Videojuegos, un campo sembrado de empleos

Paloma Ferro
Paloma Ferro REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

PIXABAY

Cada vez más complejos y completos, la industria demanda lo mismo de sus profesionales: especialización, sí, pero también conocimiento multidisciplinar para dar forma al producto

28 mar 2019 . Actualizado a las 15:57 h.

«Soy desarrollador/a de videojuegos». Esta frase desencadena imágenes mentales prototípicas. Una mujer u hombre que vive pegado a una pantalla plagada de algoritmos. Dos prometedores creativos con un par de ordenadores en un garaje desvencijado. El director del videojuego de moda, en una oficina de grandes puertas acristaladas y partidas de billar a media mañana.

Como suele ocurrir con los prototipos, se cumplen todos en parte y ninguno en su totalidad. Un desarrollador de videojuegos es alguien que crea videojuegos. Así de simple y así de enrevesado. En el pasado, el término identificaba al programador o el diseñador del juego, que muchas veces eran la misma persona. Hoy es un concepto paraguas porque engloba a profesionales de una industria de contrastes (desde estudios unipersonales a empresas con miles de trabajadores) que participan en la creación de unos productos interactivos muy particulares.

Con el paso del tiempo, los videojuegos han sumado nuevas etiquetas. Son entretenimiento. Son también una industria cultural. Así lo reconocen muchos países, entre ellos España desde el 2009. Pueden tener finalidades educativas (serious games) o publicitarias y de márketing (advergames). Sus técnicas y lenguaje se aplican a los campos más diversos (gamificación).