Gabriel Tortella Casares, historiador y economista: «Ahogándolos económicamente se habría acabado el problema»

«La mentira de Sánchez de que la solución es política y de chalanear con los independentistas es espantosa», asegura


Barcelona / enviada especial

Gabriel Tortella (Barcelona, 1936), doctor en Economía por la Universidad de Wisconsin, y en Derecho por la Complutense, es toda una autoridad en el mundo académico, escritor y articulista. En su última obra, «Cataluña en España. Historia y mito», de la que es coautor, esboza los mitos nacionalistas.

-Haga una valoración de este año

-Horrorosa. Ha sido todo un desastre. Hoy se cumple un año de aquel referendo y de la refriega del 2017 y desde entonces ha ido de mal en peor porque la aplicación del artículo 155 de la Constitución tenía que haberse aplicado antes, pero con una situación rajoyesca se aplicó a medias y con miedo, por lo que fue contraproducente y causó más perjuicios que beneficios. Los independentistas que en noviembre se quedaron aterrorizados ante el 155, vieron que el perro no tenía dientes y se envalentonaron. Volvieron a las andadas habiendo perdido el miedo a Rajoy, que no quería líos ni meterse en el avispero catalán.

-Ahora ha cambiado el Gobierno

-El resto son peores todavía. Conspiraron contra el PP hasta llegar el episodio lamentable de la moción de censura y el golpe de Estado de Sánchez y Podemos, con lo que tenemos un Gobierno de rodillas, terrorífico, postrado ante los independentistas catalanes, y vascos también. Estamos ante una España sin pulso, ante el golpe de Estado de Sánchez, mintiendo a diestro y siniestro. El Gobierno va a rendirse a los independentistas, está preparando el terreno, y cuando sean condenados los va a indultar. La mentira de Sánchez de que la solución es política y de chalanear con los independentistas es espantosa. Soy pesimista y estoy desesperado con la situación.

-¿Se manipula tanto la Historia como se dice?

-Hace un año publicamos «Cataluña en España». Estudiamos algunos libros de texto de Historia catalanes. El adoctrinamiento es una labor sistemática, un lavado de cerebro para denigrar a España. Para empezar, no estudian Historia de España y cuando lo hacen es para decir que España es todo franquismo.

-¿Por qué siendo catalán está en contra de la independencia?

-Porque sería un desastre, sobre todo para Cataluña, pero también para España y la UE. Es una idea disparatada y que solo beneficiaría al grupito independentista. Los que están en el poder tendrían más y no habría cómo quitárselo. Las leyes de desconexión estaban hechas para que nadie se lo quitase, para controlar jueces, policía… era un sistema que los blindaba para siempre. La independencia es lo peor que le puede pasar a los catalanes.

-¿Cómo se explica la fusión de la burguesía con la CUP?

-Es curioso. Primero son catalanes y después lo que sea, desde la extrema derecha a la extrema izquierda. Los antiguos convergentes son gente de derechas, pero están dispuestos a liarse con ERC y con la izquierda lunática, que es la CUP. Están dispuestos a lo que sea para lograr la independencia, porque piensan que después ya meterán a los otros en vereda. Es una alianza contranatura.

?¿Qué influencia han tenido los factores económicos, la crisis y los recortes de Artur Mas en el independentismo?

-Los Gobiernos tripartitos fueron un desmadre, gastaron mucho y endeudaron a Cataluña. La crisis disminuyó el ingreso fiscal y siguieron gastando, y cuando Mas llegó en el 2010 se encontró con unas cuentas difíciles y mucha deuda. Entonces pidió una situación de privilegio como el concierto vasco, y Rajoy le dijo que no, siempre con su torpeza y sosería. La situación de privilegios injustos a vascos y navarros se puede permitir porque son pocos, 2,5 millones, pero si a Cataluña le dan ese privilegio, el resto de España estaría subvencionando a la zona más rica de España. Mas dijo que si no se le concedía irían hacia la independencia, porque así lo que Cataluña debe al resto de España no lo pagaría. Rajoy no contestó nada, como siempre. Cataluña no puede pagar su deuda, que es el 40 % de las de las comunidades, está quebrada hace tiempo y quien la mantiene es España y se quiere responsabilizar a España de esa quiebra. ¡Es indignante!.

-¿Qué efectos ve en la política identitaria de la Generalitat?

-Hay un elemento racista absurdo. Se consideran más listos, más trabajadores... Todo eso son tonterías que dicen los nacionalistas. El catalán medio no cae en esos errores. Los sensatos estuvieron silenciados. Ahora están algo más activos, pero la situación es frustrante porque el Gobierno español no los apoya. No hay solidaridad con ellos y eso es dolorosísimo. Admiro a los gallegos, que son más sensatos. Los de Cataluña están aplastados por la minoría independentista que logra la mayoría política por la ley electoral.

-¿Qué solución le ve?

-Sería sencillísimo si el Gobierno español tuviese honradez intelectual, principios y decisión y plantase cara a los independentistas ahogándolos económicamente en vez de darles dinero, porque no cumplen la Constitución, y si quieren el bilingüismo que se lo paguen ellos, no con subvenciones de todos. Si crean embajadas para su propaganda, que se les detraiga el gasto de las transferencias. Ahogándolos económicamente se habría acabado el problema. Porque todo el trabajo de los independentistas está financiado por el resto de España ¡Es un disparate! Si se les intervienen las cuentas esto se acaba.

-Se les intervinieron con el 155

-Y no hubo rebelión, los independentistas feroces trabajaron igual bajo el 155. Lo que ocurre en Cataluña es que una parte cree que van a ser independientes y se pliega a los independentistas que mandan, pero si se les corta la financiación y al funcionario que se subleve se le manda a casa sin sueldo se termina todo. Habría que tener el valor y aguantar los insultos. Y a Òmnium y a la ANC dejarlos sin un euro y cortar todo el dinero que reciben de la Generalitat. Si quieren existir, que lo paguen los socios, porque son instrumentos de la Generalitat para que parezcan que son entidades ciudadanas y las paga el Presupuesto español.

-¿El problema está en los Gobiernos sin mayorías?

-Desde Felipe González en 1984, Pujol enardeció a las masas y Felipe y Alfonso Guerra cogieron miedo y le dejaron hacer, y Pujol hizo lo que le dio la gana. Aznar necesitó los votos de Pujol en 1996, y en el pacto del Majestic acordó no meterse con él. Después tuvo mayoría absoluta y apretó un poco las clavijas, pero le era difícil. Todos tienen miedo de que les cueste votos. El problema de la democracia es que crear conflictos se paga electoralmente. Zapatero estaba dispuesto a lo que fuera si los catalanes le apoyaban en el 2008 y arrasó en Cataluña. Ahora es muy posible que si hubiera elecciones ganara el bloque de derechas antiindependentista PP-C’s y entonces sí por fin habría solución si ese Gobierno adoptase con firmeza la materia de Cataluña.

La realidad rebate las grandes mentiras del relato histórico de los secesionistas

Tortella Casares desgrana algunas de las «grandes mentiras», como él las llama, de los independentistas catalanes: 

Los borbones

Beneficiaron a Cataluña. «Fernando el Católico no aplicó el testamento de Isabel excluyendo a Cataluña del comercio con las Indias. En la Edad Moderna se la dejó en paz porque era tan pobre que no pagaba impuestos y estaba llena de bandoleros y no tenía interés para los reinos de España». «En el siglo XVIII, los Borbones, para beneficiarla, aumentaron los puertos para el comercio con América que estaba restringido a Sevilla, entre ellos el de Barcelona. El avance hacia el libre comercio en 1778 benefició mucho a Cataluña. Su agricultura y el sector textil crecieron con la protección arancelaria de los Borbones. Los independentistas mienten, porque los Borbones beneficiaron mucho a Cataluña, de hecho, empezó a crecer gracias a ellos que al tumbar las fronteras de Aragón accedió al mercado español y americano». 

Guerra de sucesión

No fue una guerra de independencia. «La Guerra de Sucesión en el siglo XVIII fue una guerra civil en la que lucharon dos pretendientes al trono, el francés Felipe V y el archiduque Carlos de Austria. Cataluña y los antiguos reinos de Aragón apoyaron al archiduque. El resto, a Felipe V. Las Cortes de Barcelona le habían jurado fidelidad a Felipe y después cambiaron. Esto jamás lo dicen los independentistas. Dicen que fue una guerra de España contra Cataluña, que era una nación democrática, y no era ni nación ni democrática. Es una de las grandes invenciones. Que Cataluña fue aplastada es una gran mentira. No fue una guerra de independencia. Los que apoyaban al archiduque querían la unidad de España. En el XIX inventan eso y lo convierten en verdad oficial». 

Guerra civil

El nacionalismo, nefasto para la causa republicana. «Otra mentira impresionante del siglo XX es la Guerra Civil, pues según ellos fue de España contra Cataluña. La guerra se perdió en parte por los nacionalistas catalanes porque Companys hizo la guerra por su cuenta y fue desastrosa, lo que fue nefasto para la causa republicana. Esto no lo dicen nunca». 

El «annus horribilis» que partió a Cataluña

mercedes lodeiro

El independentismo ha fracturado la sociedad, herido la economía, sacudido la política e intentado arrollar al Poder Judicial y la Corona. Torra amenaza con otro 1-O

Los independentistas catalanes no han podido ni con el Estado de derecho ni con la democracia. Y eso que han dedicado todo su empeño a conseguirlo a cualquier precio durante el último año, con leyes anticonstitucionales, con un referendo ilegal e intentando arrasar los pilares en los que se sustenta la convivencia de los españoles. Es el «annus horribilis» de Cataluña, a la que ningún país del mundo ha reconocido como la pretendida «república catalana».

Desde Europa, a los independentistas solo les han llegado tirones de orejas. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, les recordó que la ley «debe ser respetada por todos»; el de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que la «fuerza del derecho» es la base fundamental de la UE; y el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, que «a nadie se le ocurre en la UE saltarse las normas» porque «mientras el derecho no se cambie, su respeto no es una opción, es una obligación». Estas son las principales consecuencias del horrible año causado por el independentismo. 

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