Pablo Iglesias admite la crisis en Podemos y lamenta la mala imagen pública

La confección de las listas para Madrid abrió el cisma en la formación morada


Madrid / La Voz

Pablo Iglesias llevaba dos días guardando silencio sobre el cisma originado en Podemos a raíz de la confección de las listas para Madrid saldado con la suspensión de seis concejales, pero un simulacro de incendio realizado ayer en el Congreso dejó al secretario general de Podemos desarmado ante los periodistas, con los que coincidió en la calle tras la evacuación del hemiciclo. Iglesias lamentó que su partido vuelva a estar en el candelero por un nuevo episodio de disputas. «La gente está harta de llevar cuestiones internas a los medios de comunicación», criticó, molesto por no acabar de conseguir que los trapos sucios del partido se laven dentro de casa. No obstante, el líder de la formación morada defendió la postura decretada por el consejo de coordinación de Podemos en la Comunidad de Madrid: «Todos estamos obligados a cumplir el código ético», zanjó.

Salvo giro de última hora, Rita Maestre, José Manuel Calvo, Jorge García Castaño, Esther Gómez, Marta Gómez Lahoz y Paco Pérez, los seis concejales que han renunciado a participar en las primarias, serán expulsados definitivamente del partido en el momento que formalicen su inscripción en la lista de la plataforma electoral para el Ayuntamiento de Madrid liderada por Manuela Carmena, a la que Podemos continuará dando su apoyo con el objetivo de que consiga revalidar su alcaldía en la capital española.

Bastón de mando a Higueras

Además de la imposición de Carmena de que los seis ediles de su confianza no tengan que pasar por las primarias para formar parte de su lista, otro de los grandes puntos de desencuentro entre esta e Iglesias está en la posición que ocupará el exJemad Julio Rodríguez en la misma.

Por la cabeza de la alcaldesa no pasa la idea de agotar otros cuatro años de mandato. De este modo, el número dos de la papeleta adquiere una especial trascendencia. Iglesias busca imponer a Julio Rodríguez, una de las personas de su máxima confianza a pesar de los disgustos que le ha dado hasta el momento, ya que el votante de Podemos no acaba de perdonar su pasado como integrante de la cúpula de las Fuerzas Armadas. Además, Carmena también lo rechaza en ese puesto.

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