La justicia italiana pide embargar el barco humanitario Aquarius

La Fiscalía de Catania investiga a 24 miembros de Médicos sin Fronteras. La organización habla del «enésimo ataque instrumental para bloquear la acción salvavidas en el mar»

El barco Aquarius en una imagen de archivo
El barco Aquarius en una imagen de archivo

Redacción

La Justicia italiana ha pedido embargar el barco humanitario Aquarius, que ahora mismo se encuentra bloqueado en Marsella (Francia), en el marco de un caso de tratamiento ilegal de residuos, según informa Afp.

La Fiscalía de Catania, en la isla italiana de Sicilia, investiga a 24 personas, la mayoría personal de Médicos sin Fronteras, y ha inmovilizado el barco de rescate de inmigrantes en el Mediterráneo Central. Según la Guardia de Finanza, que ha conducido las investigaciones junto con la Policía italiana, «hubo un tratamiento ilegal de residuos en 44 ocasiones y por un total de 24.000 kilos de desechos». Para Médicos Sin Fronteras, se trata del «enésimo ataque instrumental para bloquear la acción salvavidas en el mar», tal y como ha comentado en través de su cuenta de Twitter la delegación italiana de esta oenegé.

Entre los investigados se encuentran dos agentes marítimos, Gianino Francesco y Romeo Giovanni Ivan, y el resto son personal de la ONG pertenecientes al centro operativo de Bélgica y de Amsterdan, que se encargaban de la gestión de las misiones de rescate, informa Efe.

En un comunicado, Médicos Sin Fronteras ha denunciado que este secuestro del buque representa «una medida desproporcionada e instrumental» puesta en marcha para «criminalizar por enésima vez la acción médico humanitaria en el mar». «Tras dos años de indagaciones judiciales, obstáculos burocráticos, acusaciones difamatorias y nunca confirmadas sobre complicidad con las organizaciones criminales de tráfico de personas, ahora somos acusados de formar parte de una organización criminal de tráfico de residuos», ha indicado la responsable de Emergencias de MSF, Karline Kleijer, en un comunicado.

El barco Aquarius en una imagen de archivo
El barco Aquarius en una imagen de archivo

El conflicto entre el Aquarius e Italia tomó su punto álgido el pasado junio después de que el Gobierno de este país negara la entrada del barco, cargado con 629 inmigrantes rescatados de las costas de Libia, a sus puertos. El viceprimer ministro italiano y ministro del Interior, el ultraderechista, Matteo Salvini hizo de la lucha contra la inmigración y la negativa a desembarcar más inmigrantes una de sus banderas.

Tras conocer la orden judicial para secuestrar al buque de salvamento de la ONG, Salvini, ha celebrado el embargo y ha dicho que los jueces han actuado correctamente. «He hecho bien al bloquear los barcos de las ONG. No solo he parado el tráfico de inmigrantes clandestinos sino, por lo que parece, también el de los residuos tóxicos», ha afirmado Salvini, en un mensaje publicado en su cuenta de Twitter.

Recién llegado a La Moncloa, el presidente español Pedro Sánchez tomó su primera gran decisión política de carácter social al anunciar que España se haría cargo de las personas rescatadas por el barco humanitario y que finalmente desembarcaron en el puerto de Valencia el 17 de junio.

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