Gibraltar, una colonia anacrónica de la época de la rapiña

La situación actual de la colonia tiene sus orígenes en el Tratado de Utrecht con el que se cerró, a principios del siglo XVIII, la guerra de sucesión desatada tras la muerte sin descendencia del rey Carlos II


Un anacronismo que perpetúa la rapiña entre europeos que la Europa del siglo XXI dice querer evitar, la situación actual de la colonia de Gibraltar tiene sus orígenes en el Tratado de Utrecht con el que se cerró, a principios del siglo XVIII, la guerra de sucesión desatada tras la muerte sin descendencia del rey Carlos II. El Gobierno británico pretende que esos tres siglos no han pasado y, como en la época de su imperio extinguido, intenta que siga vigente lo que se nos impuso entonces.

¿Cuál es la situación hoy?

Al igual que el Reino Unido, Gibraltar todavía forma parte de la UE. No obstante, se rige por un estatuto especial que le permite disfrutar de los privilegios sin pechar con las cargas. Londres controla sus negocios, se ocupa de la defensa y las relaciones exteriores. pero el Peñón está fuera de la unión aduanera, se encuentra excluido de la armonización del IVA y no contribuye a las arcas comunitarias.

¿Es un paraíso fiscal?

Sin la menor duda. Tras la elección de Joe Bossano en 1988, Gibraltar vació los controles que aún tenía su legislación y se convirtió en un casino financiero off-shore. Hoy es el gran estanco que nutre el contrabando de tabaco en Andalucía, donde casi cuatro de cada diez cajetillas que se consumen son adquiridas en el mercado negro abastecido desde la Roca. Miles de millones de libras ganadas de forma ilegal son blanqueadas con la compra de propiedades de lujo en Londres a través de empresas fantasma ubicadas en el Peñón. Sociedades radicadas en su territorio limpian el dinero procedente de la droga, comprada en Marruecos, mediante operaciones de comercialización realizadas con precios ficticios.

¿Qué pretende el Gobierno español?

Que la situación futura del Peñón, una vez que el Reino Unido se marche de la UE, sea objeto de negociación bilateral entre Londres y Madrid. Sin esa garantía, el Peñón seguirá siendo un agujero negro para la seguridad y las arcas españolas. Theresa May cuenta para ello con que siga vigente Utrecht.

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Cristina Porteiro

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Deslealtad, desdén y traición. Es el trato que ha dispensado Bruselas a España en los últimos compases de las negociaciones del brexit. Con el texto legal ya acordado, el equipo del negociador europeo, Michel Barnier, introdujo el miércoles 14 de noviembre -con nocturnidad y alevosía y a iniciativa de los británicos-, un artículo (el 184) que ha dejado al gobierno español a los pies de los caballos. Los problemas siguen sin ser resueltos. Las alternativas no convencen a España que insiste en vetar el acuerdo del brexit si no se soluciona la polémica en el plazo de 48 horas.

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