Bruselas excluye las demandas de España sobre Gibraltar en el acuerdo con Londres

May incendia las negociaciones al decir que el Peñón es parte de la familia del Reino Unido


Bruselas

Deslealtad, desdén y traición. Es el trato que ha dispensado Bruselas a España en los últimos compases de las negociaciones del brexit. Con el texto legal ya acordado, el equipo del negociador europeo, Michel Barnier, introdujo el miércoles 14 de noviembre -con nocturnidad y alevosía y a iniciativa de los británicos-, un artículo (el 184) que ha dejado al gobierno español a los pies de los caballos. Los problemas siguen sin ser resueltos. Las alternativas no convencen a España que insiste en vetar el acuerdo del brexit si no se soluciona la polémica en el plazo de 48 horas.

Pedro Sánchez se mostraba contundente y se enrocaba en su posición, de la que dejaba buena cuenta en su perfil de Twitter: «Tras mi conversación con Theresa May, nuestras posiciones permanecen lejanas. Mi Gobierno siempre defenderá los intereses de España. Si no hay cambios, vetaremos el brexit».

La falta de claridad en su redacción excluye la capacidad del gobierno de vetar la aplicación de cualquier acuerdo futuro entre la UE y el Reino Unido en Gibraltar. Una demanda defendida con celo por los sucesivos Ejecutivos en los últimos dos años. España nunca ha reconocido ni reconocerá al Peñón como territorio soberano del Reino Unido. «Si no se aclara, no daremos nuestro apoyo al acuerdo de retirada el próximo domingo. Es una cuestión de Estado, de interés vital y trascendental que lleva complicando la vida de este país desde hace más de 300 años», amenazó este jueves ante el Congreso de los diputados el Secretario de Estado para Asuntos Europeos, Marco Aguiriano, quien deslizó la posibilidad de boicotear la cumbre de líderes del domingo, cuando el texto del brexit debería ser ratificado: «Todos los minutos cuentan. Se puede parar el reloj y volver a convocar otro consejo europeo».

La indignación de la delegación española prendió la llama en cuanto el embajador ante la UE leyó los términos del divorcio. Tras una cascada de reuniones de urgencia y acusaciones cruzadas, el negociador europeo, Michel Barnier, decidió este jueves seguir adelante, pasando por encima de las quejas del presidente Sánchez e ignorando las exigencias de la cuarta potencia de la UE. La declaración política que acompaña al acuerdo legal y que define los términos de la relación futura fue presentada al colegio de comisarios y a los Veintisiete embajadores sin hacer una sola mención a la disputa de Gibraltar. Y lo que es más grave: De ese texto de 26 páginas ha desaparecido un párrafo fantasma que sí hacía referencia al Peñón. En cuanto el texto pasó por las manos de May, el capítulo sobre Gibraltar se evaporó. «Hasta ahora en la declaración política trabajada internamente había un párrafo que defendemos y seguimos defendiendo», denunció Aguiriano. ¿Por qué el equipo de Barnier miró para otro lado? ¿Tuvo algo que ver su mano derecha, Sabine Weyand? La Comisión se niega a dar explicaciones a pesar de que se ha puesto en duda su trabajo como valedora de los intereses de todos los Estados miembro, especialmente aquellos que se han mostrado más proeuropeístas como España.

«Seguimos trabajando en ello, el tema no está todavía cerrado», aseguran fuentes de la Comisión Europea que, para enmendar el error, se prestó a mediar y solucionar el entuerto. La disputa se ha cerrado a nivel técnico, pero no político. España quiere aclaraciones. Así se lo han recomendado los abogados del Estado y expertos jurídicos internacionales, quienes demandan a los servicios jurídicos del Consejo y de la Comisión Europea que aclaren por escrito la controversia para que el Reino Unido no pueda acogerse en el futuro a dobles interpretaciones.

May anota un gol

El bochorno en Madrid contrasta con el alborozo en Londres. La primera ministra británica, Theresa May, se felicitó este jueves por haber hecho caer en la trampa a las cancillerías europeas. Solo algunas con otros contenciosos legales pendientes con los británicos, como la chipriota, mostraron su apoyo sin fisuras a Sánchez. Otras, como Berlín, siguen presionando para cerrar cuanto antes el acuerdo aunque para ello Sánchez tenga que hincar la rodilla.

La premier sacó pecho a costa del Peñón para acallar las voces críticas en su partido y la cámara de los comunes: «Hablé con el presidente español, Pedro Sánchez. Confío en que podamos lograr este domingo un acuerdo que ofrecer a toda la familia del Reino Unido, incluido Gibraltar», sostuvo, subrayando el derecho soberano de su país sobre «La Roca». Los gestos y declaraciones provocadoras no acabaron ahí. La premier llegó a asegurar que acuerdo del brexit «deja claro que la soberanía de Gibraltar tiene que ser protegida».

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Buena fe, mucha voluntad y confianza mutua. Son los ingredientes con los que Bruselas y Londres han aderezado la declaración política sobre su relación futura. El documento de 26 páginas acompaña al acuerdo de retirada y servirá para trazar a grandes rasgos los pilares sobre los que se apoyarán las negociaciones. Reino Unido se compromete a respetarlo, pero la realidad es que el texto no es jurídicamente vinculante.

Con la debida dosis de ambigüedad, los 27 y Theresa May han limado los últimos flecos del acuerdo. El contenido actual, no obstante, cuenta con el rechazo de España, que ha tenido que ver cómo desaparecen de la noche a la mañana las referencias a Gibraltar. A pesar de que quedan algunos detalles por cerrar, el ministro principal del Peñón, Fabian Picardo, fue de los primeros en informar de los detalles al «Parlamento o como se llame eso», indicó el secretario de Estado español para Asuntos Europeos, Marco Aguiriano, muy molesto porque el Reino Unido y las autoridades de Gibraltar vieran antes que los socios europeos el resultado de las negociaciones.

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En una sesión de preguntas y respuestas con ciudadanos británicos en Radio 5 Live de la BBC, May dijo que, en las conversaciones con la Unión Europea, su Gobierno ha negociado por toda «la familia del Reino Unido», en alusión a las regiones británicas y los territorios dependientes, incluido el Peñón.

El Consejo Europeo se reunirá este domingo en Bruselas para votar el principio de acuerdo del brexit y la declaración política que lo acompaña, pero el pacto ha sido rechazado por el Gobierno español por su ambigüedad en las negociaciones sobre Gibraltar. 

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