España sostiene el pulso sobre Gibraltar

El Gobierno rechaza la última oferta de May y desliza que, sin acuerdo, no habrá cumbre mañana. ¿Qué pasará si Pedro Sánchez mantiene el órdago?


bruselas / corresponsal

«Las garantías aún no son suficientes y, por tanto, España mantiene el veto al acuerdo del brexit». Lo anunció este viernes sin titubeos el presidente español, Pedro Sánchez, tras una intensa y extenuante jornada de reuniones entre negociadores. El Gobierno se enroca por Gibraltar a un día de la importantísima cumbre europea en la que se debería ratificar el acuerdo de salida de los británicos. Los Veintisiete líderes de la UE están llamados a acudir mañana a Bruselas para poner el broche al texto legal (584 páginas) de retirada del Reino Unido y la declaración política (26 páginas) sobre la futura relación con la Unión, pero todo está en al aire. También la reunión: «Si no hay acuerdo, muy probablemente el Consejo no se celebrará», sostuvo dispuesto a mantener el pulso a la primer ministra británica, Theresa May.

«No tenemos todas las garantías que pedimos. Por tanto, no podemos considerar que haya un acuerdo», aseguraban este viernes fuentes de Moncloa tras pasar la lupa a la oferta que Bruselas y Londres pusieron encima de la mesa: Una declaración política a 27, anexa a otra declaración anexa, reafirmando las tesis de España sobre la interpretación del acuerdo de salida y otro anexo en el que el Reino Unido se comprometía a compartir esa visión. El secretario de Estado para la UE, Marco Aguiriano, dejó claro tras su reunión con los negociadores europeos y británicos que ese compromiso tendría que pasar el visto bueno de Pedro Sánchez, de viaje en Cuba. «Estamos esperando a ver por escrito esa declaración. Hemos exigido que la hagan pública antes del Consejo Europeo», sostuvo. Pero las garantías no llegaron y España anunció su intención de votar no a un acuerdo con muchos apéndices y poca claridad.

¿Por qué Sánchez se atrinchera tras la cuestión gibraltareña? Puede haber muchas interpretaciones, desde políticas a estratégicas. El Gobierno español quiere «evitar que en lugar de poner el veto después de la negociación futura, lo aclaremos todo antes», aseguró Aguiriano. Ciertamente, España podría vetar cualquier acuerdo comercial futuro con el Reino Unido si no le convencen los términos, también los relativos al ámbito de aplicación, sin tener que bloquear el acuerdo de divorcio.

Baile de artículos

Pero los movimientos de última hora y el baile de artículos en los documentos hacen sospechar al equipo de negociadores españoles. Más aún cuando Londres volvió a insistir este viernes en plena refriega en que cualquier acuerdo será aplicable al Peñón. Los portavoces de Downing Street añadieron leña al fuego. «La primera ministra ha sido clara. Estamos buscando un acuerdo que funcione para toda la familia del Reino Unido. Ese acuerdo debe funcionar también para Gibraltar», subrayaron.

Pero Madrid resiste: El Peñón no es territorio del Reino Unido, así que tendrá que quedar excluido de cualquier acuerdo a menos que los gobiernos español y británico pacten otra solución. Sánchez volvió a exigir este viernes que se respete lo pactado inicialmente. Y es que el negociador europeo, Michel Barnier, ha violado su compromiso de no mover las líneas del texto de divorcio y de la declaración política sin consultar a España para regocijo de la premier, Theresa May, quien propuso los cambios. Nadie en Bruselas asume la responsabilidad y el Ejecutivo comunitario se niega a dar explicaciones de cómo se pudo perpetrar una traición de ese calibre sin que saltasen la alarmas, lo cual apunta hacia una intencionalidad clara del equipo negociador.

La oposición achaca a Sánchez el desliz y lo acusa de descuidar las negociaciones, pero lo cierto es que el socialista heredó el equipo negociador que pilotó las conversaciones con el anterior Ejecutivo popular. El cuerpo diplomático fue adoptando a lo largo de estos 18 meses una actitud más pragmática para no obstaculizar el trabajo de Barnier. Esa buena fe fue vulnerada la semana pasada por el francés, quien introdujo el célebre artículo 184, abierto a interpretaciones, y suprimió un párrafo de la declaración política que hacía referencia a Gibraltar.

España insiste en que el texto debe corregirse, tanto el acuerdo de divorcio como el de la relación futura. Bruselas asegura que no es posible. Sin embargo, su equipo introdujo este mismo viernes nuevas disposiciones en los textos para acomodar las demandas de varios países en torno a la pesca. Entre ellos, Francia.

Con las negociaciones encalladas, se eleva una pregunta: ¿Habrá cumbre este domingo? Sánchez deslizó que no. El presidente del Consejo, Donald Tusk, que tiene programada una reunión este sábado con Theresa May en la que también estará Jean-Claude Juncker, mantiene el calendario a pesar del mensaje claro de Berlín: la canciller Angela Merkel no irá si no hay un acuerdo cerrado sobre la mesa. Quedan menos de 24 horas para lograrlo.

Una disputa de tres siglos: Gibraltar, el contencioso que siempre vuelve

enrique clemente

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España nunca ha abandonado su pretensión de recuperar la soberanía de Gibraltar, pero durante los últimos años ha optado por el pragmatismo ante la cerrazón británica a negociar.

En las últimas fechas, el Gobierno llegó a asegurar que estaba dispuesto a votar no al acuerdo de la UE sobre el brexit al considerar que arrebataba a nuestro país el derecho a tener la última palabra sobre el futuro del Peñón.

¿Por qué Gibraltar es británica?

Como consecuencia de la firma del Tratado de Utrecht de 1713, que puso fin a la Guerra de Sucesión Española, que se desató en 1701 al morir sin descendencia Carlos II, último representante de los Austrias, y que impuso a la corona española ceder la soberanía de Gibraltar al Reino Unido. Fue el precio que tuvo que pagar Felipe V, primer rey de la Casa de Borbón, en un intercambio de «paz por territorios», que incluía la cesión de otras posesiones. En su artículo X, el Tratado establece que cede a la Corona británica «la plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, conjuntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen». También que España tendrá derecho preferente de adquisición si en algún momento Londres decide «dar, vender o enajenar» el territorio.

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