May presume de que España «no logró» lo que buscaba con Gibraltar

La primera ministra británica parafrasea al líder del Peñón para defender el borrador del «brexit» en el parlamento


«El borrador del Acuerdo de Retirada no ha cambiado. Eso es lo que el Gobierno español buscaba repetidamente, pero no lo ha logrado. Reino Unido no nos ha decepcionado», ha leído Theresa May ante la Cámara de los Comunes. La primera ministra británica ha parafraseado al ministro principal gibraltrareño para destacar que no se ha modificado el borrador del Acuerdo de Retirada de la UE como pidió España «repetidamente».

Los líderes europeos confirmaron el domingo su visto bueno al acuerdo de divorcio con Reino Unido, sobre el que España había mostrado suspicacias al entender que no le concedía suficientes garantías en relación a Gibraltar. El Gobierno español accedió a votar a favor después de obtener una declaración política en la que se reserva la última palabra sobre cuestiones relativas al Peñón.

May ha acudido este lunes al Parlamento para defender las bondades de un acuerdo cuestionado incluso en las filas del Partido Conservador pero que, según la 'premier', permitirá a Londres centrarse en las «prioridades» nacionales de cara al futuro y garantizará la «integridad» de Reino Unido. Tras las polémicas referentes a Gibraltar, May ha subrayado que su Administración ha trabajado de forma «constructiva» tanto con las autoridades del Peñón como con las españolas y ha reconocido «en particular» la altura de miras del ministro principal gibraltareño, Fabian Picardo.

May ha subrayado que, gracias a las negociaciones, Gibraltar estará «cubierto» por el Acuerdo de Retirada y ha avanzado que también hablará en nombre de «toda la familia de Reino Unido» en las negociaciones en ciernes, en las que se establecerán las directrices de la relación entre Londres y el bloque comunitario una vez concluido el periodo de transición -a finales de 2020-.

Borrell: «Hemos conseguido lo que queríamos»

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, salió al paso de las declaraciones de May señalando que España puso «negro sobre blanco» lo que pretendía conseguir: que cualquier negociación futura sobre Gibraltar deba ser «aparte y tener el acuerdo de España». «¿Qué pretendíamos? ¡Esto! ¿Lo hemos conseguido?, ¡redondo!», ha dicho el ministro antes de intervenir en un foro de la Universidad Complutense sobre el futuro de Europa.

Sobre las palabras de la primera ministra, Borrell replicó: «¿Eso ha dicho? Pues qué le vamos a hacer, pregúntele a la señora May». Según el ministro, para España «se trataba de dejar claro que, cuando se negocie la futura relación ente el Reino Unido y Europa, esas negociaciones no afecta a Gibraltar».

Que la negociación con Gibraltar «es una negociación, pero aparte, y que la negociación sobre Gibraltar tiene que tener el acuerdo de España». «Eso es lo que queríamos y es lo que hemos conseguido blanco sobre negro», ha dicho el ministro, quien ha añadido que «si May no lo quiere aceptar o pensaba que pretendíamos otra cosa...».

La votación, el 11 de diciembre

May emprendió su ofensiva para convencer a un parlamento británico mayoritariamente hostil de que ratifique el acuerdo sobre el Brexit logrado con la Unión Europea, al tiempo que intenta vendérselo a un país escéptico. Tras reunir por la mañana a su gobierno para informarles sobre la cumbre europea que la víspera en Bruselas selló el acuerdo de salida de Reino Unido de la UE, compareció ante la Cámara de los Comunes donde el texto enfrenta duras críticos.

La primera ministra también anunció la fecha en que el Parlamento votará el acuerdo del brexit. Después de días de especulaciones sobre la fecha, que solo se sabía que sería antes del receso navideño, la premier conservadora confirmó hoy que el conocido como «voto significativo» tendrá lugar el segundo martes de diciembre en la Cámara de los Comunes. «El 11 de diciembre esta Cámara se enfrentará a la decisión de si desea o no cumplir con el voto de los británicos con un acuerdo que no solo responde a eso (el resultado del referéndum de junio de 2016), sino que protege los empleos», indicó May en la Cámara de los Comunes.

«No hay mejor acuerdo posible», aseguró tras enumerar sus principales puntos ante los diputados, a quienes pidió que lo apoyen en nombre del «interés nacional» en la votación.

«Podemos respaldar este acuerdo, cumplir con lo votado en el referéndum y comenzar a construir un futuro más brillante». «O esta cámara puede optar por rechazar este acuerdo y volver a la casilla de salida» lo que «abriría la puerta a más división y más incertidumbre», afirmó.

En su respuesta, el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, plasmó la oposición de buena parte de diputados de todo el espectro político: «Seguir adelante no es estoicismo, es un acto nacional de daño autoinfligido», fustigó.

El acuerdo estipula los términos del Brexit, previsto el próximo 29 de marzo, y esboza las líneas de la futura relación entre ambas partes, «una cooperación lo más cercana posible» cuyos detalles llevará años negociar.

Aunque en el texto no queda plasmada ninguna garantía jurídica de que España tendrá, como reclamaba, la última palabra sobre la aplicación en Gibraltar de los términos de esa futura relación, el gobierno de Madrid recibió la promesa escrita de Londres y la UE, lo que enfureció aún más a los detractores del acuerdo.

 El acuerdo del brexit costará 1.235 euros por británico

El acuerdo alcanzado entre el Gobierno del Reino Unido y la Unión Europea sobre el 'Brexit' tendrá un impacto negativo estimado de unas 1.090 libras (1.235 euros) anuales en los bolsillos de los ciudadanos británicos en comparación con la hipotética permanencia del país en la UE, según los cálculos del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas y Sociales (NIESR).

Según el escenario central de las previsiones del 'think tank', en caso de aplicarse el acuerdo presentado por el Gobierno de Theresa May, en el largo plazo el PIB del Reino Unido será un 3,9% inferior al que habría sido bajo la hipótesis de permanecer en la UE, lo que prácticamente «equivale a perder el PIB anual de Gales o a la actividad del sector de servicios financieros en Londres».

La UE sella el histórico adiós al Reino Unido

c. porteiro/ r. á. tudela

Rompe 45 años de alianza con Londres, pero el pacto puede tumbarlo en tres semanas un dividido Parlamento británico

«Es un día triste, una tragedia para la Unión Europea y para el Reino Unido. La historia dará prueba de ello», deslizó ayer el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, tras sellar definitivamente el acuerdo del brexit. El texto, consensuado con el Reino Unido tras 18 largos y tortuosos meses de negociaciones, certifica el divorcio y pone fin a 45 años de relación entre los británicos y sus 27 socios comunitarios. Todo queda a expensas de lo que decida en unas semanas el Parlamento británico.

A la UE se le va un miembro de la familia, díscolo y polémico, pero importante. La segunda potencia económica de la UE y principal impulsor del mercado único dice adiós. No se marchan con tristeza, o eso simuló su primera ministra, Theresa May, quien insistió en la irreversibilidad del camino tomado: «No debería haber un segundo referendo. Este, como ha dicho Juncker, es el mejor y único acuerdo posible».

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