Alemania pide a Francia que ceda a la UE su silla en el Consejo de Seguridad

París responde de inmediato que la propuesta es «jurídicamente imposible»


redacción / la voz

Si no se trata de una maniobra del Gobierno alemán para desnudar el ímpetu europeísta del presidente francés, Emmanuel Macron, lo parece. En un golpe de efecto que corrió a cargo del vicecanciller y también ministro de Finanzas, el socialdemócrata

Olaf Scholz, Berlín propuso ayer que Francia renuncie a su asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU en beneficio de la Unión Europea. «Si tomamos a la UE en serio, debería de hablar con una sola voz en el Consejo de Seguridad. A medio plazo, el puesto permanente de Francia podría ser transformado en un puesto de la UE», afirmó,

Scholz endulzó su propuesta aclarando que la jefatura de la delegación europea debería correr siempre a cargo de un francés y se curó en salud admitiendo que la medida no será fácil de plasmar. «Hay que hacer cierto trabajo de convicción en París», dijo anticipándose por muy poco a la respuesta gala, que no tardó en llegar y fue escasamente comprensiva. «Es jurídicamente imposible ya que es contrario a la Carta de Naciones Unidas», tuiteó el embajador galo en EE.UU., Gérard Araud. «Modificarla sería políticamente imposible».

La idea es una réplica a las quejas de Macron por la lentitud germana en reformar la UE Expertos consultados por AFP vinculan la propuesta de Berlín con las críticas recurrentes de la presidencia francesa a la timidez y falta de ambición de Angela Merkel en relación con las propuestas francesas para relanzar el proyecto europeo. Que a Macron le resulta cada vez más difícil ocultar su impaciencia con Alemania se hizo patente en su discurso ante el Bundestag el pasado día 18, cuando pidió al Gobierno germano salir del «inmovilismo» y sobrepasar los «tabúes» para relanzar el proyecto europeo frente al brexit y el auge de los nacionalismos.

Sin embargo, la propuesta sobre la ONU devuelve el balón al lado francés ya que, desde que se puso en marcha en 1945, Francia es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, junto con el Reino Unido, China, Rusia y EE.UU., una posición de privilegio que le otorga poder de veto y a la que no está dispuesta a renunciar en aras de una modificación que resulte más favorable al conjunto de socios europeos. Evidentemente, esto pone de manifiesto el doble rasero de París, que no deja de insistir en que las reformas a favor de Europa se lleven a cabo si le favorecen pero renuente si, como es el caso, menoscaban su posición.

La reflexión del vicecanciller Scholz podría no ser una iniciativa personal. Aunque no con tanta claridad, la canciller Angela Merkel también ha mostrado un interés recurrente por fórmula semejantes. Recientemente, reclamó una «europeización» de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad para que hablen en nombre de todos los países miembros de la UE. Eso sería «muy útil en la época en la que vivimos», dijo.

Alemania ha sido designada para ocupar a partir del mes de enero próximo uno de los diez puestos para actuar como miembro no permanente del Consejo de Seguridad durante dos años. «Lo haremos de una manera europea», señaló el jefe de la diplomacia alemana, el socialdemócrata Heiko Maas.

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