La UE abandona el fin del cambio de hora hasta la próxima legislatura

Hasta una docena de países se oponen o cuestionan sus beneficios. España espera el dictamen del grupo de expertos


bruselas / corresponsal

La propuesta de poner fin al cambio de hora estacional se desinfla. Y lo hace al mismo ritmo con el que logró colarse en la agenda política de la Comisión Europea. La iniciativa estrella que apadrinó el presidente de la institución, Jean Claude Juncker, para anotarse un tanto antes de las elecciones europeas de mayo del 2019 ha vuelto a encallar en la mesa del Consejo.

A medida que avanzan los trabajos, más cancillerías europeas se van sumando al grupo de escépticos que cuestionan los beneficios de acabar con el baile bianual de manecillas. «El optimismo inicial se debilita», aseguró con resignación la delegación estonia. Los tres países Bálticos, Suecia, Finlandia, Alemania y Croacia abanderan a los cruzados contra el cambio horario. Aseguran que su eliminación es una prioridad ciudadana en sus respectivos países, a pesar de que en la consulta pública lanzada antes del verano por Bruselas hasta un tercio de los participantes eran alemanes. «Apoyamos la propuesta de la Comisión (...) No deberíamos aplazarla demasiado», insistió ayer la delegación germana. Pero sus reclamaciones no se apoyan sobre informes científicos concluyentes y a eso se aferran algunas capitales para frenar la iniciativa. Irlanda, Países Bajos, Portugal y Eslovaquia se mostraron ayer en contra de seguir adelante hasta no tener en la mano datos certeros sobre los supuestos beneficios que reportaría el fin del cambio de hora.

Hasta ahora solo se han podido señalar potenciales problemas para el mercado interior, el transporte terrestre, aéreo, las comunicaciones y la posibilidad de que surjan «islas temporales» en la UE por una mala coordinación entre regiones de países a la hora de escoger entre el horario de verano o el de invierno. ¿Qué hay de las perturbaciones en el biorritmo de las personas? Son limitadas. «De momento Irlanda no puede apoyar esta propuesta, pero la seguiremos estudiando», concluyeron las autoridades de la isla durante el debate que mantuvieron ayer los Veintiocho en Bruselas. «Es un tema muy vivo, pero tenemos que evitar tomar soluciones drásticas que provoquen fragmentación en la UE», sostuvieron los eslovacos, antes de pedir un informe integral a la Comisión.

La experiencia de Portugal

Los vecinos lusos llegaron con la lección aprendida. Portugal tiene experiencia en cambios de hora. Suspendieron hasta en dos ocasiones el cambio. Primero en los años 20, para optar por el horario de invierno. En el 1967-1975 optaron por el de verano. «Son experiencias que se abandonaron por disconfort ciudadano. El actual sistema ha funcionado y es el más apropiado para nuestro país», aseguró el ministro luso de Transportes, Pedro Marques. El primer ministro portugués, Antonio Costa, fue el primer líder europeo en plantar cara a Jean-Claude Juncker y anunciar que seguirían las recomendaciones de sus científicos, quienes no ven razones para suprimir un hábito que permite ajustar el desfase horario para acompasarlo con el ciclo solar.

El amotinamiento gana adeptos y el proyecto se va adormeciendo. Ni la sugerencia de la presidencia austríaca de postergar el fin del cambio horario estacional al 2021 convence. Los países piden más tiempo. La comisaria de Transportes, Violeta Bulc, admitió ayer que la medida no verá la luz, como muy pronto, hasta la próxima legislatura. «Espero que en el mes de junio el Consejo ya tenga adoptada una postura común», sostuvo la eslovena.

¿Qué hay de España? El Secretario de Estado de Transportes, Pedro Saura, aseguró que el Gobierno se posicionará cuando conozca la opinión del comité de expertos, un grupo de 14 profesionales de distintas áreas (sociólogos, ingenieros industriales, agrónomos, físicos, biólogos, profesionales sanitarios y expertos en racionalización de horarios).

El debate de los expertos llega a Galicia

Reflexionar sobre la necesidad o no de eliminar el cambio de hora es el objetivo de la jornada que hoy organiza el Consello da Cultura Galega, en la que dos de los principales expertos sobre el tema aportarán su punto de vista: Jorge Agostinho, director del Observatorio Astronómico de Lisboa; y José María Martín Olalla, profesor del Área de Física de la Universidad de Sevilla. El primero es autor del informe que recomendó al Gobierno portugués oponerse a la eliminación del cambio estacional del tiempo; mientras que el segundo es experto en el estudio de bases de datos que utilizan el tiempo de la población. Por la tarde participará también el coordinador, Jorge Mira, quien, además de profesor de física en la Universidad de Santiago, es miembro del comité de expertos para el estudio de la reforma del tiempo oficial español. Agostinho, en calidad de director del Observatorio de Lisboa, remitió al Gobierno portugués un informe que respondía a una acuciante pregunta planteada desde Bruselas: ¿Optamos por el horario de verano o el de invierno?. Por ninguno, fue la respuesta. Los científicos comandados por Agostinho advirtieron de consecuencias nefastas en ambas opciones, y para asombro del Observatorio, el primer ministro, António Costa, anunció que se desmarcaba de la Comisión Europea.

Martín Olalla ya ha dejado claro en otras ocasiones que considera que el cambio de hora es una forma eficiente de gestionar la estacionalidad a la que de forma natural tiene que enfrentarse Europa.

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