madrid / la voz

«Nuestra Constitución es la culminación de un proceso que supone el mayor éxito político de la España contemporánea». El rey Felipe VI reivindicó el valor de la Constitución de 1978 como el perfecto marco bajo el que el país logró enterrar todas las cuentas pendientes del pasado y crecer hasta convertirse en una de las naciones más modernas y democráticas del planeta gracias su «entendimiento e integración en la diversidad».

En su discurso en el Congreso durante el acto para conmemorar los 40 años de vigencia de la Carta Magna, el monarca elogió el ejemplo de concordia demostrada cuatro decenios atrás por los padres de la Constitución y «por el pueblo», aludiendo a «un espíritu de reconciliación, entendimiento e integración», tres valores que por entonces inspiraron la redacción del texto y que hoy día continúan en «plena vigencia».

No obstante, con los principales partidos políticos inmersos en un debate sobre la conveniencia o no de modificar alguno de los apartados del texto, Felipe VI defendió la posibilidad de llevar a cabo esta reforma, porque la España de hoy «no es la de hace 40 años», dijo. Sin embargo, llamó a no perder de vista que cualquier tipo de modificación debe estar movida siempre bajo «el espíritu de reconciliación, la voluntad de entendimiento y la vocación de integración, respetando nuestras diferencias y nuestra diversidad».

El actual Gobierno es uno de los principales promotores de lanzarse a una reforma de la Constitución con la intención de conseguir una ley fundamental «más fuerte», según indicó recientemente Pedro Sánchez. El jefe del Ejecutivo se encuentra inmerso en un intento de limitar parcialmente determinados aforamientos, un reajuste jurídico que requeriría la apertura de la Carta Magna, algo que en principio parece que no prosperará, ya que necesita el visto bueno del PP, que de momento no parece muy convencido.

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Su presidente, Pablo Casado, confirmó ayer una vez más que no permitirá «abrir en canal» el texto de 1978 por considerarlo «la mejor vacuna contra el radicalismo, el populismo y el nacionalismo, tres de las grandes amenazas a las que se enfrenta el país». Casado teme que «un proceso de reforma agravada de la Constitución» desencadene la apertura de un debate sobre «la república o la nación catalana».

Precisamente, estos son dos puntos que pretende introducir Podemos en la agenda política a la mayor brevedad. El secretario general de la formación morada, Pablo Iglesias, censuró buena parte del discurso de Felipe VI, que calificó de «decepcionante», aunque en esta ocasión sí admitió que apreció un tono «algo más conciliador» respecto a sus últimas intervenciones, y destacó la reivindicación del monarca de la pluralidad del Estado. Según Iglesias, fue un mensaje «muy claro» a Vox, que entre los principales puntos de su programa maneja la suspensión de las autonomías. El dirigente de Podemos hacía referencia a la parte del discurso del rey en la que habló de «la unidad de España, reconociendo la autonomía de sus nacionalidades y regiones para su autogobierno».

El desafío secesionista

Felipe VI no introdujo en su discurso ninguna mención explícita al desafío secesionista, aunque sí pareció hacer referencia a ello cuando, destacando la concordia que movió a los padres de la Constitución para aparcar «sus muchas diferencias», hizo suyas unas palabras de Gabriel Cisneros en las que se ensalza «la catalanidad sutil, negociadora e implacable de Roca [Miquel]», o cuando mencionó las afrentas «muy graves, y muy serias, que han afectado a nuestra libertad y a nuestra convivencia» desde la instauración de la democracia.

El Congreso dedica un extenso y sentido aplauso al rey emérito

fran balado

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 Hacía tiempo que el Congreso no brindaba unos aplausos tan largos y emotivos como los que le brindó ayer a la Corona. La inmensa mayoría de los diputados y senadores que abarrotaban el hemiciclo para el acto del 40.º aniversario de la Constitución, apoyados desde las alturas por los cotizados palcos de invitados, repletos de las más altas autoridades del Estado, rompieron con una atronadora ovación hasta en tres ocasiones: a la conclusión del discurso del rey, tan prolongado que incluso llegó a violentar al jefe del Estado; a la aparición de este en el hemiciclo junto a la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía; y también a la llegada de los reyes eméritos, Juan Carlos I y Sofía, que fueron objeto de un aplauso igual de intenso y sostenido en el tiempo, y si cabe, todavía más emotivo, reconociendo así el papel del monarca durante la Transición.

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«Entendimiento e integración en la diversidad»