El veneno de avispa, la nueva arma contra las superbacterias

Un investigador gallego prueba su potencial como antibiótico

«Polybia paulista»: Avispa sudamericana cuyo veneno podría servir como antibiótico. También se estudia para eliminar tumores
«Polybia paulista»: Avispa sudamericana cuyo veneno podría servir como antibiótico. También se estudia para eliminar tumores

redacción / la voz

Una muerte cada tres segundos. Diez millones al año. Es la previsión de fallecimientos que causarán las superbacterias resistentes a fármacos en el 2050 en un escenario en el que no se desarrolle una nueva generación de antibióticos capaz de hacerles frente. Urge, por tanto, diseñar un nuevo arsenal terapéutico para tratar las infecciones, ya que incluso en la actualidad hay tratamientos que no son eficaces. Es el llamamiento que reiteradamente realizan la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades sanitarias, un mensaje que puede encontrar una respuesta en los péptidos, miniproteínas que utiliza el sistema inmunitario de los organismos, incluidos los humanos, como defensa natural contra los microbios.

La alternativa más prometedora en este campo son los péptidos -secuencias de aminoácidos más cortas que una proteína- identificados en el veneno de una avispa de Sudamérica, la Polybia paulista. Un equipo de científicos estadounidenses y brasileños ha probado, en un trabajo publicado en Nature Communications Biology, que la variante sintética de esta toxina es eficaz para combatir una de las superbacterias más temidas, la Pseudomonas aeruginosa, una fuente muy común de infecciones respiratorias y del tracto urinario y que a menudo ataca los pulmones de pacientes con fibrosis quística. El trabajo se ha validado, de momento, en cultivos celulares y en un modelo animal.

César de la Fuente-Núñez, investigador gallego en el MIT que trabaja en el desarrollo de alternativas a los antibióticos actuales
César de la Fuente-Núñez, investigador gallego en el MIT que trabaja en el desarrollo de alternativas a los antibióticos actuales

«Hemos reconvertido una molécula tóxica en otra que es viable para tratar infecciones», explica uno de los autores principales del estudio, el coruñés César de la Fuente-Núñez, investigador posdoctoral en el Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) y becado por la Fundación Ramón Areces.

Los científicos realizaron primero un estudio sistemático de las propiedades antimicrobianas del veneno de la avispa y luego crearon variantes del péptido de gran potencial para matar a las bacterias, pero que no son tóxicas para las células humanas. De esta forma se pudo sortear uno de los grandes obstáculos para el uso médico de estos compuestos, la fuerte toxicidad que provocan en humanos. Así, matan a los microbios al romper las membranas de las células bacterianas, pero sin causar efectos secundarios.

Toxicidad

Los investigadores midieron la toxicidad de las miniproteínas antimicrobianas en células renales humanas cultivadas en una placa de laboratorio. Luego seleccionaron los compuestos más prometedores para probarlos en ratones infectados con Pseudomonas aeruginosa. Lo que se vio fue una reducción de la infección y, en dosis altas, su eliminación por completo. «Después de cuatro días, este compuesto eliminó la infección, lo que fue bastante sorprendente y emocionante, ya que normalmente no vemos este efecto con otros antimicrobianos experimentales», destaca César de la Fuente. «El mejor péptido que hemos diseñado -añadió- tiene una gran capacidad antimicrobiana, tanto in vitro como en modelos animales y creemos que constituye una alternativa a los antibióticos convencionales». Pero es solo el primer paso, ya que para desarrollar un nuevo antibiótico se necesita una media de diez años y una inversión de mil millones de euros. Habrá que esperar, pero lo que se ha visto ahora es que es posible.

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