¿Por qué son tan peligrosos los drones?

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Aeromedia

El caos se adueñó este jueves del aeropuerto londinense de Gatwick cuando varios vehículos aéreos no tripulados irrumpieron en la pista. Unos 100.000 pasajeros se vieron afectados por la cancelación de 760 vuelos. El aeródromo ha sido paralizado de nuevo este viernes por otro avistamiento

21 dic 2018 . Actualizado a las 22:58 h.

Cada año se registran en todo el mundo más de 10.000 choques entre pájaros y aviones. Además de resultar fatales para las aves, estos impactos, coloquialmente conocidos como bird strikes, generan pérdidas millonarias para las aerolíneas: daños en aeronaves, cancelaciones y retrasos de vuelos. En ocasiones han llegado a causar incluso víctimas mortales. El 90 % ocurre en las proximidades de los aeropuertos -la mayoría de las colisiones se produce por debajo de los 150 metros, durante el despegue o el aterrizaje-, lo que ha obligado a las autoridades pertinentes a desplegar diferentes medidas, como grabaciones de sonidos, destellos de luz, halcones entrenados o sensores para evitar golpes en los parabrisas de la cabina y, sobre todo, daños en los motores. Y eso que las aves son «blandas». En el cielo planea ya una amenaza mayor, deliberada y más complicada de neutralizar: los drones.

La incursión en el espacio aéreo de un vehículo aéreo no tripulado no suele ser cosa de despiste -que a veces, también-, sino más bien una presencia intencionada, manejada por alguien a los mandos con algún propósito determinado. Este jueves, el caos se adueñó de Gatwick cuando varios de estos dispositivos irrumpieron en la pista del aeropuerto londinense. ¿Por qué son tan peligrosos -más incluso que una invasión de aves descontroladas- y por qué tan difíciles de controlar?

«Si un dron, aunque sea pequeño, si pesa unos dos kilos y colisiona con un avión que va a más de 200 kilómetros por hora puede ser fatal -indica Aquilino Abeal, director técnico de la empresa gallega de drones Aeromedia-, tanto si impacta en el ala como contra las turbinas durante un momento crítico, el despegue o el aterrizaje, por ejemplo». Una investigación de la Autoridad Federal de Aviación de Estados Unidos apunta además que, durante el golpe, las baterías de ión litio de estos dispositivos, resistentes, no llegan a romperse; se alojan en estructuras del avión y podrían ocasionar un incendio.