Los kurdos se echan en manos de Al Asad

Los milicianos entregan al Ejército sirio la estratégica ciudad de Manbij ante la amenaza turca


Redacción / La Voz

La decisión tomada hace diez días por Donald Trump de retirar las tropas estadounidenses de Siria cambió el curso de la guerra. Estados Unidos optó por dejar en manos de Rusia, Irán y Turquía el futuro de ese país de Oriente Medio, y traicionar de paso a los kurdos, sus más fieles aliados en la lucha contra el Estado Islámico (EI). Ante la amenaza de una inminente ofensiva turca, la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG) ha decidido echarse en manos de Bachar al Asad y entregarle la estratégica ciudad de Manbij, que alberga uno de los cuarteles de las fuerzas especiales estadounidenses.

El Ejército sirio entró este viernes en la localidad por primera vez en seis años. Poco antes, el mando de las YPG invitaba a Damasco a proteger el enclave de una invasión turca tras anunciar su retirada. Un cambio de alianza entre el régimen sirio y uno de los grupos rebeldes que participaron en la guerra civil, aunque apenas han protagonizado enfrentamientos directos.

La minoría kurda, oprimida por Damasco, aprovechó el conflicto para fundar la Federación Democrática del Norte de Siria o Rojava, una autonomía de facto en regiones fronterizas con Turquía que ocupa casi el 30 % del territorio sirio. El principal objetivo de Ankara es acabar con esa autonomía que puede alentar los anhelos de los kurdos turcos. 

Movimientos sincronizados

El cambio de posiciones estuvo perfectamente sincronizado. «Pedimos al Estado sirio enviar sus fuerzas armadas para recuperar [nuestras] posiciones y proteger la región de Manbij ante las amenazas turcas», indicaba en un comunicado el mando de las YPG. Poco después, un portavoz del Ejército leyó un comunicado por televisión anunciado la entrada de tropas en Manbij y el izado de la bandera nacional.

Sin embargo, las fuentes sobre el terreno del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) especificaron que los 300 soldados y milicianos prorrégimen no ocuparon Manbij sino que están posicionados en el norte y el este, creando una zona tapón entre los territorios rebeldes pro-Ankara y la ciudad. Algo que corroboró un portavoz de la coalición internacional contra el EI. «Nuestra misión no ha cambiado», declaró a la AFP el teniente coronel Earl Brown, portavoz del Comando Central de Estados Unidos.

Las tropas de operaciones especiales de EE.UU. y Francia se estacionaron hace unos años en Manbij para asistir a las fuerzas kurdas en la lucha contra el EI, aunque los estadounidenses la abandonarán en breve en el marco de la retirada anunciada por Trump. Un alto cargo kurdo Ilham Ahmed confirmó a la agencia AP que los norteamericanos siguen patrullando la ciudad, mientras combatientes proturcos se concentran en el frente oeste de Manbij. Un calma chica, agregó, mientras se elabora un acuerdo con Rusia y el Gobierno sirio para permitir que Damasco tome el control de la ciudad tras la retirada estadounidense. «El objetivo es evitar una ofensiva turca», dijo Ahmed. «Si la excusa de los turcos son los [kurdos], estos dejarán el control [de Manbij] al Gobierno sirio», apuntó.

Rusia, principal aliado de Al Asad, consideró «positiva» la entrada del Ejército sirio en Manbij. Ankara reaccionó afirmando que las fuerzas kurdas no tienen «derecho» a pedir ayuda a Damasco y lanzó una advertencia ante cualquier «provocación». El presidente Recep Tayyip Erdogan restó importancia a la toma de la ciudad y la calificó de «acción psicológica».

El cambio de escenario en Siria llega cuando Al Asad, con el triunfo militar asegurado, comienza a romper su aislamiento diplomático con la reapertura de embajadas de países árabes.

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