«Ser una pareja abierta no significa barra libre de sexo»

AZAEL Y EVA son gallegos y cuentan su experiencia de tener relaciones con terceros: «Para nosotros la base es no mentirnos ni engañar, solo nos abrimos a la posibilidad de iniciar una aventura en común con otras personas»


«Encontrar a una pareja abierta que te cuente su experiencia no es fácil, siempre hay miedo al qué dirán y cómo se lo tomarán los seres queridos, pero Eva y Azael han decidido compartirlo con los lectores de YES. Los dos son gallegos, de Pontevedra, llevan un tiempo saliendo juntos y desde el comienzo ambos conectaron con la misma filosofía de entendimiento: querían ser una pareja sincera, que jamás se mintiese, y que dejase la puerta abierta a tener otras relaciones con otras personas. ¿Es eso una pareja abierta?, les pregunto. «Para mí -explica Azael- empieza por ahí, por tener la mente abierta a esa posibilidad, si bien puede no darse el caso. Pero lo fundamental es que estás muy pendiente del otro, de si la otra persona quiere, porque la motivación no es sexual, el sexo no es el fin, sino que lo que importa es la felicidad del otro. Iniciamos una aventura juntos y los dos tenemos que tener claro qué queremos, qué buscamos y cómo lo vamos a gestionar».

Eva está totalmente de acuerdo, y aclara que esto de ser o no una pareja liberal no puede imponerse. «Yo no me siento arrastrada, ni hago cosas que no quiero hacer, eso quiero dejarlo muy claro; es muy importante estar compenetrados y sobre todo ser muy realistas, confiar mucho en el otro y no mentirse jamás». Los dos han pasado por distintas experiencias, porque eso de ser pareja abierta no se trata de un estado definitivo. «Es verdad que de fondo hay una manera de ver las cosas, y en ese sentido tú puedes ser liberal. Pero yo he estado en parejas cerradas en otras ocasiones, y cuando estoy en pareja abierta, hay momentos en que puedo sentir la necesidad de no abrirme a esa posibilidad, así que podemos estar en un momento de sofá, peli y manta, todo depende», añade Azael.

CON UN PLAN COMÚN

Si el momento se da, si surge la posibilidad de iniciar otra relación, ¿cómo se plantea? «Lo primero es hablarlo, lo visualizamos los dos y ponemos en común las emociones que nos suscita la idea. No se puede ir a un encuentro sin haber sido sincero, sin tener un plan. Cuanto más te sinceras sobre lo que buscas, más fácil es que lo hagas de la manera correcta para ambos. Haciendo hincapié en la atención hacia tu pareja. Yo -cuenta Azael- siempre le pido a ella que esté muy pendiente de cómo estoy yo, y al revés, yo creo que también estoy muy pendiente de cómo está ella. Se trata de que a mí me guste y a ella igual, si no, una mirada basta para que abortemos la situación». «Se trata de una aventura en común, en la que no siempre hay sexo, puede haber un simple coqueteo -indica Eva-, pero si se da la oportunidad, los dos tenemos que tener claro qué queremos». «El sexo no es el fin, porque el sexo ya lo tenemos entre nosotros dos o con la propia masturbación -aclara Azael-; entendemos que esto de abrirnos es un medio para relacionarnos, divertirnos, excitarnos, es una experiencia enriquecedora que no siempre acaba en la cama».

Pero muchas veces se materializará, ¿no?, les azuzo. Si no, apaga y vámonos. «Sí, sí, cada pareja tiene sus normas. La nuestra parte de que lo vamos a hacer todo juntos. Lo hablamos y vamos adelante. Pero no enfocamos en una persona en concreto como un capricho. Solemos ir a conocer gente a locales de ambiente liberal, también a través de perfiles en las redes sociales de esta temática… Salimos por ahí, intentamos ligar, pero conjuntamente, nunca por separado. Por ahí arrancamos, y si surge, lo primero que hacemos es tener un encuentro con la otra persona o con las otras personas para saber si entienden a lo que se están enfrentando, si encajamos. Normalmente hablamos con la otra pareja, si son dos personas, y establecemos un primer contacto. Luego, si hay afinidad, puedes plantearte un segundo encuentro en el que dejas margen para algo más». ¿Repetís con la misma persona? «Sí, sí hemos repetido en alguna ocasión, pero no es lo habitual y tampoco tiene mucho sentido, precisamente lo que buscamos es otra cosa», concluye él.

Supongamos que conocéis a alguien por separado y que salta la chispa, ¿qué hacéis? «Lo primero es contárselo a Azael -responde rápidamente Eva-; nosotros no nos engañamos, yo no quiero que esté con otra ni yo quiero estar con otro, ninguno concebimos el término pareja con cuernos de por medio». «Ese marcaje férreo es el que hace aguas las relaciones. A mí lo que me pone, lo que me gusta, es hacer la gamberrada juntos, estar pendiente de Eva, que le guste; no me planteo otra cosa porque la base es la confianza y la sinceridad. Si tu pareja no es liberal, tienes que decidir. Eva y yo la única norma que tenemos es cuando interactuamos con alguien que tiene pareja, queremos que esa otra persona esté al tanto, no somos partícipes de engaños», explica Azael.

En su opinión, suele confundirse mucho el término pareja abierta porque se asocia a promiscuidad. «Se da una imagen que no es, y ser liberales no significa tener barra libre de sexo. Cuando le cuentas a alguien que concibes así las relaciones, a veces te encuentras con que de pronto le tiran los tejos a tu chica, como si esto fuera el despiporre, y no tiene nada que ver». ¿Es un placer, entonces? «Yo no diría eso -apunta Eva-; para mí es sobre todo tranquilidad». «Sí, es tranquilidad y sinceridad», dice Azael. Y pone una prueba. «Si tú le pides permiso a tu pareja para darle un beso a otra persona, pero delante de él, cuando lo haces de manera consentida, verás que los celos desaparecen». Tanto Eva como Azael, aunque comparten relaciones sexuales con otras personas (siempre en común), se consideran monógamos emocionalmente. «Yo no quiero tener otra pareja, respeto el poliamor, pero a mí me resulta imposible», señala ella. «A mí me sucede igual, lo respeto en quien lo practica, pero sentimentalmente solo puedo ser de una persona», concluye Azael.

«SOMOS GENTE NORMAL»

Pare él las salidas públicas de Nuria Roca o algún otro famoso anunciándose liberales no son más que ejemplos de quienes quieren aprovechar el tirón del morbo, «como si esto fuera una charcutería para coger número». «Mientras no te hagas daño a ti mismo ni a terceros, se puede hacer de todo, pero tiene que estar muy consensuado. En general, ellos dicen que se han encontrado con buena gente, pero a alguno le han tenido que parar los pies porque siempre hay quien se lanza a la piscina muy rápido. «La gente con relaciones abiertas somos gente normal -concluye-, con trabajo, con familia, como todo el mundo; pero socialmente aún hay quien acepta mejor la infidelidad que abrir la puerta con sinceridad a un tercero. Nosotros lo único que no queremos es engañar».

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