El dueño de la finca en la que murió Julen culpa al pocero

La Voz REDACCIÓN

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Asegura junto a sus abogados que él tapó el agujero con dos bloques de hormigón porque quien lo había cavado lo había dejado abierto

05 feb 2019 . Actualizado a las 20:30 h.

David Serrano, el dueño de la finca de Totalán en la que se encuentra el pozo por el que cayó Julen, reiteró públicamente este martes lo que ya había declarado en un primero momento ante la Guardia Civil, que protegió con dos bloques de hormigón el agujero que hizo el responsable de una empresa especializada y que, según él, había dejado «abierto». Esta versión contradice la del pocero, que desde el primer momento aseguró que él había dejado tapado la boca del pozo cuando concluyó su trabajo.

El dueño de la finca explicó en rueda de prensa que el día en el que ocurrieron los hechos advirtió el peligro de que alguien pudiera meter un pie, pero que «jamás» pensó que un niño pudiera caber por ese agujero. «Eso nunca me lo voy a perdonar, el que no haya visto ese peligro allí», se lamentó David Serrano.

El letrado Antonio Flores, perteneciente al despacho de abogados Lawbird que asesora al propietario de la finca, explicó que «no fue un accidente que se pudiera prevenir, no era previsible, era imposible que David lo pudiera predecir». Por su parte, el arquitecto Jesús Flores, que forma parte del equipo legal, apuntó que del informe que él ha realizado se extrae que la situación de riesgo existente «no fue por decisiones» del dueño de la parcela, pero «sí como consecuencia directa de acciones y omisiones del profesional» que hizo el pozo, «sin autorización oficial y sin que se adoptasen las mínimas medidas de seguridad».

Por eso, señaló el equipo legal, «la única responsabilidad, si la hubiese, sería de la persona que realizó el pozo». Destacaron también que su cliente no está como investigado en el procedimiento abierto en el Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga, y que se personarán en esas diligencias «en calidad de parte interesada».