Nueva York / corresponsal

Donald Trump brindó pocas sorpresas en su segundo discurso sobre el estado de la Unión, vacío de contenido y cuyo objetivo era ampliar su base de votantes para el 2020. Como era de esperar, presumió de su gestión económica, cargó contra la inmigración ilegal y aumentó la presión hacia Nicolás Maduro. El presidente de EE.UU. defendió sus políticas rupturistas a través de una oda al trabajo bipartidista por el bien común. «Juntos podemos romper décadas de parálisis política». El llamamiento a la unidad se quedó en un mero enunciado, ya que acto seguido redobló su apuesta por una política migratoria de línea dura -reiterando que él «construirá el muro»- que crispa al Congreso y a la nación. El republicano reclamó la creación de un sistema «seguro, legal y moderno» y puso la fecha límite del 15 de febrero, día en el cual el Ejecutivo volverá a quedarse sin fondos si los partidos no llegan a un acuerdo. «Ahora es el momento para demostrar que el Congreso está comprometido a acabar con la inmigración ilegal y a arruinar a los coyotes, a los carteles de los narcos y a traficantes de personas sin escrúpulos», dijo para presionar a los demócratas a aceptar su reforma, que implica la inversión de más de 5 millones de dólares para construir la valla fronteriza.

En política internacional, el magnate reiteró su apoyo al presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, y expresó su alarma por la amenaza del socialismo. «Nunca llegará a este país», manifestó al tiempo que las cámaras captaban el gesto de desaprobación del progresista Bernie Sanders. El presidente también anunció que los próximos 27 y 28 de febrero estará en Vietnam para reunirse de nuevo con el líder norcoreano, Kim Jong-un, y abrió la puerta a negociar un nuevo pacto nuclear con Rusia y China, tras retirarse del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF). Los lazos con el Kremlin, lo que más daño hace a la Administración Trump, tuvieron su espacio en el discurso del estado de la Unión. Emulando a Richard Nixon o Bill Clinton cuando ambos estuvieron bajo la lupa de varias investigaciones, Trump sugirió que las pesquisas rusas (impulsadas por los demócratas desde que asumieron la mayoría en la Cámara Baja) podían poner en peligro el buen momento que vive la economía estadounidense. «Un milagro económico está ocurriendo en EE.UU. y lo único que puede detenerlo son las ridículas investigaciones partidistas», dijo ante el estupor demócrata. «Si queremos paz y ley, no podemos tener guerra e investigaciones», dijo.

«Fue una amenaza. El presidente no debería amenazar a la Cámara», denunció Nancy Pelosi. En una noche llena de símbolos, la demócrata fue una de las tantas mujeres que se vistieron de blanco y protagonizaron uno de los momentos de unidad en el Capitolio.

Los primeros sondeos dan una buena acogida al discurso. Medios tan críticos como la CNN dijeron que un 59 % de sus espectadores mostraron una opinión muy positiva. Según la CBS, un 72 % aprueban la política migratoria.

Los demócratas hacen gala de su fuerza en el Congreso 

Fueron varias las imágenes en el Congreso que reflejaron la disminución de poder de Donald Trump. La primera y la más comentada fue la presencia de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, sentada con cara de póker tras el mandatario. Fue el reflejo más claro de la división política que reina en Washington. La fuerza de la oposición difuminó por completo su llamamiento a la unidad. Los gestos de Pelosi marcaban los ritmos de su bancada y en más de una ocasión se negó a aplaudir o a ponerse en pie ante las palabras del mandatario. La imagen que quedó en la retina de los estadounidenses fue cuando la líder demócrata aplaudió y dirigió sus manos a Trump cuando este habló de la necesidad de alcanzar compromisos políticos para avanzar por y para Estados Unidos.

El desafío demócrata se personalizó en la excandidata a gobernadora de Georgia Stacey Abrams, la primera mujer negra en ofrecer la réplica. Durante su alocución de once minutos desde la sede sindical de Atlanta, Abrams puso sobre la mesa una agenda política en las antípodas de la del Gobierno republicano, con propuestas para combatir el cambio climático, ampliar el acceso al sistema público de salud o defender el derecho a voto de las minorías. «Aunque estoy muy decepcionada con el enfoque que el presidente da a nuestros problemas, no quiero que fracase; pero necesitamos que diga la verdad y respete la diversidad de América», dijo. Cargó contra las propuestas migratorias de Trump. «Un enfoque compasivo de la frontera no es lo mismo que fronteras abiertas». «Son los inmigrantes, no los muros, los que hacen que Estados Unidos sea más fuerte», dijo.

Otras de las acusaciones contra Donald Trump fue su utilización de los trabajadores de EE.UU. como «peones para ganancias políticas», durante el cierre de la Administración más largo de la historia por la insistencia del neoyorquino en obtener cinco millones de dólares para construir el muro fronterizo.

Las falsedades y engaños en el discurso de Trump 

«Hemos creado 5,3 millones de empleos»

Los datos oficiales no corroboran la afirmación de Trump. Los puestos de trabajo creados desde enero del 2017 han sido 4,9 millones, 454.000 de ellos en el sector industrial. También presumió de que hay más mujeres trabajando que nunca, pero el porcentaje actual es del 55, %, mientras que en el 2000 llegó al 58 %. 

«La economía de EE.UU. es la más boyante del mundo»

Varios expertos alertan de que la economía estadounidense se ha ralentizado un 3,5 % en el tercer cuatrimestre del 2018. Además, China, la India, Lituania, Polonia e incluso Grecia crecen el doble de rápido que EE.UU. 

«Grandes caravanas de migrantes están marchando hacia EE.UU.»

Efectivamente hay grupos de migrantes que quieren cruzar la frontera sur, pero Trump exagera la situación para respaldar su política y justificar el muro con México. Las detenciones en la frontera están en mínimos históricos. 

«El Paso era la ciudad más peligrosa de EE.UU.»

Fue su argumento para justificar que el muro construido en esa ciudad texana fronteriza con México rebajó la tasa de criminalidad. Según «The Washington Post», El Paso nunca ha estado entre las ciudades más peligrosas. De hecho antes de instalarse la valla en el 2008, estaba entre las más seguras. Trump pronunció esta mentira para acusar una vez más a los inmigrantes ilegales del asesinato de «innumerables estadounidenses». 

«Si no hubiera sido presidente, estaríamos en una gran guerra»

La verdad es que las amenazas e insultos que Trump intercambió con el líder norcoreano, Kim Jong-un, desató los temores a una guerra. Corea del Sur fue la que relajó las tensiones tras sus esfuerzos diplomáticos que llevaron a la primera cumbre entre ambos líderes, en la que acordaron la «completa desnuclearización de la península de Corea», un proceso que las autoridades estadounidenses admiten que aún no ha empezado.

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Trump llama a la unidad sin mover un ápice su política migratoria