¿En qué cárcel meter al Chapo para que no se escape?

Estados Unidos baraja la prisión de máxima seguridad de Florence (Colorado) como destino para el narco mexicano, que se fugó dos veces de centros penitenciarios de su país

El líder del cártel mexicano de Sinaloa, Joaquín «El Chapo» Guzmán
El líder del cártel mexicano de Sinaloa, Joaquín «El Chapo» Guzmán
AFP
Los Ángeles

«Infierno de alta tecnología», «Alcatraz rocoso», «SuperMax»: son algunos de los sobrenombres de la cárcel a la que podría ser enviado el narcotraficante Joaquín Chapo Guzmán, que es considerada una de las más seguras y crueles de Estados Unidos.

El Chapo fue declarado culpable por un jurado de Nueva York de delitos de narcotráfico, posesión de armas y lavado de dinero y en junio debe ser sentenciado a una cadena perpetua no negociable y enviado a la prisión de máxima seguridad (ADX) en Florence, Colorado (oeste), que tiene, entre otros inquilinos, a Ted Kaczynski, bautizado por el FBI como unabomber por su cadena de atentados con bomba durante casi dos décadas.

Construida en 1994 en el corazón de un desierto montañoso, de esta instalación rodeada de torres de vigilancia y hombres fuertemente armados es prácticamente imposible escapar, incluso para El Chapo, que se fugó de prisiones de máxima seguridad en México en dos oportunidades. De Florence nadie ha escapado.

Los prisioneros más peligrosos están confinados 22 horas y media al día en una celda de hormigón y acero de 2,1 por 3,6 metros, de la que solo pueden salir con grilletes en pies y manos. Robert Hood, un exguardia en Florence, dijo que esta prisión no era más que «una versión del infierno más limpio», «mucho peor que la muerte».

El Chapo se unirá allí a otros narcotraficantes condenados, pero también a condenados por terrorismo como Ramzi Youssef, autor intelectual de los primeros ataques al World Trade Center en 1993; Zacarias Moussaoui, el francés condenado en relación con los ataques del 11 de septiembre del 2011; o Djokhar Tsarnaev, condenado a muerte por los ataques de Boston en 2013.

Un informe del Centro de Información sobre Correcionales de Washington DC (DCICC), organización autorizada por el Congreso de Estados Unidos, indicó que la inmensa mayoría de los reclusos (92 % de 427 prisioneros al momento de la visita en abril 2017) fueron transferidos de otras cárceles federales por «problemas disciplinarios». Muchos sufren también desórdenes mentales.

«Estar aquí no corrige tu comportamiento o lo que sea que hayas venido a buscar, como la gente afuera puede pensar. En la mayoría de los casos te hace aún más amargado y agresivo debido a la forma como te tratan», dijo un recluso citado por la organización.

El Chapo Guzmán, a su llegada a Estados Unidos tras ser extraditado
El Chapo Guzmán, a su llegada a Estados Unidos tras ser extraditado

«Recreación» en una jaula

La cotidianidad de los prisioneros de máxima seguridad no es color de rosa: están encerrados en solitario en la celda de 8 metros cuadrados, con una cama, un escritorio y un banco de cemento. Una ducha, inodoro y lavamanos de acero inoxidable y la luz del día pasa por un agujero profundo de 10 cm de ancho a 120 cm de altura, que impide ver hacia el exterior.

Las celdas tienen una puerta de acero sellada, por lo que los reclusos no pueden hablar entre ellos. El único contacto humano viene con las pocas palabras que intercambian con los guardias, cuando traen y se llevan la comida.

Las visitas están permitidas, pero tienen que ser aprobadas por la cárcel. Según los abogados del Chapo, la joven esposa Emma Coronel no será autorizada a verlo.

El único momento para ver la luz del sol es en los minutos de «recreación». Tres o cinco guardias llevan al recluso en cadenas a una especie de jaula, no mucho más grande que la celda, donde finalmente puede ver el cielo y hablar, si coinciden, con otros presos en jaulas vecinas.

Esas «salidas», que sirven para también requisar el calabozo, se limitan a 10 horas semanales, según un informe de Amnistía Internacional de 2014, que denunció el centro de detención «no cumple con los criterios internacionales para el trato humano de prisioneros».

La distracción se limita a un poco de deporte, alternado con la recreación en la jaula, dibujos, libros y ver Netflix, DVD u otros programas en una televisión dentro la celda.

Uno de los abogados del Chapo dijo a la AFP que las condiciones esta cárcel eran mejores a las que su cliente ha tenido en la de Manhattan donde ha estado recluido durante dos años.

Indicó que en principio estaría, como los reclusos más peligrosos, en el casi total aislamiento de casi 23 horas al día, pero sus condiciones pueden mejorar gradualmente con buena conducta.

De cualquier forma, un recluso, citado en el informe de la DCICC, advirtió que la vida en Florence «es muy aburrida y difícil al menos que seas física y mentalmente muy fuerte».

México celebra sin excesivo alborozo la condena del Chapo

La esposa del Chapo, a su salida del juzgado donde se leyó la sentencia contra el narco
La esposa del Chapo, a su salida del juzgado donde se leyó la sentencia contra el narco

«Que sirva de ejemplo», clama López Obrador, uno de los pocos que festejó el veredicto

México se despertó este miércoles sin el baño de sangre que muchos temían por si Joaquín el Chapo Guzmán, el temible capo de la droga de las últimas dos décadas era declarado culpable y su futuro pasa por estar el resto de su vida entre rejas. Los doce miembros del jurado no buscaron la sorpresa y condenaron al Chapo, de cuya violencia hay sobrados rastros en los testimonios exhibidos en el juicio.

Pero poco queda ya de su poderoso ejército personal y nadie reivindica, al menos por ahora, el legado del capo. El cambio político en México le ha privado también de sus conexiones con el Gobierno. Aunque durante sus declaraciones llegó a declarar haber sobornado a al menos dos de los últimos presidentes de su país, el actual titular, Andrés López Obrador, fue de los pocos que se atrevió a exteriorizar su alegría por el veredicto contra el símbolo del narcotráfico en su país. «Que sirva de enseñanza y que sea una lección», apuntó el líder izquierdista. «La felicidad verdadera no es el dinero, lo material, no es el lujo barato, no es la fama, la verdadera felicidad es estar bien con uno mismo», esgrimió.

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