Las incógnitas que deja la derrota del Estado Islámico en Siria e Irak

El grupo terrorista ha redefinido su modelo de organización y han pasado a ser una red encubierta de operaciones


La Voz

Las Fuerzas Democráticas de Siria, una coalición de rebeldes liderada por los kurdos, cuenta los días para que el último reducto de dominación del Estado Islámico (EI) situado en Baghuz caigan en sus manos. Los 600 últimos combatientes del EI, en su mayoría extranjeros, suponen la última resistencia en territorio del autoproclamado como Califato. Tras la inminente derrota de estos terroristas, aún quedan cuestiones sin resolver acerca del futuro de esta organización radical. 

¿Desaparecerá el Estado Islámico tras su derrota en Deir al Zur?

Por la naturaleza de su infraestructura y la capacidad de adaptación que posee el EI, todo apunta a que no desaparecerá. Vladimir Voronkov, secretario de la sección antiterrorista del Consejo de Seguridad de la ONU, aseguró en un informe publicado el 23 de agosto del año pasado que «el Estado Islámico continuará siendo una amenaza, especialmente por su conversión a una red encubierta». Además, muchos de los yihadistas pertenecientes a este grupo se han dispersado por el desierto de Badia, donde continúan operando con fuentes de ingresos «más difíciles de detectar» y «con países actuando de intermediarios para su financiación», según el citado informe. Además, el poder estructural del Estado Islámico se ha descentralizado para mitigar la percepción de pérdida de recursos y territorio.

¿Qué sucederá con los kurdos que han liderado el fin del EI como califato?

A pesar de que las Fuerzas Demócratas de Siria son lideradas por kurdos apoyados por Estados Unidos, el YPG (Unidades de Protección Popular por sus siglas en kurdo) está considerado el brazo armado del Partido de la Unión Democrática (PYD), el mayor partido opositor al régimen de Asad en Siria y considerado aliado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) turco, visto como organización terrorista en Turquía por sus proclamas independentistas. El futuro de los kurdos depende de dos hechos distinguidos. El primero, que «aumentan las probabilidades de que todo se reduzca a pedir una cierta autonomía dentro de Siria», según Jesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). La otra opción, que el futuro kurdo se decida en un pulso diplomático entre los presidentes Trump y Erdogan. Este último, desde que se fundó el PKK, ha arrestado a centenares de líderes políticos pro-kurdos, incluido a su fundador, Abdulá Öcalan. Además, ha reiterado varias veces que su homólogo norteamericano debe de dejar de apoyar, financiar y armar a los kurdos.

¿Cómo se dará estabilidad a las regiones liberadas?

Aun sin saber qué papel jugarán los kurdos tras poner fin al Estado Islámico como una proto-organización política, lo cierto es que sí existe un plan por parte de la Coalición Internacional Contra el Estado Islámico, CJTF?OIR por sus siglas en inglés. En la «Fase IV» de su plan, según la propia coalición, se incluye un proceso de desactivar redes de recursos económicos, militares y tecnológicos y «se asegura» una colaboración con las autoridades iraquíes y sirias para garantizar la estabilidad de las zonas liberadas del EI y eliminar su influencia y propaganda.

¿Quiénes gestionarán los juicios y las deportaciones de los extranjeros del EI?

Las resoluciones 1373, 2178 y 2396 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas plantean una hoja de ruta para la deportación de los terroristas que han viajado a Siria e Irak y han combatido junto al Daesh (término despectivo utilizado para referirse al EI), pero solo resulta útil para los casos en los que los yihadistas conserven su nacionalidad. En este supuesto, se deportaría al yihadista en cuestión al país en donde tenga su nacionalidad para ser juzgado. La incógnita a resolver es qué pasará con aquellos terroristas que tengan doble nacionalidad o sean considerados apátridas. Ya se han sucedido 94 casos de ejecuciones de yihadistas europeos por haber combatido junto al EI en Irak y hay más de 5.500 procesos legales abiertos en el país, según la oenegé Human Rights Watch. Al no existir acuerdos de deportación entre Irak y la Unión Europea ni una legislación sobre las deportaciones de terroristas extranjeros con doble nacionalidad o apátridas, muchos de ellos podrían ser juzgados en Siria o Irak.

¿Qué pasará con la cúpula del EI tras su derrota?

Tal como indica el informe del Consejo de Seguridad de la ONU llevado a cabo por Voronkov, el aparato ideológico y económico del EI sigue operativo y sus líderes aún continúan escondidos. El autoproclamado califa del Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadí, ha sido dado por muerto por Rusia y Estados Unidos varias veces, pero siempre se ha desmentido su muerte. Voronkov alerta también del desplazamiento de combatientes yihadistas a Afganistán. Tampoco se podría descartar la formación de una organización terrorista híbrida entre el Frente al Nusra, Al-Qaida y el Estado Islámico. A pesar de las divergencias que existen entre los dos primeros, el jefe del Frente al Nusra, Abu Mohamed al Golani, declaró en diciembre del año pasado: «Las diferencia ideológicas con Al Qaida son insignificantes. Guardamos lealtad al líder de Al Qaida, Aymán al-Zawahiri, y esperamos su apoyo en la derrota de Bachar al Asad».

¿Continuarán los atentados del EI en Europa?

El Estado Islámico ha reconfigurado su estructura y organización, pero según el propio Núñez, «una cosa es que se haya desmantelado el pseudocalifato y otra muy distinta es que Daesh haya desaparecido como amenaza tanto en Oriente Medio como en África (donde tiene filiales) y como en Europa». Afirma, igualmente, que «sigue habiendo individuos y pequeñas células radicalizadas que pueden actuar en nombre de Daesh» y que «es un error garrafal de la administración de EE. UU. darlo por derrotado».

Los yihadistas están en Baghuz atrincherados en medio kilómetro cuadrado 

La victoria sobre el Estado Islámico (EI) en Siria se anunciará «en unos días», afirmó un comandante de la alianza kurdo-árabe que lucha contra los yihadistas atrincherados en el último reducto de su califato. «En un plazo muy corto, de no más de unos días, anunciaremos oficialmente el fin de la existencia del Estado Islámico», declaró el comandante de la fuerza kurdo-árabe, Yia Furat, en rueda de prensa en la base de Al Omar, según informa AFP.

Este comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS)relata que los yihadistas están atrincherados en «un barrio (cuya superficie) está estimada en 700 metros de largo y 700 metros de ancho», es decir medio kilómetro cuadrado, en la localidad de Baghuz, en el este sirio.

El EI conquistó en el 2014 amplias zonas y grandes ciudades de Siria e Irak, de una superficie comparable a un país como el Reino Unido. Pero su autoproclamado califato quedó reducido ahora a unos centenares de yihadistas, rodeados en su último bastión de la provincia de Deir Ezzor.

Las FDS, y la coalición antiyihadista liderada por Estados Unidos que las apoya, reconocieron el sábado que la presencia de «numerosos civiles» como escudos humanos frena sin embargo su avance.

La joven británica del EI que quería regresar al Reino Unido da a luz

Una joven británica que se unió al Estado Islámico en Siria en el 2015, sin arrepentirse de ello, y anunció que quería regresar a Gran Bretaña, «dio a luz», según informó ayer su familia, que no tiene contacto directo con la mujer. «Supimos que Shamima dio a luz a su hijo y entendemos que ella y su bebé están bien», declaró la familia de Shamima Begum en un comunicado difundido por su abogado. La familia subrayó que no tenía «ningún contacto directo» con la joven de 19 años, que está actualmente en un campamento de refugiados en Siria.

El regreso de los yihadistas a sus países de origen pone en jaque a varios gobiernos. El sábado, el presidente estadounidense Donald Trump pidió a varios aliados europeos «que repatrien a más de 800 combatientes del EI capturados en Siria para que sean juzgados».

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