Una precampaña marcada por el miedo a la ultraderecha y al independentismo

Sánchez alerta contra el extremismo y Casado y Rivera contra la ruptura de España


Madrid / La Voz

Quedan más de dos meses para que se celebren las elecciones generales, pero a estas alturas queda claro que la campaña electoral de esos comicios estará basada más en agitar el miedo a la ultraderecha por una parte y al independentismo por otra, más que en la presentación de propuestas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejó ya clara esta estrategia en el acto de anuncio del adelanto electoral con su advertencia de que el PSOE es el único capaz de servir de dique de contención para evitar que el próximo Gobierno de España esté condicionado por la ultraderecha que representa Vox y que, a su juicio, ha obligado al PP y a Ciudadanos a radicalizar sus propuestas. Un argumento que también secunda Unidos Podemos, aunque en su caso arrogándose no el papel de la moderación centrista, sino el de la lucha radical contra la extrema derecha. Por el contrario, tanto la campaña del PP de Pablo Casado como la Albert Rivera en Ciudadanos estará centrada en pedir el voto para evitar que España quede en manos de unos independentistas a los que el Gobierno está dispuesto a seguir haciendo concesiones.

Pedro Sánchez puso ayer en práctica la estrategia socialista al advertir que una desmovilización del voto socialista similar a la que se produjo en las elecciones andaluzas «puede dar el triunfo al extremismo». «La amenaza existe, la vemos en Europa y otras partes del mundo», advirtió, agitando así sobre una reproducción en España del auge de la derecha más radical no solo en la Unión Europea, sino en países como Brasil, con el triunfo de Bolsonaro. «Se funden con la ultraderecha y por ahí no vamos a pasar», dijo Sánchez en referencia al PP y a Ciudadanos.

Partido Popular o Frente Popular

En sentido completamente adverso se manifestó el líder de los populares, Pablo Casado, durante un acto del partido celebrado en Torrelaguna (Madrid). «Esta campaña electoral trata de qué España queremos. Si queremos apostar por la Constitución, por la defensa de la ley, de la unidad nacional, o por el caos», señaló, Casado, que reclamó el voto para el PP «frente al caos de los comunistas, socialistas e independentistas».

La estrategia del PP pasa por centrar la campaña en la situación en Cataluña y en las supuestas cesiones de los socialistas al independentismo, convencido de que esa ha sido la clave para que la derecha gobierne por primera vez en Andalucía. «Hay que elegir entre el Partido Popular y el Frente Popular», dijo Casado, en referencia a la coalición de los partidos de izquierda que ganó las últimas elecciones antes de la Guerra Civil. Sin embargo, marcó distancias con Vox al asegurar que la formación de Abascal, al contrario que el PP, puede poner en riesgo la presencia de España en la UE, «cuando lo que tiene que hacer España es liderar la construcción europea».

Y también agitó el miedo al independentismo el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que se presentó como el único capaz de evitar un Gobierno «que se venda» al secesionismo. «Tenemos un problema. En la Moncloa hay un aliado del separatismo. Hay que apartarlo y enviarle a la oposición», aseguró Rivera en un acto en Barcelona, en el que también marcó distancias con el PP al proponer «enterrar» la idea de «las dos Españas».

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La Voz

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Salvo una monumental sorpresa, los partidos tendrán que sentarse a pactar el 29 de abril para intentar alcanzar un Gobierno en España. Nadie, a dos meses de los comicios, piensa en una mayoría absoluta y el panorama que dibujan las encuestas es el de un escenario muy fragmentado en donde el diálogo es la palabra clave. Las primeras publicadas en varios medios de comunicación durante el fin de semana señalan al PSOE como la fuerza más votada, pero con el PP, C’s y Vox en condiciones de poder llegar a la mayoría absoluta. El ascenso que pronostican las encuestas a los socialistas le permitirían arrebatar el primer puesto al PP, cuya tendencia electoral a la baja coincidiría con la irrupción de Vox en el Congreso. Estos trabajos demoscópicos coinciden además en pronosticar un descenso de apoyos a Unidos Podemos, a diferencia de Ciudadanos, que incrementaría su actual grupo de 32 diputados en el Congreso.

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