Sánchez, Rivera y Casado se enzarzan en el Congreso en una agresiva sesión de control

El líder socialista (al que sus rivales pidieron que «empaquetara el colchón») dijo al del PP que «tiene la lengua larga del insulto y las patas cortas de la mentira» y acusó a Albert Rivera (que le atacó por Cataluña) de ponerse la «chaqueta de naftalina de la ultraderecha»

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La última sesión de control se convierte en el primer debate electoral Presidente y líderes de la oposición se enfundan el traje de candidatos para el 28A.

Madrid | La Voz

La carrera hacia La Moncloa arrancó la pasada semana durante el pleno presupuestario, y todo apunta a que no habrá respiro hasta el próximo 28 de abril, día en el que los españoles acudan a las urnas. La sesión de control a la que se sometió el Gobierno este miércoles en el Congreso sirvió para que los principales grupos políticos del país fijaran sus posiciones de cara al proceso electoral: candidatos postulándose a la presidencia, líderes garantizando con quién sí y con quién no estarían dispuestos a pactar en el futuro, el jefe del Ejecutivo prometiendo unos Presupuestos sociales si vuelve a obtener la confianza de la Cámara y, por supuesto, un buen manojo de golpes bajos al rival.

«Nadie hizo tanto daño a España en tan poco tiempo. Como le hemos pillado (negociando con los independentistas), ha tenido que convocar», dijo Casado, presentándose como el gran artífice del adelanto electoral. El líder del PP denunció que Sánchez «volverá a pactar con los independentistas, porque no ha dejado de hacerlo desde la moción de censura», expuso, antes de enumerar algunas de las muchas polémicas en las que se ha visto envuelto el jefe del Ejecutivo, acusado de plegarse a los intereses del secesionismo: el acercamiento de presos, la no modificación la ley de indultos o el cese del jefe de la Abogacía del Estado son solo algunos de los ejemplos.

El jefe de la oposición aconsejó a Sánchez que vaya preparando las maletas, que en un par de meses le tocará hacer una mudanza. Para ello se sirvió del libro firmado por Sánchez, Manual de resistencia, en el que desvela que la primera decisión que adoptó cuando llegó al Gobierno fue cambiar el colchón en el que Rajoy había dormido tantos años. «Le recomendamos que empaquete el colchón, porque lo vamos a sacar», dijo Casado.

Sánchez fue especialmente agresivo en su réplica al presidente del PP, al que acusó de tener «la lengua larga del insulto y las patas cortas de la mentira», deseando su derrota en las urnas el próximo 28 para que «la crispación salga de la vida política», dejando en el aire que un mal resultado podría motivar su salida de la dirección popular.

Olor a naftalina

Sánchez también sacó a colación la foto de Casado, Abascal y Rivera de hace dos domingos en Colón, una de las armas que promete emplear con más frecuencia a lo largo de esta precampaña. Con ella pretende lastimar especialmente al líder de Ciudadanos, tratando de echar por tierra su discurso centrista al meterlo en el mismo saco que Vox. «Después de la foto que se hizo en Colón , debe tener un armario lleno de chaquetas. El domingo se dejó la chaqueta de supuesto liberal y se ha puesto una que huele a naftalina, la de la ultraderecha», atacó.

Rivera empleó su turno de la sesión de control para preguntar al presidente del Gobierno si está dispuesto a seguir negociando con «Torra o Rufián», retándole a que se comprometiera ante la Cámara a garantizar que no habría indulto «para los golpistas en Cataluña». Sánchez le afeó haber cambiado de pregunta a última hora y decidió no responder, aunque criticó con dureza la decisión adoptada esta semana por la ejecutiva de Ciudadanos de cerrarse a cualquier pacto poselectoral con el PSOE.

La táctica del PP y de Ciudadanos parece muy clara. Arrinconar a Sánchez recordando una y otra vez sus coqueteos con el independentismo al frente del Gobierno, que precisamente es el sambenito del que trata de despojarse el líder socialista.

La flaqueza de Podemos

El que parece que se ha quedado algo descolocado en esta carrera electoral es Podemos, que a su crisis orgánica se une la debilidad en su discurso. La formación morada ha sido el gran socio parlamentario del Gobierno socialista a lo largo de sus ocho meses en el poder, pero desde el fracaso presupuestario trata de diferenciarse en busca de un oxígeno que Sánchez les ha ido consumiendo a bocanadas. Irene Montero, que debutó preguntando al jefe del Ejecutivo por la baja de Pablo Iglesias por paternidad, acusó a Sánchez de «haber traído los recortes por la puerta de atrás», equiparando a los socialistas con el PP y pidiendo «el voto útil para Podemos», reclamó.

Repitiendo su comportamiento de ayer en el Senado, el jefe del Ejecutivo volvió a responder a la portavoz de Podemos con cierta condescendencia: «Es evidente que estamos en precampaña, señora Montero. Nosotros agradecemos y mucho el apoyo que nos ha dado Unidos Podemos. Reconozco su aporte», dijo.

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