«La única esperanza de rehabilitación de Shamima es su ciudadanía británica»

La familia de la adolescente que se unió al Estado Islámico recurrirá la decisión del Gobierno de May de quitarle la nacionalidad

Shamina, en una foto antes de integrarse en el Estado Islámico como esposa de combatientes con apenas 15 años
Shamina, en una foto antes de integrarse en el Estado Islámico como esposa de combatientes con apenas 15 años
AFP
Londres

La familia de Shamima Begum, una londinense que a los 15 años huyó a Siria para casarse con un combatiente del grupo yihadista Estado Islámico (EI), anunció el viernes que recurrirá la decisión del Gobierno británico de quitarle la nacionalidad.

En una carta enviada al ministro del Interior, Sajid Javid, por la hermana de la joven en nombre de toda su familia, pidió también ayuda al ejecutivo para poder traer a Reino Unido al bebé de Shamima, recién nacido en Siria.

«Tenemos un deber con ella, el deber de esperar que, al igual que fue adoctrinada, también se la puede ayudar a que vuelva a convertirse en la hermana que fue, en la hija que mis padres trajeron al mundo», escribió Renu Begum.

«Esperamos que entienda nuestra posición a este respecto y por qué debemos, por lo tanto, ayudar a Shamima a impugnar su decisión de quitarle la única cosa que es su única esperanza de rehabilitación, su ciudadanía británica», agregó.

De padres bangladesíes pero nacida y criada en Londres, Begum, que ahora tiene 19 años, se fugó en el 2015 de su casa junto a dos compañeras de su escuela, en un barrio popular del este de la capital británica, para ir a Siria.

Allí se casó con un combatiente yihadista de origen holandés y tuvo dos hijos que murieron, según afirmó a la prensa británica, a causa de enfermedades y malnutrición.

Durante el avance de la ofensiva contra el EI en Siria, su marido fue hecho prisionero por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) kurdo-árabes y ella se refugió, como tantas otras familias de combatientes, en el campo de Al Hol, en el noreste de Siria. Allí dio a luz a un tercer bebé el pasado fin de semana, poco después de haber anunciado su intención de regresar a Londres.

Rompecabezas político

En poco tiempo, el caso se convirtió en un rompecabezas político para varios países. El Gobierno británico comunicó esta semana en una carta a su familia que había decidido quitarle la nacionalidad.

Reino Unido puede retirar el pasaporte a uno de sus ciudadanos si considera que es una decisión de «interés general» a condición de que esto no lo convierta en apátrida, conforme a la convención de Nueva York del 30 de agosto de 1961.

Sin embargo, el abogado de su familia afirmó que Begum nunca tuvo la nacionalidad bangladesí y las autoridades de ese país tomaron rápidamente distancias, asegurando que no puede solicitarla y que no le permitirán la entrada al país.

La joven afirmó también que contemplaba pedir el pasaporte holandés por matrimonio pero, aunque el Gobierno de Holanda no se quiso posicionar, según expertos su petición tendría pocas posibilidades de prosperar.

El caso de Begum había conmocionado a Reino Unido, sacudido en el 2017 por una serie de atentados reivindicados por el EI, por su falta de arrepentimiento.

La joven ha dado varias entrevistas a medios británicos, creándose una imagen mediática que algunos consideran es la base de su infortunio. En una de ellas, al diario The Times la semana pasada, dijo que no lamentaba haber huido a Siria y calificó el atentado de Mánchester, que dejó 22 muertos en mayo de 2017, de «represalia» a los ataques de la coalición occidental contra el EI.

Pero en otra, concedida a Sky News el jueves, pidió un trato clemente. «Quisiera que reexaminaran mi caso con un poco más de clemencia en sus corazones», declaró. «Estoy dispuesta a cambiar», aseguró, afirmando que no se separará de su bebé.

El caso de Begum ilustra la disyuntiva a la que se enfrentan varios gobiernos europeos, al tener que optar entre prohibir el retorno de sus nacionales yihadistas por motivos de seguridad o permitirles que regresen y procesarlos.

Londres considera que los combatientes extranjeros del EI deberían ser juzgados en la región donde cometieron crímenes, pero la administración semiautónoma kurda se niega a juzgar a los extranjeros y quiere devolverlos a sus países.

La «novia» de Nueva Jersey reivindica su nacionalidad y demanda al Gobierno de EE.UU.

Hoda Muthana, una mujer nacida en Nueva Jersey que dejó EE.UU. en 2014 para unirse al grupo terrorista Estado Islámico (EI), defendió este viernes que es estadounidense después de que el Gobierno anunciara el miércoles que no aceptará su vuelta al país, lo que ha llevado a su familia a demandar a la Administración, según informa la agencia Efe.

«Sé que de hecho era una ciudadana», dijo Muthana desde Siria en una entrevista adelantada en extractos al canal NBC y que será emitida esta noche, en la que explicó que cuando solicitó la renovación de su pasaporte poco antes de partir rumbo al país árabe desde Alabama se lo concedieron sin «problemas» en apenas «diez días».

La mujer, que actualmente se encuentra junto con su hijo de 18 meses en un campo de refugiados en Siria, anunció a comienzos de semana -en una entrevista al diario The Guardian- su intención de retornar a EE.UU. a pesar de que sabe que deberá cumplir una condena.

Ante estas declaraciones, hace dos días el presidente Donald Trump dio instrucciones al secretario de Estado Mike Pompeo para que impidiera a Muthana «volver al país».

El propio Pompeo emitió entonces un comunicado en el que aseguró que la solicitud de retorno de la mujer «no tiene ningún fundamento legal, ni ningún pasaporte válido de EE.UU., ni ningún derecho a un pasaporte ni visado para viajar a EE.UU.».

El padre de la joven, Ahmed Ali Muthana, discrepa con este argumento por lo que el jueves presentó una demanda contra el Gobierno alegando que la ciudadanía estadounidense es un derecho constitucional que no puede ser revocado unilateralmente.

Ahmed Ali Muthana llegó a EE.UU. como representante diplomático del Yemen ante las Naciones Unidas, lo que privaría a su hija de la nacionalidad estadounidense pese a haber nacido en el país.

Los acuerdos internacionales establecen que los hijos de los diplomáticos, al no estar sometidos a la jurisdicción local, deben recibir la nacionalidad de su progenitor.

Sin embargo, la demanda alega que Hoda nació tres meses después de que Ahmed Ali abandonara su puesto en las Naciones Unidas y, por lo tanto, no ostentaba ya el rango de diplomático.

La demanda, que ha sido presentada con el apoyo de la organización Centro de Derecho Constitucional para Musulmanes de EE.UU., presenta como prueba la documentación facilitada para obtener el primer pasaporte de la joven.

La organización sostiene que cuando Hoda anunció en las redes sociales que había abandonado el país para trasladarse al califato autoproclamado por el EI en Siria e Irak, su padre recibió una carta de la Administración informándole de que se había revocado el pasaporte a su hija. El padre recurrió la decisión oficial, pero, según sostiene, nunca obtuvo respuesta.

Desde hace meses el Gobierno de EE.UU. está presionando a la comunidad internacional para que cada país se haga cargo de sus ciudadanos que viajaron a Siria para sumarse a la lucha yihadista.

Las novias del califato yihadista se quedan en tierra de nadie

Foto de archivo del Servicio de Policía Metropolitano de Londres, que muestra a Shamima Begun en el aeropuerto de Gatwick en febrero del 2015
Foto de archivo del Servicio de Policía Metropolitano de Londres, que muestra a Shamima Begun en el aeropuerto de Gatwick en febrero del 2015 HAND

EE.UU. bloquea el retorno de una mujer originaria de Alabama y Bangladés rechaza acoger a la británica Shamima Begum

Eran unas adolescentes cuando fueron captadas y abandonaron sus cómodas vidas en Occidente para afrontar su destino como novias de los terroristas del Estado Islámico en Siria e Irak. Eran días de vino y rosas de los terroristas y las jóvenes sucumbían a los guapos yihadistas usados como reclamo para reclutar a futuras esposas para los combatientes. La alemana Lenora, la británica Shamima Begum y la estadounidense Hoda Muthana son los tres últimos ejemplos de esa idealización. Tenían entre 15 y 16 años y salieron de sus países rumbo a Siria en lo que era algo más que una escapada juvenil.

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