¿En qué me tengo que fijar para elegir cole?

Hay unas claves para tener en cuenta a la hora de tomar una decisión. Sobre la mesa: el tipo de educación, la distancia, el horario, el proyecto educativo, el comedor, el transporte o las actividades extraescolares. Ahora bien, el orden es cosa tuya


Si eres padre te ha tocado o te va a tocar pasar por esto. A veces no hay dudas ni opciones, otras hay debate entre las dos partes, y otras tienes muchas posibilidades que te valen y te gustan. Hay que pensar que es una vez en la vida, y que si tienes un segundo, un tercero, -un cuarto ya casi lo descartamos porque tal como están las cosas...-, va (n) a seguir los pasos de los mayores. Pero, ¿dónde hay que empezar? ¿En qué me tengo que fijar para acertar con la elección? Preguntamos a los expertos.

Antes que preguntarse por el colegio, José Manuel Suárez Sandomingo, presidente de la Asociación de Pedagogos de Galicia, dice que hay que poner el foco en el niño. «¿Cómo es el niño? Es la primera condición y a partir de ahí vienen todas las demás. Si es un niño que se angustia fácilmente pues será mejor que el centro esté cerca del trabajo del padre o de la madre o del domicilio para que se sienta cómodo, porque estos niños si no ven un referente próximo se agobian enseguida».

Otra de las cuestiones que primero hay que abordar es qué tipo de educación queremos para el niño: un centro público o privado, que sea más abierto o menos... Aquí no hay mucho más que decir, los padres tienen que plantearse qué es lo que prefieren y en función de la decisión apuntar a unos centros u otros. Una vez encauzado el tema, nos topamos con el santo grial de la decisión: el horario. No solo es por lo que más preguntan los padres, sino lo que condicionará la organización familiar durante los próximos años. «El punto de partida sería el horario, si nos vamos a un centro de jornada única más o menos, salvo raras excepciones, es bastante amplio de 9 o 9.30 a 14 o 14.30; y luego el proyecto educativo de cada centro, que es el que define la enseñanza que van a tener sus hijos en el futuro», apunta Francisco Lires, presidente de la Federación Gallega de directivos de Ensino Público. Con el horario vienen implícitos los servicios complementarios que nos pueda ofrecer el centro, como puede ser el comedor, el transporte o las actividades extraescolares. «Cuando hay falta de tiempo, hay que buscar alternativas», señala Suárez Sandomingo. En las zonas rurales los colegios públicos no tienen un único horario, «hay un poco de todo», -explica Lires-, a diferencia de las ciudades donde se impone la jornada continua. «Suele haber comedor y actividades por lo que en estos casos está cubierto el rango horario de las familias, que cada vez más demandan la jornada continua», comenta el presidente de los directivos gallegos de la enseñanza pública. La pedagoga, María Soto es una gran defensora de la enseñanza pública, pero es consciente de que los centros privados «cubren unas necesidades que los públicos no pueden ofrecer, y también hay que mirar eso». «Siempre hay que valorar que tenga cuantas más opciones mejor, por ejemplo, comedor, madrugadores, transporte... porque igual yo este año lo puedo recoger, pero el que viene me cambian el horario en el trabajo y ya no», explica Soto.

Depende de cada familia

Aunque para Soto no existe el colegio ideal, sí que enumera una serie de puntos relevantes a la hora de tomar una decisión. Distancia, horario, proyectos, idiomas, tipo de educación... sin embargo, ella no se atreve a establecer un orden, ya que considera que son las necesidades de cada familia las que deben primar por encima de todo. «Es muy complicado dar con un colegio en el que estés a gusto al 100 %, puede que tenga idiomas, pero no nos convenga por el horario y haya que reajustar todo el organigrama familiar, o igual tiene buen horario, pero no nos gusta el proyecto educativo que tiene... Yo les diría a las familias que no busquen el colegio perfecto, porque todos lo son y a la vez, ninguno lo es, y que tampoco se pongan a buscar opiniones de otros papás, porque lo que para ellos es práctico, igual para ti no. No vale la opción de nadie realmente, vale la tuya», explica la fundadora de Educa Bonito.

Soto también insiste en que para que un colegio sea lo más parecido a tu ideal, requiere de tu implicación. «Si hay un AMPA hay que meterse y participar y hacer todo lo posible para que ese colegio sea lo más parecido a lo que tú necesitas o los niños que van a ese colegio necesitan, y si no lo hay, intentar crearlo», dice Soto, educadora de padres con Disciplina Positiva. Esta pedagoga señala la proximidad como uno de los factores clave y que puede quedar desdibujado por otros. «Es muy importante y a veces no lo pensamos. Decimos: ‘Este colegio me encanta, tiene idiomas, el proyecto está superchulo, conozco a los profes...’, pero está en la otra punta de la ciudad. Hay que pensar que son años de atascos, de coger el coche, y a veces no te compensa, a veces el colegio que tienes a 100 metros de casa te valdría perfectamente», explica, a la vez que pide un poco de reflexión para la etapa que se está a punto de empezar, «que te va a cambiar la vida por completo, porque a partir de ahora va a girar en torno a los horarios del niño». Una vez abordados los temas tabú, podemos entrar a valorar cuestiones más del día a día, -señala Suárez Sandomingo- «si hay muchos niños en clase, si los profes están cualificados, el tipo de relación que tienen entre ellos, si hay programas de idiomas, si hay salidas extraescolares, cómo enfocan la tarea los profesores....». Termino, que sé que tienes mucho que estudiar.

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