Las líneas rojas bloquean posibles pactos poselectorales sin mayorías

La única suma para la mayoría absoluta, según varios sondeos, se da entre PSOE y C's, que descarta apoyar a Sánchez

Cualquier proyección de escaños para el 28 de abril deja un Congreso fragmentado y sin mayorías. Las elecciones andaluzas convirtieron a Vox en una realidad que absorbe al electorado del Partido Popular más escorado a la derecha. El centro derecha aparece partido en tres siglas; la izquierda, en otras dos. Los bloques ya se han formado y, por lo que sugieren los candidatos, las líneas rojas de los partidos para los pactos posteriores al 28A son inquebrantables. El escenario en el que -según las encuestas- ninguno de los dos bloques alcanza los 176 diputados necesarios para formar gobierno pronostica una corta legislatura abocada a una nueva convocatoria electoral.

PSOE

Guiños a Ciudadanos. Todas las encuestas coinciden en señalar al PSOE como el partido más votado el 28 de abril. La clave está en que ninguna proyección le da la mayoría absoluta. Los socialistas se resisten a hablar sobre pactos poselectorales, pero Unidas Podemos figurará con toda seguridad como socio para investir a Pedro Sánchez.

El PSOE rompió relaciones con el PP de Pablo Casado, después de que este llamara golpista a Sánchez. La unión de los dos grandes partidos en un gobierno inspirado en el alemán se antoja imposible. El apoyo de Vox ni se plantea, percibido como una amenaza a los principios que defiende el partido.

Pese al rechazo a pactar desde Ciudadanos, el PSOE parece coquetear con el partido de Albert Rivera. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, reiteró en dos ocasiones su disposición a llegar a acuerdos con todos los grupos salvo Vox. El secretario de Organización llegó a admitir que «C’s es preferible a los independentistas para una investidura de Sánchez». Varias encuestas publicadas en las últimas semanas recogen que los diputados de PSOE y C’s suman más de la mitad de escaños en la Cámara Baja. De no ser así, el presidente del Gobierno volvería a necesitar a Podemos más los nacionalistas vascos y catalanes para mantenerse en la Moncloa.

 

PP

Otro pacto ‘a la andaluza’. Las encuestas conducen al Partido Popular al peor resultado electoral de su historia, rondando los 80 diputados. Pablo Casado, consciente de la fragmentación del voto con la aparición de Vox y la estabilidad de Ciudadanos, propuso a Albert Rivera unas listas conjuntas al Senado, rechazadas desde la formación con sede en la calle Alcalá.

El PP aspira a reeditar el bloque llevó a Juanma Moreno a presidir Andalucía, junto a C’s y Vox, si bien marca distancias con la ultraderecha desde hace semanas.

Unidas Podemos

El apoyo se da por hecho. Sánchez ha encontrado un aliado inseparable en Pablo Iglesias. En el acto de su regreso, con el partido en caída libre, Irene Montero dijo que Iglesias «nunca había estado tan cerca de entrar en el Gobierno»; un hecho que, en las actuales circunstancias, solo podría darse pactando con el PSOE.

Ciudadanos

No quiere a Sánchez. En la serie Borgen, de la que el estratega de Sánchez, Iván Redondo, es fan declarado, el partido de la presidenta danesa no aparece ni entre los dos más votados, pero sirve de anclaje para negociar tanto con izquierda como con derecha. A ese centro de tradición europea apeló siempre Albert Rivera. Hasta ahora. En sus filas no hay una nota discordante: «Con este PSOE, ni a la vuelta de la esquina», insiste Inés Arrimadas. Incluso negaron un posterior acuerdo en la Comunidad de Madrid con el candidato socialista, Ángel Gabilondo, a quien acusan de «apostar por seguir negociando con independentistas».

C’s solo contempla apoyarse en el PP para formar gobierno. Durante un mitin en A Coruña, Rivera ofreció a Casado crear un frente común contra Sánchez. Por ahora rechaza aclarar una alianza con Vox, si bien ya lo hizo en Andalucía. Birgitte Nyborg -la protagonista de Borgen-, por cierto, solo marcaba la línea roja frente a la ultraderecha.

vox

Insultos a sus aliados. El secretario general de Vox, Ortega Smith, afirmó en febrero que pactarán con la fuerza más votada «que no sea de izquierda radical». Entre tanto, han calificado al PP de «derechita cobarde» y a C’s como «gallito francés», entre otras descalificaciones.

nacionalistas

De nuevo con Sánchez. Tanto PDeCAT como PNV critican cualquier alianza de PP y C’s con Vox. El catalán David Bonvehí afirmó que estarán dispuestos a negociar una reelección de Sánchez si él quiere «escuchar a Cataluña». La consellera catalana Meritxell Budó, de PDeCat, condicionó ayer el apoyo a poder hablar «de todo» con el Govern, incluido un «referendo pactado». Durante un acto en Bilbao celebrado este martes, EH Bildu y ERC advirtieron al candidato socialista de que no espere «un cheque en blanco» para ser presidente.

Rivera rechazó apoyar la investidura de Sánchez o Rajoy y terminó haciéndolo

En una entrevista concedida al diario 20 Minutos en diciembre del 2015, Albert Rivera negó, de forma tajante, que Ciudadanos fuese a alcanzar un acuerdo con los dos principales partidos. «A Rajoy y a Sánchez ni investidura, ni pacto, ni Gobierno, ni ministros», respondió. Dos meses más tarde, firmaba un documento con el líder socialista con doscientas medidas para investir presidente a Pedro Sánchez, aunque el pacto no aclaraba si Rivera entraría en ese gobierno.

El 27 de junio del 2016, el día después a unas elecciones que redujeron a Ciudadanos a un segundo plano con tan solo 32 escaños, Rivera se mostró rotundo: «No haré presidente a Mariano Rajoy». La hemeroteca se volvió de nuevo en su contra en octubre, cuando los votos en el Congreso de los Diputados de C’s y PNV invistieron al entonces dirigente popular.

Tras semanas rechazando la mano de Pablo Casado, Rivera se dirigió desde A Coruña al líder del PP para formar una coalición y «echar a quienes quieren liquidar España». La suma entre PP y C’s no alcanza, según las encuestas. Sí lo podría hacer un pacto con el PSOE, aunque Rivera rechaza cualquier acuerdo con Sánchez. Por ahora.

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