Sánchez obvia el PSOE y lo fía todo a su nombre

Ni rastro del logo, del himno y solo un par de referencias al PSOE en un acto organizado por Ferraz


Acto de partido organizado por Ferraz, pero en el Teatro Gran Maestre de Madrid no se vio ni una sola bandera socialista entre el auditorio. Sánchez prefiere su marca personal que la del PSOE para hacer la campaña.

Ayer por la mañana volvió a demostrarlo al irrumpir sobre el escenario tratando de ofrecer su imagen más presidencialista, envuelto en dos decenas de banderas de España y de la Unión Europea perfectamente dispuestas de forma alterna; y para leer su discurso, un atril del que no había ni rastro ni del puño ni de la rosa, sustituidos por un corazón y un 110, número en honor a los «compromisos» que se propone a adoptar si consigue renovar en La Moncloa tras las elecciones del próximo 28 de abril.

Aplaudiendo en primera fila, en lugar de los altos cargos de la ejecutiva socialista y destacados líderes regionales, su equipo de ministros casi al completo, buena parte de ellos sin el correspondiente carné de partido y a los que ha ido repartiendo en puestos de salida a lo largo de distintas circunscripciones electorales.

Sánchez ofrece al electorado continuar con los cambios que, presume, ha emprendido su Gobierno desde que accedió al poder mediante la moción de censura. «Una España feminista, una España inclusiva y tolerante, la España de la transición ecológica, la España europeísta y abierta al mundo. Tras años de parálisis, toca avanzar, nunca retroceder», defendió.

El jefe del Ejecutivo llamó a una participación masiva en las elecciones, una de las claves que su equipo considera imprescindibles para renovar en el poder: «Un Gobierno fuerte exige una participación masiva en las urnas que asegure un gran apoyo parlamentario. Mayoría, fortaleza, proyecto, diálogo y responsabilidad, los cinco pilares sobre los que vamos a apoyar nuestro Gobierno».

Entre las 110 medidas no hay cabida ni para la reforma del delito de rebelión en el código penal ni tampoco para la regulación de las tomas de posesión para que los cargos públicos estén obligados a acatar la Constitución y declarar su respeto al rey.

Hace un año, antes de alcanzar la presidencia, estas fueron dos de las propuestas de Sánchez desde la oposición para sofocar el desafío secesionista, tal y como recuerda la agencia Colpisa. Pero su llegada a La Moncloa de la mano de los independentistas catalanes le obligó a guardarlas en el cajón, no fuera a desairar a sus socios.

Tampoco ha decidido incluirlas en su proyecto de Gobierno, consciente de que es muy posible que vuelva a necesitar de los votos de Puigdemont y Junqueras para salir investido presidente.

A la conclusión del acto, ni rastro del himno del PSOE. En su lugar, el Te quiero de José Luis Perales, en busca de los más veteranos, y el Como yo te amo, una versión del grupo indie Niños Mutantes, para no asustar a los más jóvenes.

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