La vietnamita acusada de matar al hermanastro de Kim Jong Un, condenada a tres años y cuatro meses de cárcel
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La Fiscalía de Malasia le retira los cargos de asesinato después de que la acusada acepte declararse culpable de otros menores
01 abr 2019 . Actualizado a las 10:42 h.La vietnamita responsable de la muerte de Kim Jong-nam, hermano de líder norcoreano, Kim Jong-un, en 2017 en Kuala Lumpur fue condenada este lunes a tres años y cuatro meses de cárcel tras un acuerdo con la Fiscalía, por el que podría ser liberada en mayo. Sonriente, pero todavía esposada, Doan Thi Huong bajó las escaleras de los juzgados escoltada por la Policía al grito de «estoy feliz» y mientras agradecía la cobertura del proceso a los periodistas que aguardaban frente al tribunal.
La vietnamita, cuya condena concluye en junio del 2020, podría salir en libertad a principios de mayo si el departamento de prisiones acepta una reducción de un tercio de la condena por buen comportamiento, reveló el abogado a los medios.
Huong tenía previsto testificar ante el juez tras varios retrasos en el inicio del turno de la defensa, pero antes de iniciar la jornada la Fiscalía propuso rebajar los cargos de «asesinato premeditado», penado con la muerte, a un delito de «causar daño voluntario con un arma peligrosa», castigado con un máximo de 10 años de prisión. Después de un breve receso para que los abogados de Huong y la acusada consideraran la oferta, la vietnamita se declaró culpable frente al magistrado, informó la Fiscalía.
Potente neurotóxico
Huong asaltó a Kim, junto con la indonesia Siti Aisyah, en la terminal de salidas del aeropuerto de la capital malasia el 13 de febrero del 2017 y le frotó el rostro con un potente neurotóxico que se cobró en minutos la vida del norcoreano.
Las dos mujeres se declararon inocentes tras su detención y aseguran que creían que participaban en una broma para un programa de televisión cuando restregaron a la víctima con una sustancia que ellas creían inofensiva, y que en realidad se trataba del agente nervioso VX, considerado por Naciones Unidas como arma de destrucción masiva.
A diferencia de la Indonesia, Huong aparece claramente en las imágenes del asalto a Kim y fue captada por las cámaras de seguridad lavándose las manos instantes después en los lavabos del aeropuerto, lo que fue utilizado por la Fiscalía como prueba de que sabía de la toxicidad del producto que utilizó. La sentencia contra la vietnamita y la repentina liberación a principios de marzo de Aisyah, gracias a la mediación diplomática de Indonesia y quien ya se encuentra en su país, deja prácticamente cerrado y con muchas incógnitas un asesinato que recuerda a la época de la guerra fría.
Ninguna de las dos acusadas ha llegado a testificar durante el proceso del asesinato, que Corea del Sur y Estados Unidos atribuyen a la inteligencia del régimen norcoreano. La investigación del crimen dañó las hasta entonces cordiales relaciones diplomáticas entre Malasia y Corea del Norte.