Un 2 % de la riqueza mundial se destina al pago de sobornos, según el FMI

Christine Lagarde advierte que el coste anual de los sobornos asciende a más de 1,3 billones de euros


redacción / La Voz

La corrupción se ha convertido en uno de los principales dolores de cabeza del Fondo Monetario Internacional. La directora gerente ha sacado la calculadora para poner el foco ante un desafío que, advierte, merece aunar esfuerzos. Christine Lagarde aseguró ayer que el coste anual de los sobornos asciende a más de 1,5 billones de dólares (1,3 billones de euros), una cifra nada desdeñable que representa aproximadamente el 2 % del PIB mundial.

Y tiene sus consecuencias. Porque los estudios más recientes del FMI ponen de relieve los elevados costes fiscales que se lleva consigo la corrupción, que provoca una pérdida masiva de ingresos para las arcas públicas, que repercute en unos peores servicios y menos gasto estatal. Tal y como atestiguan los análisis que maneja la entidad, una menor corrupción está asociada a un nivel más elevado de ingresos tributarios, llegando incluso a observarse una diferencia de hasta cuatro puntos porcentuales del PIB entre los países. También parece existir un vínculo entre una mejor gobernanza y puntuaciones académicas más altas y un gasto más eficiente en infraestructuras.

«Estos nuevos análisis confirman lo que todos sospechamos desde hace tiempo: la corrupción reduce el crecimiento, aumenta la desigualdad y alimenta la desconfianza», señaló Lagarde durante un discurso pronunciado en Washington.

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