La ola de violencia pone en jaque al Gobierno uruguayo

El país, llamado la Suiza sudamericana, registra un aumento récord de asesinatos, asaltos y robos


Montevideo / E. La Voz

Asesinatos. Robos a mano armada. Asaltos a viviendas particulares. Ciudadanos asustados. Uruguay, «la Suiza de Sudamérica» era, hasta hace poco, un remanso de paz, sobre todo si su seguridad era comparada con la del resto de Latinoamérica. Esa época pasó. Las cifras preocupan en un país que no estaba acostumbrado a la violencia. Uruguay registró en el 2018 un aumento récord del 45,8 % en homicidios. El pasado año fueron asesinadas 414 personas 130 más que en el año anterior, en un Estado de 3,5 millones de personas. Anota ya una tasa de 11,8 homicidios por cada 100.000 habitantes, duplicando los registros argentinos y triplicando los chilenos, cuando lo normal es que registrase tasas de entre cinco y seis asesinatos por cada 100.000 habitantes, hasta hace poco más de una década.

«Se ha instalado gradualmente en el país una banalización de la vida ajena y también de la propia. Se mata fácil y se muere prematuramente, algo que, en nuestro país, a diferencia de otros lugares con prolongados y severos registros de violencia delictiva letal, resulta muy conmovedor», comenta a La Voz Luis Morás, sociólogo de la Universidad de la República.

El 60 % de los asesinatos se produjeron en el contexto de conflictos entre bandas criminales, según el Ministerio del Interior. El 14 % fue producto de violencia intrafamiliar y el 11 % de robos. El aumento de la peligrosidad no se mide solo con el aumento de homicidios. Las denuncias de robos con violencia se elevaron un 53,8 % en un año.

«Los ciudadanos han extremado las medidas de seguridad, recurriendo a rejas, alarmas, cámaras de monitoreo, seguridad privada, organizándose en comisiones barriales o creando redes vecinales de alerta y respuesta», comenta Morás, quien cree que existe una alarma social superior a los niveles efectivos de violencia.

La inseguridad es el problema más importante del país para siete de cada diez uruguayos, según encuestas recientes. En año electoral, supone un grave problema para cualquiera que esté en el Gobierno, y en Uruguay no iba a ser diferente: la inseguridad es el tema principal de la campaña electoral y está desgastando al izquierdista Frente Amplio, en el poder desde el 2005.

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