El apretado resultado de las encuestas eleva al máximo la crispación

Sánchez agita el miedo a Vox y la derecha confía en el debate para revertir los sondeos

Los periodistas Ana Pastor y Vicente Vallés, presentadores del debate entre candidatos
Los periodistas Ana Pastor y Vicente Vallés, presentadores del debate entre candidatos

MAdrid / La Voz

Se esperaba una campaña dura, pero a 24 horas de su comienzo ya se constató que será más bien a cara de perro. La encuesta preelectoral elaborada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no deja cerrada ninguna puerta. Y, por ello, los partidos parecen dispuestos a apelar al voto del miedo y a la máxima agresividad contra el rival para tratar de reforzar sus posiciones. En el caso del bloque de derecha, tratando de erosionar al Gobierno augurando que quedará preso de los independentistas, pero también compitiendo entre sí. Y, desde la izquierda, alertando de que votar al PP o a Ciudadanos puede dejar a España en manos de la ultraderecha de Vox. Ya en la apertura de la campaña, el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, dejó clara la estrategia del PSOE, reclamando el voto para frenar a los que denominó como «los tres temores», en referencia a Vox, Ciudadanos y PP.

Campaña dura en Cataluña

Al clima de crispación contribuye la presencia por primera vez entre los principales contendientes de un partido de extrema derecha como Vox, pero también la situación de máxima tensión que se vive en Cataluña. Las imágenes de la candidata del PP por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, siendo zarandeada por un grupo de radicales que intentaban impedir su presencia en la Universidad Autónoma de Barcelona, reflejan la dureza con la que se desarrollará la campaña electoral en Cataluña. Lejos de condenar los hechos, la número dos de Junts per Catalunya en las elecciones generales, Laura Borràs, señaló que hay «gente que busca problemas y, cuando busca problemas, los encuentra». Pablo Iglesias lamentó que Álvarez de Toledo no pudiera dar una charla «con comodidad», pero también que haya candidatos independentistas en prisión. Según Iglesias, existen «vías sensatas y más humanas» para resolver la encrucijada catalana. El Movimiento contra la Intolerancia instó ayer a la Fiscalía a que intervenga frente a estos hechos.

Toque de Casado a Abascal

Pese a que Sánchez trata de ofrecer una imagen presidencial, y a que desde el Gobierno se insiste en que no caerán en las descalificaciones, el líder del PP, Pablo Casado, aseguró que en su partido son «unas monjas clarisas en materia de radicalidad comparados con el PSOE», que, dijo, «pactó» con Otegi y con Torra. «No ha habido un presidente más radical en la historia de la democracia española», insistió Casado, que busca el cuerpo a cuerpo con Sánchez una vez que este se ha negado a enfrentarse con él en un cara a cara televisivo. Pero el líder del PP se dirigió también al de Vox, Santiago Abascal, pidiéndole que «sea más agradecido al partido que tan bien le ha tratado y que tanto defendió a toda su familia».

Rivera carga contra el PP

La lucha por un espacio común hace que también Ciudadanos se vuelva contra el PP, a pesar de haberse comprometido a pactar con este partido tras el 28A. La formación naranja difundió un vídeo en el que se refiere al líder popular como «Pablo Cansado». Le acusa, frente al empuje que dice demostrar Rivera, de «tirar la toalla» en el objetivo de echar a Sánchez de la Moncloa y de haberse «escondido en Cataluña», en donde el líder de Ciudadanos «se los comió con patatas».

Iglesias cierra el debate a cinco

La decisión del presidente del Gobierno de aceptar un único debate en el que participe el líder de Vox ha contribuido a caldear la campaña. En el PP consideran que se trata de un intento de «instrumentalizar» el debate «para ver si está Vox y entonces se ven los tres partidos» -en referencia a lo que en la izquierda llaman «las tres derechas»-, «si Podemos repunta un poquito y si pone a Rivera en un aprieto para decirle que le apoyó», según dijo Casado. Ese debate, que tendrá lugar el 23 de abril, solo cinco días antes de la votación, es clave para los grupos del bloque de derechas, que ven ahí la última oportunidad de revertir unos sondeos que, por ahora, indican que no sumarán una mayoría suficiente para gobernar. Tras el sorteo realizado ayer, Pedro Sánchez abrirá el turno de intervenciones y Pablo Iglesias será el último en hablar. En el plató, quedarán situados, de izquierda a derecha y en semicírculo, Pablo Casado (PP), Santiago Abascal (Vox), Pablo Iglesias (Unidas Podemos), Pedro Sánchez (PSOE) y Albert Rivera (Ciudadanos). El llamado minuto de oro final lo iniciará el líder del PP, seguido de los de Vox, PSOE y Ciudadanos, dejando al candidato de Unidas Podemos la última palabra.

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