El turismo, otro filón para las empresas de la nueva economía

En el sector, que representa más de un 10 % de la economía mundial, florecen empresas que facilitan la organización de viajes con un coste más reducido que los servicios tradicionales


Un sector que representa más de un 10 % del PIB mundial y que sostiene 313 millones de empleos en todo el mundo era un bocado demasiado goloso para escapar del radar de las empresas de la nueva economía, que igual que en el negocio de los servicios financieros, la vivienda, el transporte o la hostelería han entrado también con fuerza en el mercado turístico.

Además de iniciativas de gran popularidad, como algunas webs de búsqueda de alojamiento (ahí está el éxito de un gigante como Airbnb), en los últimos años han ido surgiendo empresas más desconocidas para el gran público pero que facilitan la organización de viajes con servicios que hasta ahora solo cubrían empresas tradicionales, y a un precio más reducido (o con la despreocupación de una tarifa plana).

Es el caso, por ejemplo, de las soluciones de telefonía móvil en itinerancia (que permiten seguir usando el móvil en destino sin el sobrecoste del roaming) o de los medios de pago pensados específicamente para usar en el extranjero y esquivar comisiones de cambio de divisa. Ideas orientadas a cubrir las necesidades de la que algunos expertos han dado en bautizar como sociedad low cost, en la que, pese a la pérdida de poder adquisitivo, las antiguas clases media mantienen la aspiración de acceder a los mismos niveles de bienestar y ocio, aunque deben para ello buscar fórmulas más económicas y renunciar a contratar intermediarios que les ayuden en la gestión.

Pero, además del factor precio, en la renovación del modelo de negocio clásico del turismo ha influido también el proceso de transformación digital, que permite la contratación fragmentada, sin salir de casa y a precios más competitivos de servicios que antes estaban controlados, casi en exclusiva, por operadores clásicos (como las tarjetas de débito o el cambio de divisa).

A continuación, un repaso por cuatro empresas que no solo le pueden hacer la vida más fácil para organizar un viaje (y disfrutarlo), especialmente si el destino está fuera de la UE o la euro, sino que le pueden procurar un alivio para el bolsillo.

Olvídese del modo avión: datos sin límite

Lo de poner el móvil en modo avión nada más aterrizar en un país extranjero por miedo a un susto mayúsculo en la siguiente factura hace tiempo que es ya cosa del pasado. Principalmente, gracias al roaming implantado en el territorio de la Unión Europea y que nos permite engancharnos a la red de un operador local del país que estemos visitando sin pagar un sobreprecio en nuestra tarifa. Pero, ¿qué hacer si nuestro viaje nos lleva fuera de la UE?

Ese es el nicho de negocio que vieron empresas como Holafly, que ofrece tarjetas SIM de operadoras de los principales destinos turísticos extracomunitarios, como Estados Unidos, Japón o Latinoamérica. Dependiendo del país, se pueden contratar distintos planes de datos (aunque en la mayoría de los casos son ilimitados) y duraciones, para ajustarlo a la duración del viaje. Algunas tarjetas incluyen también la posibilidad de hacer llamadas locales y, en el caso de China, viene con VPN incorporada para poder utilizar aplicaciones como WhatsApp o Facebook, bloqueadas en ese país. Una vez recibido el pedido, lo único que necesitaremos es indicar la fecha en la que queremos que se active la tarjeta... y a navegar.

Tarjetas sin comisión de cambio de divisa

Igual que con el roaming, la entrada en circulación del euro facilitó mucho los viajes dentro de la eurozona, no solo al evitar el engorro de tener que pasar por el banco a cambiar divisa, sino también por el ahorro de poder utilizar la tarjeta de crédito sin abonar una comisión, la de pago en moneda extranjera, de la que mucha gente no conoce su existencia hasta que se encuentra el cargo al mes siguiente. Una sorpresa no muy agradable, ya que el coste por abonar una compra en una divisa distinta del euro suele oscilar entre el 1 y el 3 % de la operación.

Para evitarlo nacen alternativas como Bnext o Revolut, tarjetas de débito que permiten hacer pagos e incluso sacar dinero en cajeros en el extranjero sin pagar comisión (aunque con límites mensuales de retirada). Otra diferencia respecto a la tarjeta de un banco tradicional es que el tipo de cambio que aplican suele ser más ventajoso, ya sea el interbancario o el de Visa. La principal diferencia entre ambas es que Bnext no va asociada a una cuenta bancaria (el dinero que se carga se deposita en una entidad de dinero electrónico regulada por el Banco de España), mientras que Revolut va ligada a una cuenta on-line en el Reino Unido.

Dólares, yenes o yuanes, en la puerta de casa

No hará falta pasar por la ventanilla del banco o esperar a aterrizar en el país de destino para ir a una casa de cambio o sacar dinero del cajero. Si queremos conseguir dólares, yenes o yuanes antes de coger el avión existen servicios que nos permiten comprar la divisa del país al que vayamos a viajar y recibirla en casa sin gastos.

Entre las más conocidas están Ria o ExactChange, que además de ofrecer el envío a domicilio gratuito a partir de un determinado importe de compra cuentan con red de oficinas físicas, para aquellos que prefieran recoger el dinero en persona. Cada una de ellas ofrece algún incentivo: si la primera acepta códigos promocionales (principalmente de blogs de viaje) que permiten conseguir un tipo de cambio un poco más ventajoso que el que se oferta inicialmente, la segunda ofrece la recompra de la moneda que nos haya sobrado después del viaje, que pueden utilizar aquellas personas que hubiesen cambiado inicialmente más de 600 euros, con un límite del 50 % del importe adquirido. Aunque sin tantas facilidades como en el momento de la compra, ya que el cambio no se puede hacer por mensajería, sino que debe realizarse en tienda física.

Deja el equipaje y aprovecha hasta el último minuto

Igual que en España muchos pequeños comercios han dado el brazo a torcer en la competencia con los gigantes de la venta on-line y se han transformado en puntos de recogida de compras por Internet en los grandes destinos del turismo urbano del mundo hay tiendas y locales de hostelería que consiguen unos ingresos extra ofreciendo sus instalaciones como guardamaletas. Un servicio que permite a los viajeros que están de paso (o que ya han dejado el hotel y tienen unas horas antes de ir al aeropuerto) olvidarse del equipaje y seguir explorando la ciudad.

Bagbnb, que está presente en casi medio centenar de países, es quizás el servicio más conocido, aunque dependiendo de la ciudad a la que se viaje hay otras alternativas (Vertoe en el caso de Nueva York). El coste del servicio es de solo 5 euros por día por maleta (en España) y permite escoger el establecimiento más conveniente teniendo en cuenta no solo la ubicación, sino también el horario de apertura. Para que los usuarios se vayan más tranquilos, algunos de estos servicios ofrecen sellos de seguridad para probar que las maletas no han sido manipuladas y un seguro en caso de pérdida.

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