Impuestos en los programas electorales: temporada de rebajas

El modelo Robin Hood triunfa en la izquierda: más presión fiscal a los ricos para dárselo a los pobres


Sí. Hay partidos que dicen que van a subir impuestos y no se están haciendo el harakiri. Pero no a usted, hombre o mujer de clase media, que es en definitiva uno más de la franja más amplia de la sociedad que pone y quita gobiernos. En campaña siempre es a los ricos, a las grandes empresas y fortunas a los que se amenaza con una subida de impuestos. Luego vendrá la realidad tozuda y aconsejará que para recaudar de verdad hay que apretar a los de las nóminas.

Ir a por los grandes ingresos es lo que propone el PSOE de Pedro Sánchez en su programa, muy coincidente en este punto con Unidas Podemos. Plantean «incrementar la aportación de las grandes empresas, y de los contribuyentes de ingresos más altos y con mayores patrimonios», mejorando la equidad entre las rentas del capital y las del trabajo, y gravando la economía digital, que en muchos casos se está yendo de rositas. Podemos, como suele ser habitual, va más allá en su afán de convertirse en una especie de Robin Hood fiscal. Pero apenas hablan de bajar los impuestos a las clases medias -solo situar en el 18 % el primer tramo-, sino de mejorar la progresividad del IRPF, ir a por los defraudadores y poner tasas a las transacciones financieras. También plantean subir 10 puntos la presión fiscal sobre la banca, situar más productos de primera necesidad en el tramo más bajo del IVA y colocar otros en los tramos altos que consideran «de lujo».

El PP no se apea de su teoría de los vasos comunicantes: para crear empleo, dicen, hay que bajar los impuestos. «Queremos más sociedad y menos impuestos», proclaman en su catecismo económico aparentemente liberal, aunque en realidad sea profundamente democristiano. Y son coherentes con eso: rebajarán el impuesto de Sociedades, situando el tipo máximo por debajo del 20%, eliminarán el de Patrimonio y Sucesiones, y lo que interesa a más gente: una rebaja del IRPF «que afectará todos los contribuyentes». El tipo máximo se situaría por debajo del 40% y se sacarían de las arcas públicas unos 16.000 millones de euros, una decisión que habrá que acompasarla a la marcha de la economía si no se quiere aumentar el déficit y la deuda.

Ciudadanos también se apunta a la temporada de rebajas. Quizás su medida más original sea la rebaja del 60 % en el IRPF a las personas que se asienten en zonas rurales con un proyecto. Pero, al contrario que las políticas de Robin Hood, prevé bajar el tipo máximo «para que los impuestos no sean confiscatorios», al tiempo que calculan bajadas para seis millones de familias con hijos. Las empresas que empiezan, las startups, estarían liberadas de impuestos durante los dos primeros años.

Quizás los más rompedores con el sistema fiscal español sean los ideólogos de Vox, aunque se hace difícil saber si se basa en cuentas sesudas o en confundir los deseos con la realidad. Quieren que las pensiones contributivas estén exentas en el IRPF, «por justicia con quienes han tributado durante toda su vida laboral». Planea solo dos tramos en el IRPF, uno del 22 % para rentas de hasta 60.000 euros y otro del 30 % para el resto. En este caso, los que disfrutan de más ingresos saldrían ganando (ahora el tipo está en el 45 %), y asumen que el ahorro fiscal se compensaría limitando el gasto público «clientelar e ineficiente». También ven necesario primar fiscalmente a las familias numerosas con deducciones de hasta 20.000 euros.

Comentarios

Impuestos en los programas electorales: temporada de rebajas