La coalición de Salvini y Di Maio hace agua antes de las elecciones europeas

El líder ultraderechista esperará a su pronosticado triunfo electoral para actuar

Di Maio y Salvini, durante su jura como ministros en junio del 2018 en el Quirinal
Di Maio y Salvini, durante su jura como ministros en junio del 2018 en el Quirinal

Roma / corresponsal

Aún no ha cumplido un año y el Gobierno de coalición entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga hace agua incapaz de cerrar las grietas abiertas entre sus respectivos líderes, Matteo Salvini, y Luigi Di Maio, a pocas semanas de las elecciones europeas. Lo que muchos definieron como una alianza antinatural, podría acabar en una crisis que, en el mejor de los casos llevaría a una remodelación del Ejecutivo.

La última gresca ha sido a cuenta de la petición de dimisión por el M5E de Armando Siri, subsecretario de Transportes y persona muy cercana al vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, por las acusaciones de corrupción que pesan sobre él, y la Liga negándose a ello.

El otro vicepresidente, Luigi Di Maio, denunció que la Liga solo piensa en hacer caer al Gobierno. «¿Dónde está el sentido de responsabilidad hacia los ciudadanos? ¿Dónde están las ganas de cambiar verdaderamente las cosas?», se preguntaba en su cuenta de Twitter, mientras atacaba con dureza a su socio: «Italia no es un trofeo y me parece muy grave que la Liga, con mucha superficialidad, amenace con dejar caer el Gobierno cada vez que le viene en gana». Salvini quiso atajar la cuestión asegurando que la crisis del Ejecutivo «solo está en la imaginación de Di Maio».

Mientras los dos vicepresidentes se enzarzan en disputas, el presidente del Gobierno, Giuseppe Conte, intenta ejercer de árbitro aunque con poca fortuna. En el último Consejo de Ministros, que tenía que discutir el decreto sobre el crecimiento económico, Salvini se negó a aprobar una financiación especial al endeudado Ayuntamiento de Roma, gobernado por Virginia Raggi del M5E. La negativa provocó la ira de Conte en una de las reuniones del Gobierno más crispadas y en la que no faltaron los insultos y amenazas. Es un capítulo más de la serie de desencuentros que van desde la conveniencia de acabar la línea ferroviaria Turín-Lyon hasta la política de puertos cerrados a la inmigración. 

Manos libres

A la vista de todos está que Salvini quiere tener las manos libres, sobre todo en economía, para imponer su programa y sus ideas, pero esto no será posible mientras el M5E tenga en su poder las carteras de Economía y de Infraestructuras y Transportes.

Por ahora nadie se atreve a romper la baraja ante las dificultades para lograr otro socio Los resultados de las elecciones europeas podrían alterar el delicado equilibrio al que se llegó en el 2018. La Liga espera con anhelo materializar el triunfo que le pronostica los sondeos, en torno al 32 %, mientras 5 Estrellas se sitúa a 10 puntos de distancia y con un resurgido Partido Democrático (PD) pisándole los talones.

De momento nadie se atreve a romper la baraja, ya que un eventual nuevo Gobierno necesitaría de nuevas alianzas que Salvini solo puede buscar en Silvio Berlusconi y en la neofascista Giorgia Meloni, mientras en M5E no quieren saber nada de una posible alianza con el PD. El otoño se avecina caliente en Italia: en un país en recesión será muy difícil aprobar otros presupuestos expansivos. 

La decadencia de Roma bajo del mando del M5E

Virginia Raggi el pasado día 13 en un campeonato de coches eléctricos en Roma
Virginia Raggi el pasado día 13 en un campeonato de coches eléctricos en Roma

Los ciudadanos se quejan de que la alcaldesa Raggi no ha conseguido limpiar la ciudad y solucionar con los problemas de tráfico y transporte

Cuando, en junio del 2016, el Movimiento 5 Estrellas ganó con una aplastante mayoría la alcaldía de Roma, confiaba en demostrar que era un partido preparado para gobernar. Después de casi tres años de mandato, la decepción y el enfado de los romanos con la alcaldesa Virginia Raggi es cada vez mayor. La decadencia de la Ciudad Eterna ha servido para que Salvini lanzara sus dardos envenenados contra la gestión de M5E, mientras prepara el terreno para que la Liga conquiste la capital.

Raggi llegó al palacio del Campidoglio, sede del ayuntamiento, prometiendo limpiar la ciudad de la Mafia Capitale, una organización criminal que había extendido sus tentáculos dentro de la Administración municipal pilotando contratos y pagando sobornos a funcionarios. De acabar con ellos se ha ocupado la policía y la Justicia, mientras que a la alcaldesa le ha quedado el encargo de limpiar la ciudad de basura, solucionar los problemas de tráfico y de transporte público, además de asfaltar las calles. Encargos todos ellos en los que Raggi ha fallado estrepitosamente. Y, para más inri, uno de sus más estrechos colaboradores ha sido detenido por recibir mordidas para favorecer la construcción del estadio de fútbol del Roma

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