¿Puede gobernar Pedro Sánchez en solitario con 123 escaños?

Tendrá que pactar con Junqueras la abstención de ERC en la investidura y pagar un precio pero, una vez superado ese escollo, puede permitirse ejercer la geometría variable a placer


Madrid / La Voz

Pedro Sánchez tiene en su mano gobernar en solitario, sin formar un Ejecutivo de coalición con Unidas Podemos. El principal y casi único escollo que le aguarda al líder socialista es el de conseguir la investidura. Pero, una vez alcanzado ese objetivo, podrá gobernar a placer sin excesivos problemas ni ataduras. La aritmética parlamentaria ha dejado al líder del PSOE a un solo escaño de poder ser investido sin tener que levantar siquiera el teléfono de un partido independentista. Alcanza 175 escaños con la ensaladilla que forma con Unidas Podemos, los nacionalistas del PNV, Coalición Canaria, los valencianos de Compromís y los regionalistas de Revilla en Cantabria, que se suma a la tómbola y recibirá también su pago en especie. Pero le falta un voto. Una abstención, al menos, para ser investido, tanto si es en primera como en segunda votación. Entre llamar al ex etarra Otegi, al fugado Puigdemont o al preso Junqueras, Sánchez optará por este último. Pero ERC no venderá esa abstención precisamente barata, porque sabe que es su única bala en toda la legislatura. El precio de ese disputado voto del señor Rufián podría ser, aunque no se haga público, el compromiso de indulto a los líderes del procés en caso de condena.

Pero, una vez lograda la investidura, Sánchez podrá gobernar cómodamente sin depender del independentismo. Y hacerlo incluso en solitario, como pretende y anuncia. Unidas Podemos no está en condiciones de forzar una repetición de las elecciones si no se le permite entrar en el Ejecutivo. Pablo Iglesias está obligado a apoyar la investidura de Sánchez aunque este se niegue a nombrarle vicepresidente o a entregar carteras a Podemos. El bloque de derechas se ha quedado en unos pobres 147 escaños y no podrá frenar por sí mismo ninguna ley.

Si gobierna en solitario, Sánchez puede permitirse aplicar la geometría variable aprobando las medidas más sociales con Unidas Podemos y ERC, por ejemplo, y las reformas económicas necesarias para contener el déficit y cumplir con Europa, con Ciudadanos. En todo caso, con Gobierno de coalición o sin él, Sánchez tiene el camino despejado una vez supere el escollo de tener que llamar a la cárcel de Estremera para recabar la abstención de ERC.

España rechaza los extremismos políticos

Gonzalo Bareño

El fracaso histórico de Pablo Casado y la división de la derecha refuerzan a Sánchez, aunque depende de ERC para la investidura

El error histórico del centroderecha español de radicalizar su discurso por temor a la irrupción de un partido ultra como Vox ha servido en bandeja el triunfo claro del PSOE de Pedro Sánchez, que tiene en su mano el Gobierno, aunque tendrá que pactar. La mayoría de españoles ha demostrado que rechaza los extremismos políticos. El partido de Santiago Abascal entra en el Congreso, pero con menos fuerza de la prevista. Y la extrema izquierda de Unidas Podemos sufre también un duro castigo. Sánchez ha ocupado, a ojos de los votantes, un centro político que sus rivales han dejado abandonado. Aún así, cuatro años después de las elecciones del 2015, España no logra salir de la inestabilidad. Pese a su triunfo, Sánchez no consigue su objetivo, que era gobernar con Unidas Podemos y el PNV sin depender para nada del independentismo.

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La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha dejado clara la intención de formar un ejecutivo monocolor.  «Quedan muchos días y Unidas Podemos también ha ido avanzando en comprensión», ha señalado esta mañana al ser preguntada si habrá Gobierno e coalición con Unidas Podemos. «Todos vamos haciendo camino y aprendiendo», ha añadido.Según la número dos del Ejecutivo en funciones, «hay respaldo más que suficiente para ser el timón de este barco». «Nos refuerzan como gobierno progresista, podemos seguir avanzando en esa fórmula que hemos iniciado», ha concluido augurando una colaboración con los de Pablo Iglesias, pero sin ministros de Unidas Podemos.

En la misma línea se ha manifestado el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, que ha descartado que el PSOE vaya a buscar a buscar el apoyo de ERC y ha confirmado que la «ambición» del líder socialista, Pedro Sánchez, ha sido siempre gobernar en solitario. «Siempre hemos aspirado, lo hemos dicho en campaña, que queríamos un proyecto autónomo y nos gustaría que así fuera, pero entendemos que hay que buscar acuerdos», ha explicado.

La portavoz y número dos de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha descartado cualquier posibilidad de pacto con el PSOE porque, según ha dicho, Sánchez «ha vendido España y ha humillado a los constitucionalistas». «No podemos pactar con un señor que nos ha vendido en Cataluña y que dice que la representación la tienen los separatistas», ha añadido.

El diputado de ERC Gabriel Rufián ha empezado a poner precio a la abstención de su partido en la investidura. Ha asegurado que ERC no será el responsable de la llegada «de los hijos de Aznar y don Pelayo a La Moncloa», pero ha precisado que tampoco darán «un cheque en blanco a Pedro Sánchez». «La pregunta no es qué hará ERC con el PSOE, sino qué hará el PSOE con Cataluña. Nosotros pediremos una mesa de diálogo que aglutine todas las fuerzas, hablar de referendo y leyes para levantar la causa contra los compañeros independentistas», ha añadido

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, se ha ofrecido también a pactar con Sánchez. «Si quiere jugar una partida y entiende que el problema de los presos y la vertebración territorial se debe resolver a través del diálogo y que la agenda vasca tiene que estar presente en el Congreso, ahí contará con que nuestra voluntad será la de trabajar», ha señalado.

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