Zelenski ofrece la ciudadanía ucraniana a los rusos por la «falta de libertades» en su país

A pesar de ello, se muestra dispuesto a dialogar con Putin nuevas condiciones para la coexistencia


Redacción

El presidente electo de Ucrania, Volodimir Zelenski, una semana después de su aplastante victoria electoral, le devuelve la pelota a Vladimir Putin con un argumento semejante. Si el Ejecutivo de Moscú ofreció pasaportes rusos a los ciudadanos ucranianos, Zelenski hizo este domingo el mismo ofrecimiento, o sea, visados ucranianos para los rusos que lo soliciten. «La diferencia, en este caso, es que nosotros, tenemos libertad de expresión, medios de comunicación libres e Internet», escribía Zelenski en Facebook en respuesta a los comentarios formulados por Putin, que descartó como una mera provocación.

Apenas tres días después de las elecciones, Putin anunció un plan para otorgar la ciudadanía rusa por la vía exprés a los residentes prorrusos del este de Ucrania para «defender sus derechos». Lejos de retractarse ante la enérgica condena internacional y los llamamientos a recrudecer las sanciones contra Moscú, Putin habló el sábado mismo de extender la oferta a todos los ucranianos y no solo a los residentes de las zonas azotadas por el conflicto. Aunque el jefe del Kremlin aseveró que con esta disposición no pretende «crear ningún problema a las nuevas autoridades ucranianas», el gesto fue recibido en Kiev como un acto de provocación.

Zelenski estima que esto puede servir como excusa para una futura intervención militar rusa en esta región o para que los enfrentamientos deriven en conflictos congelados semejantes a los de las separatistas regiones georgianas de Abjasia y Osetia del Sur o la moldava Transnistria, en las que Rusia entregó unilateralmente su nacionalidad a los separatistas locales.

Zelenski aconsejó a las autoridades rusas que «no perdieran el tiempo tratando de seducir a los ciudadanos ucranianos con pasaportes de la Federación Rusa» y puso en duda que muchos quisieran convertirse en el «nuevo petróleo» del régimen vecino. El presidente electo criticó la falta de libertades y derechos humanos en Rusia, al tiempo que erigió a Ucrania como «un ejemplo de democracia para los países postsoviéticos». 

Contención

Zelenski utilizó un lenguaje combativo. «No debe usar con Ucrania y los ucranianos el lenguaje de las amenazas, la presión militar y económica», afirmó tras denunciar que la medida no propiciaba el cese de las hostilidades en el Donbás.

No obstante, también tendió la mano al diálogo: «Estamos dispuestos a discutir nuevas condiciones para la coexistencia entre Ucrania y Rusia. La normalización de las relaciones solo puede ser posible tras la completa desocupación del Donbás y de Crimea». 

Poroshenko, a la carga

Por su parte, el saliente presidente ucraniano, Poroshenko añadió más leña al fuego en su batalla personal contra lo que considera «siglos de total rusificación». El mandatario ucraniano saliente consiguió la aprobación en el Parlamento de una polémica ley sobre la obligatoriedad del uso de la lengua ucraniana en los órganos del poder y en todos los ámbitos de la vida pública que ha levantado ampollas entre la población rusoparlante del país.

Poroshenko, quien ofreció su ayuda a Zelenski para una transición sin problemas, se apresuró a recalcar que la aprobación de la ley tan solo cuatro días después de las elecciones fue planeada precisamente para no interferir con la campaña electoral.

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