El refugio de López en la embajada pone en aprietos a Pedro Sánchez

El líder opositor no ha solicitado asilo, pero el recinto le mantiene a salvo de ser detenido

Leopoldo López, el martes frente a la base La Carlota tras ser liberado de su arresto
Leopoldo López, el martes frente a la base La Carlota tras ser liberado de su arresto

Caracas / Corresponsal

Al Gobierno de Pedro Sánchez le ha caído una nueva complicación: el refugio de Leopoldo López junto con su familia en la Embajada de España en Caracas, aunque no en condición de asilado, según ha recalcado el propio Ministerio de Exteriores y Cooperación español en un comunicado. Su presencia en la sede diplomática, junto con su mujer Lilian Tintori y su hija de quince meses, puede ir para largo, señalan analistas venezolanos a La Voz. En las inmediaciones de la embajada se encuentran patrullas del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) el mismo cuerpo que el martes en la madrugada dejó salir a López de su residencia, donde purgaba una condena de 14 años, aceptando como bueno un indulto presentado por Juan Guaidó, presidente interino designado por la Asamblea Nacional.

Aunque la intención original del dirigente político era usar la embajada española como centro de operaciones, la posibilidad cierta de su detención, tras la efímera sublevación militar del martes, limitará sus movimientos, si es que se puede producir alguno, han señalado fuentes de su partido, Voluntad Popular (VP). Estas fuentes señalan que en vista de la situación de Freddy Guevara, también de VP y quien lleva asilado dos años como «huésped» en la embajada de Chile sin que el régimen de Maduro le conceda un salvoconducto, hacen improbable un destino diferente para López, siempre y cuando el régimen de Maduro no caiga con rapidez.

El Ministerio de Exteriores español ha evitado confirmar si ha concedido la ciudadanía española a López (que ya tiene su padre). Si la tuviera, no podría aspirar, bajo el actual marco legal, a ser presidente de Venezuela.

A juicio del politólogo venezolano y abogado constitucionalista Luis Salamanca, quien pasa partes del año en Galicia, la posición que ha tenido el Gobierno de Pedro Sánchez con relación a la crisis venezolana dependerá menos de su coalición desde el domingo, cuando logró legitimar su mandato en las urnas y salir reforzado.

«El PSOE está en la socialdemocracia, y el chavismo está más bien en el lado del socialismo al estilo soviético. No hay afinidades ideológicas, aunque sí las hay con Podemos. Aunque finalmente Sánchez termine pactando con Podemos para formar Gobierno, tiene un margen mucho más amplio para establecer su propia política en relación con Venezuela ahora que antes del domingo», indica el experto.

Para Salamanca, el hecho de que Pablo Iglesias, haya dicho que el Gobierno de Sánchez admitió «en privado» que el «reconocimiento de Guaidó como presidente interino fue un error», no puede desmerecer otros pronunciamientos desde dentro del partido de Gobierno en España.

«No se puede olvidar que el Gobierno español pasó, luego del 20 de mayo (cuando Maduro fue reelecto en unos comicios cuestionados por España y la UE, entre otros países) de promover un diálogo que de alguna manera legitimaba a Maduro a declarar abiertamente la ilegitimidad de su segundo mandato, y que quien lanzó originalmente la tesis de que la legitimidad de Maduro cesaba el 10 de enero fue, justamente, Josep Borrell, el canciller español».

A su juicio, tampoco la política del PSOE se verá influida ahora por José Luis Rodríguez Zapatero, quien funge de negociador para Maduro como una «gestión particular, un trabajo que consiguió luego de ser presidente del Gobierno español». «La afinidad de Zapatero con Maduro tampoco es ideológica, es simplemente un negociador de Maduro», indicó el experto venezolano.

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