Los siete pecados capitales de Pablo Casado

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID / LA VOZ

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PACO RODRÍGUEZ

Arrancó mal obviando el centro y coronó una campaña nefasta ofreciendo carteras ministeriales a Vox

03 may 2019 . Actualizado a las 11:59 h.

Pablo Casado entonó el martes un tímido mea culpa tras haber desatendido el centro político con el resultado de la pérdida de nada menos que 71 escaños. El dirigente popular dijo haber «tomado nota» del mensaje que le envió el electorado en las urnas, el mismo con el que tanto le advirtieron algunos barones territoriales: desde el centro es donde se ganan las elecciones. Beneficiado por la proximidad de las municipales, autonómicas y europeas, Casado continuará en el cargo al menos hasta el 26M, pero a nadie se le escapa que una fuga de más de dos millones y medio de votos solo puede explicarse con la concatenación de muchos y gruesos errores. Estos son sus siete pecados capitales.

Extrema Derechización

Desatención del centro. Casado se impuso en las primarias con un discurso de vuelta al aznarismo, pero no fue su proyecto lo que le dio la victoria, sino la apertura de una tercera vía dentro del partido como alternativa a la fratricida disputa que mantenían María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría por la sucesión. Desde el día que agarró el timón, emprendió un brusco rumbo a la derecha con el objetivo de recuperar a los ruidosos votantes que se habían marchado a Vox, desatendiendo por completo el centro político, un espacio desde el que suelen ganarse las elecciones y del que se acabaron beneficiando el PSOE y Ciudadanos. Su glotonería de querer abarcar a todos los votantes a la derecha del PSOE bajo sus siglas le jugó una pasada por elegir mal el punto de partida. Mientras Rajoy lo hacía desde el centro a la derecha, Casado eligió desde la derecha al centro.

FALTA de INTEGRACiÓn

Solo una familia. Una vez en el poder, incumplió su promesa de integrar a las distintas ramas del PP. Las ofertas que trasladó a algunos de los derrotados resultaron sonrojantes, por lo que muchos decidieron marcharse y, otros, descabalgados, optaron por esperarlo a la vuelta de la esquina. Todavía está abierta la herida tras la puñalada que le asestó el expresidente madrileño Ángel Garrido con su marcha a Ciudadanos. Casado incluso se inmiscuyó en algunos territorios, como en Asturias, para imponer como candidata a una persona afín a pesar de que la dirigente local acababa de ganar las primarias. Mientras tanto, repartió llaves de despachos en Génova a los pupilos más aventajados de Aznar.