Tras la carne sin carne... el queso sin leche

Lácteos y cárnicos se enfrentan a la competencia de sus «dobles» de origen vegetal ante los cambios de hábitos


La Voz

En la nevera, como en la mesa, no todo es lo que parece. Los hábitos ya no son lo que eran. El gusto de los consumidores es voluble. Y corrientes sociales tan en boga, y con tanto peso mediático como el veganismo, que apuestan por la reducción, o incluso la supresión total de los alimentos de origen animal en la dieta, están provocando una auténtica revolución en la industria alimentaria.

Si hace unas semanas, gigantes de la alimentación y la restauración como Nestlé y Burguer King lanzaban hamburguesas con la misma apariencia y sabor que las tradicionales, pero que, en realidad, están fabricadas con soja, remolacha, zanahoria o pimientos, ahora le ha tocado el turno al queso.

Una empresa de Alicante ya comercializa una gama de quesos curados con la particularidad de estar elaborados sin utilizar una sola gota de leche. La sustituyen por una mezcla de frutos secos a los que les añaden fermentos naturales, agua sal y un tiempo concreto de fermentación que le confiere, además de su olor característico, un sabor bastante similar al del queso común. Más de 7.000 unidades vendidas en medio centenar de tiendas ecológicas repartidas por todo el país avalan el éxito de una iniciativa que ha ampliado su oferta a un queso de untar y otro de la variedad Camembert, 100 % vegetal, que se elabora en un 87 % con anacardos. En breve, sacarán también al mercado uno semicurado y otro cremoso con sabor a ajo negro.

En esta misma línea también se empiezan a comercializar helados en los que se sustituye la leche convencional por un preparado a base de almendras, e incluso un chorizo elaborado con distintas variedades de calabaza.

Aunque varias resoluciones de Bruselas impiden etiquetar como leche bebidas de origen vegetal, lo cierto es que la mayoría de fabricantes y cadenas de distribución alimentaria siguen utilizando esa denominación para muchos de sus preparados elaborados con plantas tan variadas como la soja, la avena, el cáñamo, la espelta, la quinoa o el sésamo.

Las que más han aumentado su consumo en los últimos años son las que se obtienen del procesado de las nueces y las almendras.

Distintos estudios sobre hábitos de alimentación sitúan en el 15 % el porcentaje de hogares españoles que declaran consumir de forma habitual algún tipo de bebida vegetal que imita a la leche. Las razones de compra apuntan a la creencia de que se trata de alimentos más sanos (menos colesterol, mejor sabor y mayor tolerancia digestiva) y que mantienen las mismas propiedades que la leche producida por las vacas, ovejas o cabras. Los expertos, sin embargo, desmienten esta afirmación y siguen considerando la leche de origen animal como uno de los alimentos más completos, imposible de sustituir por ningún tipo de bebida vegetal. 

No apto para veganos

Aunque la lista de alimentos veganos es más amplia de lo que pudiese parecer en un principio (bebidas energéticas, cereales de desayuno o chocolate negro son solo algunos ejemplos), otros, aunque cueste creerlo, no son aptos para los que renuncian al consumo de productos de origen animal.

Preservativos

Algunos fabricantes de preservativos utilizan una mezcla de látex y caseína -una proteína presente en la leche- para elaborar sus productos. Otros los prueban en animales, por lo que su uso también estaría vetado para los veganos.

Gominolas

Acostumbran a elaborarse con gelatinas procedentes de diferentes animales, el cerdo de forma mayoritaria. Lo mismo sucede con multitud de caramelos y chucherías que utilizan estabilizadores del sabor o colorantes de origen animal.

Patatas fritas

Aunque el origen del producto principal resulta evidente, lo cierto es que muchas marcas fríen las patatas en grasas procedentes de animales, lo que las convierte en terreno prohibido para los veganos.

Zumos de frutas

A pesar de que algunas marcas incluyen la etiqueta 100 % natural en sus envases, lo cierto es que determinadas variedades incluyen agentes químicos y conservantes derivados de los ácidos grasos Omega 3. Es decir, obtenidos del aceite del pescado.

Vino

Lo lógico es pensar que está hecho únicamente de uva. Pues no es así. Porque en su proceso de elaboración también se utilizan productos de origen animal. Concretamente, en su filtrado se emplean sustancias llamadas clarificantes que, en algunos casos, están hechas con caseína, albumen de huevo, aceite de pescado o gelatina.

No es verde todo lo que lo parece.

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