La prohibición total del aborto: el movimiento que avanza en EE.UU.

Alabama ha sido el último estado en aprobar una norma que no contempla, ni siquiera, casos de violación e incesto


REDACCIÓN / LA VOZ

Retroceder hasta antes de 1973. Es el objetivo final de los movimientos antiabortistas y de los conservadores en Estados Unidos. Una oleada de nuevas leyes aprobadas en diferentes Estados del país para imponer restricciones al aborto han vuelto a movilizar a las mujeres americanas en lo que ya se está denominando como el nuevo Me Too.

Alabama acaba de dar luz verde a la ley más severa de todas las aprobadas hasta la fecha. Un grupo de legisladores (todos hombres, blancos y republicanos) dieron el primer paso que remató una mujer: la gobernadora Kay Ivey. Varias organizaciones de libertades civiles ya han anunciado que recurrirán la norma ante los tribunales.

Este proyecto de ley dice, literalmente, que se llevaron a cabo más abortos en los Estados Unidos desde 1973 que muertes en «los campos de concentración alemanes, purgas chinas, los gulags de Stalin, los campo de la muerte de Camboya y el genocidio de Ruanda combinados». La norma prohíbe el aborto en cualquier etapa de la gestación, incluso en casos de violación e incesto, solo permitiéndolo cuando la salud de la madre esté en grave peligro. El texto contempla penas de entre 10 y 99 años de prisión para el médico que practique una interrupción del embarazo.

Alabama se ha convertido en el último de los 16 Estados que este año han aprobado normas restringiendo el derecho de la mujer a decidir si seguir o no adelante con la gestación.

Kentucky, Mississippi, Ohio y Georgia han promulgado leyes que prohíben abortar una vez se detecta e latido fetal, algo que suele ocurrir entorno a la sexta semana de embarazo. Es decir, antes de que muchas mujeres sepan, siquiera, que están encinta.

«La norma es muy simple pero también muy poderosa. Es una declaración de que toda vida tiene valor, importa y es digna de protección», aseguró el gobernador del estado de Georgia, Brian Kemp. El senador demócrata, Jen Jordan, fue claro en su contestación: «Esta ley va a causar que muchas mujeres mueran, y todas ellas serán muertes que se podían prevenir».

Hasta el momento, ningún Estado ha logrado poner en práctica la llamada «ley del latido del corazón del feto» pero, la campaña va má allá y tiene como foco principal llegar hasta el Tribunal Supremo de Estados Unidos para que sus magistrados puedan reconsiderar el fallo de 1973 y, por lo tanto, la legalidad del aborto.

El estándar constitucional se rige por la decisión de la Corte Suprema en el caso Roe vs. Wade de ese año, que estableció que el aborto es legal hasta el momento en el que un feto pueda sobrevivir por sí solo fuera del útero, algo que no suele suceder hasta las veinticuatro semanas de embarazo.

¿Por qué ahora? Este es el momento idóneo para el movimiento antiabortista. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y los nombramientos en el Supremo de los jueces Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh han supuesto esperanzas renovadas para los que anhelan su prohibición. Los conservadores son mayoría en el Supremo.

Oleada de protestas

Las nuevas leyes han provocado la indignación en los grupos de defensa de los derechos de las mujeres en todo Estados Unidos.

Vestidas con cofia blanca y capa roja, como en la serie El cuento de la criada, las mujeres han tomado las calles de los Estados que han aprobado las normas que pretenden volver al pasado.

Y, como las batallas en este siglo también se libran en las redes sociales, ya ha surgido un nuevo Me Too que ha tomado las riendas de esta lucha. Bajo el hashtag #youknowme (tú me conoces), que se inauguró con el testimonio de la actriz y presentadora de televisión Busy Philipps, miles de historias han inundado el mundo virtual.

«Una de cada 4 mujeres han tenido un aborto. Muchas personas piensan que no conocen a alguien que lo haya hecho, pero #youknowme. Así que vamos a hacer esto: si también eres esa una de cada cuatro, compartámoslo y comencemos a terminar con la vergüenza. Usa #youknowme y comparte tu verdad», escribió en su perfil de twitter Busy Philipps que contó que tuvo un aborto cuando era adolescente.

Cientos de miles de mujeres se han lanzado a compartir sus experiencias. Entre ellas, Milla Jovovich que sufrió un aborto en 2017 a los cuatro meses y medio de embarazo: «Me dijeron que tenía que estar despierta durante todo el procedimiento. Fue una de los las experiencias más horribles que de mi vida. Todavía tengo pesadillas al respecto», tras sincerarse sobre su vivencia personal pidió a todas las mujeres que salgan a luchar por sus derechos para poder abortar de forma segura en el caso de que quieran o sea necesario.

La presentadora y actriz británica Jameela Jamil ha confesado haber abortado cuando era más joven, algo que ha calificado de «la mejor decisión que podía haber tomado». Tanto para ella, como para el bebé, «que no deseaba y para el que no estaba preparada emocional, psicológica ni económicamente».

La actriz Alyssa Milano ha ido más allá y ha convocado «una huelga de sexo» para boicotear las nuevas normas. «Hasta que las mujeres no tengamos control legal sobre nuestros propios cuerpos, simplemente no podemos arriesgarnos a un embarazo», escribió.

Objeción «de conciencia»

Este mismo mes el Departamento de Salud de Estados Unidos (HHS) hizo pública una norma que permite al personal médico optar por no participar en abortos, esterilizaciones o suicidios asistidos por objeción de conciencia.

La norma, que entrará en vigor en julio, «refuerza» más de 25 leyes aprobadas en el Legislativo y «cumple con una promesa del presidente, Donald Trump, de promover y proteger los derechos a la libertad religiosa y de consciencia», plasmada en una orden ejecutiva que firmó en mayo de 2017.

El Departamento de Salud «protege» así a proveedores e individuos de «proveer, participar o pagar» servicios como los abortos -autorizados en todo el país-, las esterilizaciones o suicidios asistidos, que son legales en algunos estados.

«Esta norma garantiza que entidades y profesionales de la salud no sean acosados fuera del campo de la atención médica porque se niegan a participar en acciones que violan su conciencia, incluido terminar con vidas humanas», dijo en un comunicado el director de la Oficina de Derechos Civiles del HHS, Roger Severino.

Trump, además, ha retirado la financiación pública a las clínicas de planificación familiar que ofrecen abortos, una medida dirigida sobre todo a Planned Parenthood, la mayor de estas organizaciones en el país contra la que los conservadores libran una cruzada.

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