Cáncer de ovario, el tumor silencioso

La  rapidez de evolución hace muy complicado detectar esta enfermedad en una revisión rutinaria, pero los tratamientos la han convertido en algo casi crónico


La Voz / Redacción

El cáncer de ovario es una enfermedad silenciosa con síntomas inespecíficos y muy difíciles de detectar. El talón de Aquiles de este tipo de cáncer es, precisamente, el diagnóstico tardío.

«Hace unos días en una revisión, los médicos me vieron un tumor maligno de ovario y ya he sido operada. Todo ha salido muy bien, afortunadamente lo hemos pillado muy a tiempo pero todavía me quedan unos meses de lucha mientras sigo el tratamiento correspondiente», anunciaba Sara Carbonero. Su caso es excepcional, ya que el 70 % de las veces se detecta en un estado avanzado, lo que hace que el pronóstico sea peor. 

Cada día, son diagnosticadas con esta patología diez mujeres en España o lo que es lo mismo: cada año son 3.500 las afectadas, de las que más de la mitad fallecen. Según datos de 2019 de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), es el quinto tumor en frecuencia en mujeres, junto a los cánceres de mama, colon, útero y pulmón, y el segundo a nivel ginecológico.

Solo entre el diez y el quince por ciento de estos tumores son de origen hereditario. En estadios iniciales no suele producir ningún síntoma y el diagnóstico suele ser un hallazgo casual en una revisión ginecológica, pero aún así es complicado. Cuando los da, suelen ser molestias leves, que muchas veces son confundidas con gases o con infecciones de orina. «No tenemos un diagnóstico precoz, ni ningún tipo de control que nos pueda hacer sospechar que tenemos este tumor -explica Belén López Viñas, jefa del servicio de Ginecología del Complexo Hospitalario de A Coruña (CHUAC)-, por eso son tumores que en general se diagnostican bastante avanzados». La mortalidad de este tipo de cáncer era alta, «pero gracias a la quimioterapia se ha convertido en una enfermedad bastante crónica. A día de hoy la mitad se curan y un porcentaje elevado se cronifica y puede recibir ciclos de quimio periódicamente», asegura la doctora. La ausencia de síntomas, o que estos no sean específicos, dificulta el diagnóstico, junto con la evolución rápida, que hace que muchas veces incluso «una revisión ginecológica no te sirva para nada». «Hay pacientes que hace seis meses podían tener una revisión totalmente normal», asegura la ginecóloga.

Desde la Asociación de Afectados por Cáncer de Ovario enumeran los síntomas asociados: hinchazón abdominal, dolor pélvico persistente, aumento del tamaño abdominal, pérdida del apetito y sensación de estar lleno rápidamente. Como síntomas menos frecuentes enumeran los siguientes: necesidad de orinar frecuentemente, estreñimiento o diarrea, dolor de espalda inexplicable que empeora con el tiempo, cansancio excesivo, pérdida o aumento del peso sin causa conocida, náuseas y vómitos, sangrado vaginal y alteraciones del ciclo menstrual.

«Estos síntomas son muy inespecíficos, pero si se presenta más de uno y persisten más de dos semanas, acude a tu médico de familia o ginecólogo», recomiendan desde ASACO. El cáncer de ovario es un grupo heterogéneo de tumores, los más frecuentes que son los epiteliales se subdividen en grupos que tienen distinto comportamiento, distinta respuesta a la quimioterapia, distinto pronóstico y distinto manejo. Una dificultad añadida es que no suelen tener factores asociados. «Hay otro dato muy significativo -asegura López Viñas- . En el 90 % de los casos no hay nada relacionado, no tienen ninguna causa conocida. Y solo el 10 % tiene un componente genético».

En el momento en que se detecta se puede optar por el tratamiento quirúrgico, aunque no siempre de inicio. «Si ves que hay una tumoración grande y ganglios afectados e implantes en otros órganos, el planteamiento es diferente.Hay que ver que tipo de tumor tenemos, porque hay muchos diferentes».

El parte médico de Sara Carbonero confirma que fue operada «con éxito y sin incidencias»

LA VOZ

Según la revista Semana, la periodista está en la clínica Ruber de Madrid junto a Iker Casillas

Un día después de que Sara Carbonero anunciara, a través de sus redes sociales, que había tenido que ser operada de un tumor maligno en uno de los ovarios, el hospital confirmó este miércoles a través de un parte médico que la periodista fue operada «con éxito y sin incidencias» para «extirpación de tumoración ovárica».

La periodista entró en la clínica Ruber de Madrid este martes acompañada por su marido, Iker Casillas, que llegó a la capital española desde Oporto. Sara Carbonero está acompañada en todo momento por su familia. Sus padres, su hermana y su gran amiga Isabel Jiménez han sido vistas en las puertas del centro médico.

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