Esquerra, a las puertas de gobernar Barcelona, pero en solitario

Maragall se ve alcalde de un tripartito con En Comú y JxCat, pese al rechazo mutuo de las dos formaciones

Ernest Maragall, de ERC, durante la jornada electoral del 26M
Ernest Maragall, de ERC, durante la jornada electoral del 26M

Madrid / La Voz

Una de las reflexiones más repetidas por parte de los líderes políticos tras cualquier comicio es la de que han comprendido el mensaje de las urnas y que trabajarán en consecuencia. En el caso de Barcelona, ese «mensaje» del electorado ha sido un fragmentado consistorio en el que, por primera vez desde la restauración de la democracia, han vencido los republicanos. Ernest Maragall, de ERC, ya se ve alcalde, aunque la gran división de fuerzas y las posiciones políticas enfrentadas en torno al independentismo convertirán los pactos en un sudoku nada fácil cerrar.

Y es que Maragall ganó por la mínima (menos de 5.000 votos) a Barcelona en Comú, la formación de Ada Colau, con quien, sin embargo, empató a diez concejales, cuando la mayoría absoluta se fija en 21. Este escenario fragmentado lo completan el PSC (ocho ediles), Ciudadanos (seis), JxCat (5) y PP (2), mientras que la CUP perdió la representación que tenía (3) y Vox no logró concejales.

Maragall aseguró ayer que estaba «orgullosamente decidido» a «gobernar» la capital catalana. Para lograrlo, pese a que no descartó hacerlo en solitario -una tarea casi imposible en la práctica-, tendió la mano tanto a los comunes de Colau como a los independentistas de JxCat. El líder de Esquerra busca un tripartito «de amplio espectro» con el que atar la mayoría absoluta, pese a saber del rechazo mutuo que ambas formaciones se profesan.

¿Será posible sentar en el gobierno local a los comunes y a los independentistas? Parece complicado, cuando no imposible. De hecho, Ada Colau rechazó ayer pactar con JxCat y la candidata de esta formación, Elsa Artadi, reclamó un gobierno «100 % independentista».

Alternativa al independentismo

La aritmética electoral permite otras combinaciones que truncarían que Maragall se convierta en regidor, algo que él mismo calificaba ayer como «inverosímil». Pero factible o ciencia ficción, lo cierto es que un pacto entre Colau, los socialistas y Manuel Valls, respaldado por Ciudadanos, sostendría numéricamente un gobierno alternativo al secesionismo, siempre que las formaciones superaran líneas rojas.

Cabe recordar que Albert Rivera rechazó cualquier pacto de Cs con el PSOE, lo que, de mantenerse, haría imposible un acuerdo en Barcelona, mientras que los socialistas catalanes tienen vetado cualquier acuerdo con ERC, como ayer recordaba el candidato del PSC, Jaume Collboni, no dando por descartado ningún otro posible pacto. Colau, por su parte, solo está dispuesta a hablar con ERC y PSC, que se excluyen mutuamente. Si el bloqueo no se resuelve, la opción es un gobierno de Maragall en precario.

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