Podemos agoniza entre purgas y deserciones

Pablo Iglesias trata de acallar las críticas internas exigiendo un tercio de los ministerios en un Gobierno de coalición


Madrid / La Voz

Pablo Iglesias afronta el consejo ciudadano estatal de Podemos de este sábado en uno de los momentos más críticos de su liderazgo y también de resultados para la formación. Frente a las crecientes críticas internas que le exigen responsabilidades, ha reaccionado una vez más descargando las culpas en niveles inmediatamente inferiores, destituyendo al secretario de organización, Pablo Echenique, cuyo relevo por el canario Alberto Rodríguez será ratificado en el consejo. Iglesias pretende blindarse ante las críticas insistiendo en que pese a los malos resultados, el objetivo principal de entrar en el Gobierno de coalición está al alcance de la mano.

Rodeado de su guardia pretoriana

A imponer internamente ese relato y lograr ese objetivo fía su liderazgo en Podemos. Este viernes, Iglesias insistió en reclamar un Ejecutivo de coalición en el que su partido tenga una presencia de ministros proporcional a sus resultados. Algo que, en términos de votos, supondría en la práctica la mitad del Ejecutivo, ya que el PSOE obtuvo 7,4 millones de votos y Unidas Podemos 3,7 millones, y atendiendo a los escaños, que la formación de Iglesias contara con casi un tercio de las carteras del Gobierno, ya que los socialistas tienen 123 diputados y Unidas Podemos 42.. Lo cierto es que Iglesias cuenta cada vez más con un mayor número de críticos y dirige el partido apoyado en una guardia pretoriana, con Irene Montero y Rafael Mayoral a la cabeza, tras deshacerse de cualquier atisbo de censura.

La caída en desgracia de Echenique, que este viernes asumió en público como «natural y normal» su destitución, se une a una larga lista de purgas del secretario general y de deserciones de dirigentes críticos con su estrategia personalista e intransigente.

La primera disparidad estratégica entre Iglesias e Íñigo Errejón, la única figura que le hacía sombra, fue suficiente para llevarse por delante a Sergio Pascual, primer secretario de organización, purgado en el 2016 por su cercanía al entonces número dos. Y en el caso de Luis Alegre, otro de los fundadores, fue él quien abandonó la dirección del partido en Madrid tras resistirse a expulsar a los errejonistas en la federación. Antes, en el 2015, Juan Carlos Monedero se había apartado de la cúpula tras sus problemas con Hacienda sin que Iglesias hiciera nada por impedirlo.

La gallega Carolina Bescansa decidió abandonar la dirección antes del Congreso Vistalegre II, alejada de la estrategia de Iglesias y cansada de las luchas internas que desgastaban al partido. Ya no ocupa ningún cargo, aunque ha acabado muy próxima a las tesis de Errejón, con el que intentó un fallido golpe de mano para desbancar al secretario general, lo que le costó ser repudiada por este.

En la lista de caídos están también dos mujeres que estuvieron muy próximas a Iglesias. Tania González, que fue eurodiputada y una de las principales dirigentes de la primera época, acabó distanciada del líder y fuera de los órganos directivos. Y Tania Sánchez, procedente de IU, que fue pareja sentimental de Iglesias, pasó de sentarse junto a él en el Congreso a ser relegada una vez que esa relación se rompió y se pasó a las filas errejonistas.

Tras su derrota en Vistalegre II frente a Iglesias, Íñigo Errejón fue purgado de la dirección y acabó formando una plataforma junto a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, con la que se presentó a las elecciones autonómicas. Sin una renuncia formal, Iglesias dio por hecho que estaba ya fuera del partido. Otra de las pérdidas más significativas, que anunciaba ya la debacle de las pasadas elecciones, fue la de Pablo Bustinduy, uno de los dirigentes más preparados, que renunció a encabezar la lista europea y abandonó luego la secretaría de relaciones internacionales y la política, decepcionado con Iglesias y más cercano a las tesis de Errejón.

Los últimos en levantarse contra el secretario general han sido Ramón Espinar, que fue uno de los hombres más cercanos a Iglesias, y que renunció al liderazgo en Madrid tras negarse a aceptar una orden suya de encabezar una lista alternativa a la de Errejón; y Teresa Rodríguez y José María González Kichi, alcalde de Cádiz, que aparece ahora como principal alternativa como relevo de Iglesias.

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