La tensión entre Vox y Cs impide cerrar los acuerdos en Madrid

Abascal afirma que Ciudadanos «provoca un sainete porque ha pactado con el PSOE» y Rivera defiende a Villacís como alcaldesa

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, conversa con el candidato del PP a sucederla en el cargo, Martínez Almeida
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, conversa con el candidato del PP a sucederla en el cargo, Martínez Almeida

MAdrid / La Voz

El temor de Ciudadanos a que sus acuerdos a tres con el PP y Vox le obliguen a compartir Gobierno con el partido de extrema derecha, y la desconfianza de la formación de Santiago Abascal en torno a las verdaderas intenciones del partido naranja, hacen que a 48 horas de que se constituyan todos los ayuntamientos de España las tres fuerzas no tengan cerrado el acuerdo para hacerse con la alcaldía de la capital ni el pacto para gobernar en la Comunidad de Madrid. El presidente de Vox, Santiago Abascal, insistió este miércoles en que el PP se ha comprometido a cederles consejerías en la comunidad y afirmó que Ciudadanos está provocando «un sainete porque ya ha pactado con la izquierda y el PSOE». Pero el partido naranja sigue firme en defender que no participará en ningún Gobierno en el que esté Vox. «Pido que nos dejen gobernar, como en Andalucía», reclamó ayer el líder de Ciudadanos, Albert Rivera

PP: no hablar de sillones y fotos

En medio, el PP trata de rebajar la tensión para no frustrar el acuerdo. El secretario general de los populares, Teodoro García Egea, advirtió a Vox de que debe ser «consciente» de «hasta dónde puede llegar y cuánto puede pedir» en las negociaciones. Pidió que se deje de hablar de «sillones», pero también se refirió a Ciudadanos diciendo que lo importante es llegar a un acuerdo y no «si uno se ha sentado con otro» o si «ha habido foto». Desde el Gobierno, el ministro de Justicia, Fernando Grande-Marlaska, trató de añadir presión al PP y a Ciudadanos pidiéndoles que asuman que han pactado con la extrema derecha y «a los demás no nos tomen por niñatos o por débiles mentales».

Pero la tensión alcanza también al necesario acuerdo para la alcaldía de Madrid, donde Ciudadanos, pese a saber que lo tiene casi imposible, pretende pelear hasta el último momento la posibilidad de que su candidata, Begoña Villacís, se convierta en regidora. El líder naranja, Albert Rivera, afirmó que «sería una gran alcaldesa» de Madrid, aconsejó «humildad» al líder del PP, Pablo Casado, y señaló que «está todo abierto». Los populares, sin embargo, dejaron claro que la alcaldía de Madrid «no es negociable». El candidato del PP, José Luis Martínez-Almeida, ha enviado ya un programa de investidura a Ciudadanos y a Vox, que, según dijo, es «perfectamente asumible» no solo por estos dos partidos sino «por cualquier votante de centroderecha de Madrid», aunque consideró «aventurado» adelantar qué papel tendrá Vox en el futuro Gobierno municipal ya que desconoce aún las propuestas de su candidato, Javier Ortega Smith.

Lo que parece definitivamente descartado es que Ciudadanos intente la opción de aupar a Villacís a la alcaldía mediante un pacto con el PSOE y con Más Madrid. La regidora en funciones, Manuela Carmena, descarta definitivamente que la plataforma que comparte con Íñigo Errejón dé sus votos este sábado a Villacís. Según dijo, un acuerdo de ese tipo habría tenido sentido «hace diez o doce días», pero no ahora ante «los pactos de la extrema derecha con el PP y con Ciudadanos».

Pablo Casado acude a San Sebastián para limar asperezas con el PP vasco 

El presidente del PP, Pablo Casado, se desplazó este miércoles a San Sebastián para participar en un acto organizado por el Partido Popular Europeo en homenaje a las víctimas del terrorismo y al que acudieron el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, y el líder del grupo del PPE y candidato a presidir la Comisión Europea, Manfred Weber. Pero además de para rendir tributo a las víctimas de la barbarie, Casado aprovechó su desplazamiento para intentar arreglar asuntos internos en la formación.

La sintonía entre la organización territorial, liderada por Alfonso Alonso, y la dirección nacional no es la más adecuada. No lo es desde la llegada de Pablo Casado a la planta noble de Génova el pasado verano, cuando el exministro de Sanidad se había convertido en uno de los principales apoyos de su rival en las primarias, Soraya Sáenz de Santamaría. Tampoco mejoró durante este curso, en el que el dirigente palentino escoró a la derecha al partido buscando cortar la fuga de apoyos a Vox. Alonso se convirtió en una de las voces más en desacuerdo con esta estrategia y alertó del riesgo de perder de vista el centro político.

Una vez transcurridas las elecciones generales, en las que los populares vascos no obtuvieron ni un solo escaño, ni siquiera uno que daban por garantizado, el del responsable de la campaña electoral y vicesecretario Javier Maroto, la organización territorial se propuso emprender una reformulación para cambiar la deriva a la que parecen condenados. Así, Alfonso Alonso anunció que en septiembre organizarán una convención programática para determinar un «perfil propio» que les permita afrontar el momento político actual. Todo esto, sin solicitar permiso a Génova. 

El rival a batir, el PNV

Este miércoles le transmitieron a Casado en un almuerzo en qué consistía esta autonomía que reclaman tras haber diagnosticado que sus principales adversarios no son ni Cs ni Vox, como en la mayor parte del resto de España, sino que sus votantes han abrazado la opción del PNV, por lo que entienden que para no desaparecer por completo deben adoptar un discurso distinto al de Madrid. Fuentes cercanas a la dirección reconocen que la situación en el País Vasco es compleja, pero tal y como reiteraron estas últimas semanas, ese perfil propio deberá mantenerse dentro de los límites marcados por la dirección nacional.

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