Nueve de cada diez españoles consumen series

La lectura cae en picado desde la multiplicación de la oferta de contenidos audiovisuales


madrid / colpisa

Ahora los frikis son aquellos que no consumen series. Lo decían al final de la presentación del Observatorio de las Series (ODLS), un informe que revela que el 86,2 % de los españoles afirma ver series y casi siete de cada diez personas dicen hacerlo de forma habitual. Son dos de los interesantes datos que arroja un estudio que analiza los usos y actitudes del consumidor frente a las ficciones televisivas. El informe se ha elaborado en base a 3.140 entrevistas on-line calibradas por sexo, edad y clase social y señala, entre otras cuestiones, que solo el 35 % de las personas que consumen series lo hacen de forma exclusiva y con la atención plenamente dedicada a lo que ocurre en pantalla. Mientras el 65 % realiza alguna otra actividad. Así, un 35 % toma snacks o alguna bebida y el 30 % restante realiza actividades que sí le pueden distraer, como usar el móvil o el ordenador mientras ve Juego de tronos.

Pero, ¿cuál es el objetivo del estudio? Según apunta Alexia Dodd, responsable de estrategia, marketing y entretenimiento y una de las socias fundadoras de ODLS, el informe «nace de una inquietud personal». «Yo empecé a trabajar en los noventa en Canal Plus y no acabábamos de saber cuál era esa relación entre las audiencias y los contenidos. Era difícil saber quién pagaba», expone. En este sentido, «la tecnología lo ha revolucionado todo. Siempre nos han gustado las series, pero ha cambiado el modelo y la forma de consumo y las series se han convertido en un fenómeno social».

Importantes en sus vidas

Dice Dodd que el big data y los algoritmos ayudan a analizar audiencias, pero que el estudio trata de ir más allá y ver «cómo son los corazones y las emociones» de ese público y «qué quiere de las plataformas y las cadenas». Por eso en esta aventura la acompañan también como socias fundadoras la socióloga Belén Barreiro y María José Álvarez, experta en márketing y publicidad, fundamental a la hora de abordar la relación con las marcas.

El documento destaca que el 62,5 % de los seriéfilos habituales declara que estas producciones son «importantes en su vida», una idea que sube hasta diez puntos porcentuales en el caso de los jóvenes.

Evidentemente, la irrupción de tantos contenidos ha hecho que el 67,8 % declare que dedica menos tiempo a otras actividades que antes sí desempeñaba, siendo la lectura la que más ha caído en picado. No en vano, el 40 % de los consumidores siente «que no le da tiempo a ver todo lo que le gustaría». Por eso ha crecido también el interés en los formatos más cortos, con capítulos de 30 o 15 minutos.

Mujeres menos de 34 años

Un tercio de los consumidores declaran darse atracones de más de seis horas. Y son más las mujeres las que practican este tipo de consumo. Son mujeres menores de 34 años, a las que les gustan las series de muchos capítulos, de larga duración y con mucha continuidad en el tiempo, «que buscan esas grandes historias que les permiten soñar con una vida paralela. Son también muy de series españolas», afirma Barreiro.

Padres e hijos

«Las series -explica Barreiro- nos cuentan mucho sobre el momento de la vida en el que estamos». Y eso se percibe en el estudio. Según explica la socióloga, en la fase de la vida en la que uno no tiene hijos «las series tienen un papel central, se comen todo nuestro tiempo y también nuestras emociones». Ocurre, claro, más entre los jóvenes, pero esa idea también se da entre los adultos que han decidido no tener descendencia. A este respecto, los datos dejan claro que «las series no son un fenómeno de jóvenes», pero sí se da más porque «disponen de más tiempo».

En cambio, cuando se tienen hijos «la relación con las series es menos intensa» y se produce un fenómeno que en el observatorio han dado en llamar divergencia y es que la pareja, en lugar de buscar una serie para ver entre los dos, busca su hueco para ver sus contenidos preferidos en el portátil o en la tableta. En este punto, «no se dan esas ansias de la etapa sin hijos y pasa a ser una relación más normal y no tan compulsiva».

Otro asunto de interés es el «peso social extra» que, según el informe, tienen las series entre los 14 y los 24 años. «En los jóvenes -dice Dodd- todo se dispara». Así, en este campo de la población, «34 puntos por encima de la media ven las series en los portátiles» y «15 puntos por encima de la media creen que las series les hace aprender y les integra en la sociedad».

Aquello de si no ves Juego de tronos no estás en la conversación. De hecho, en aquellas parejas con hijos, las series «se están convirtiendo en una vía de conversación, en edades como las de los adolescentes, en la que es complicada la comunicación. Las series están haciendo un papel muy importante», afirma Barreiro.

Personajes más admirados

Resulta curioso también que entre los personajes que más interés suscitan este año no haya ninguna mujer. El año pasado, Daenerys era la única entre los siete personajes clave de la serie HBO. En este caso, son todo hombres y destacan Sheldon, el doctor House o Luisma, el de Aída.

Preguntadas sobre la posible burbuja y el hartazgo ante la lluvia constante de contenidos, las responsables de ODLS aseguran que lo que sí ha descendido es la conversación en torno a las series en redes sociales. «Este tipo de ficciones televisivas ya forman parte de la rutina y las personas las han ido integrando en su día a día, por eso se habla menos», aseguran.

Realizado de forma independiente, el estudio se financia con los clientes que lo compran y entre los que se encuentran productores, plataformas de contenidos y marcas.

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