Blat, el perro que detecta el cáncer de pulmón

Este ejemplar, cruce de labrador y pitbull, forma parte de un programa pionero en España del Clínic de Barcelona que adiestra perros para el diagnóstico


redacción / la voz

No es un bulo, es una realidad con muchas posibilidades por explorar. Los perros tienen capacidad para detectar el cáncer a través del olor. En el Hospital Clínic de Barcelona llevan varios años con un proyecto de investigación que tiene un protagonista muy especial, Blat, un cruce de labrador y pitbull que ha sido adiestrado para ayudar con el diagnóstico temprano del cáncer de pulmón.

Su adiestradora, Ingrid Ramón, explica que no se requiere un entrenamiento muy complicado. «Lo único que hacemos es utilizar el olfato del perro, que es una capacidad innata que ha desarrollado durante miles de años para poder encontrar la comida y sobrevivir, y optimizarla explicándole que si encuentra esto hay premio para él. En realidad, la gente se maravilla cuando escucha esto pero todo el mundo admite que los perros encuentran explosivos, drogas,... Pues el cáncer es un olor más, no tiene nada de diferente. Al perro le da igual encontrar una cosa u otra mientras le reporte lo que está deseando».

Entre otras pruebas, en el programa del Clínic se investigó con muestras de aliento de pacientes para poder identificar los compuestos que el perro capta y crear más adelante una especie de nariz electrónica que pueda detectar los tumores de forma precoz «De momento -afirma la experta- tenemos dos perros trabajando y ya hemos determinado que el perro detecta el cáncer con una especificidad del 97 %. Pero, además, hemos comprobado que también puede ayudarnos a detectar otras cosas, como el tamaño el estadio en el que está».

Siguiendo los pasos de Blat está Ria, una rottweiler que está afinando sus cualidades para la detección del cáncer. «Cualquier perro tiene la capacidad olfativa para este trabajo -explica Ingrid-, otra cosa es que tenga la actitud o la motivación y que tenga ganas de buscarlo y encontrarlo».

La vida de Blat y Ria es la de dos mascotas normales. «Son mi familia -dice la adiestradora-, viven conmigo en mi casa y cuando tienen que trabajar pues trabajan. Vamos al centro, hacen su entrenamiento para la detección y luego nos volvemos a casa como una familia normal».

Ingrid Ramón lo tiene claro: las posibilidades del olfato perruno todavía no se han investigado lo suficiente. «Estamos en pañales. Lo que puede oler un perro es increíble. En Estados Unidos yo ya trabajé con cáncer de ovario; y también adiestro perros para gente diabética. Cuando tienen una hiperglucemia o una hipoglucemia el perro les avisa mucho antes de que tengan una crisis y de que se encuentren mal. Lo detecta con mucha antelación para que puedan tomar la medicación adecuada. Y también funciona con epilepsia, con unos resultados fantásticos».

Claire Guest, la mujer que se salvó gracias a su perra 

Para quienes todavía duden de la capacidad de los perros para diagnosticar algunos tipos de cáncer, puede ser una ayuda conocer la historia de la psicóloga Claire Guest. Su perra Daisy comenzó un día a olfatearle el pecho de forma insistente, hasta que se palpó y descubrió un pequeño bulto, que resultó ser maligno. Eso fue en el 2009, y la doctora ya llevaba un tiempo estudiando las posibilidades de la increíble capacidad olfativa de los animales. «Siempre pensé que los perros tenían una enorme intuición», asegura.

Después de su caso personal, Daisy fue entrenada y logró detectar 500 casos de cáncer, por lo que fue galardonada con la Blue Cross for Pets, un distintivo que se otorga en el Reino Unido a algunos animales que son considerados héroes. Ahora, su sobrina Florin, que tiene cinco años, ya está trabajando replicando la capacidad estelar de Daisy para detectar cáncer. Y sus primas Belle y Tala, se unirán a ella pronto.

Claire Guest, por su parte, convirtió su intuición en una ONG, Medical Dogs Detection, que forma a los animales para detectar enfermedades, entre ellas el párkinson. «Vamos a cambiar la medicina -explica-. Los médicos se dan cuenta de que no tienen todas las respuesta, y los perros son tecnología pura, hecha por la naturaleza». Aún así, Guest reconoce que su proyecto se enfrenta contra el muro del escepticismo en la sociedad. «Nadie pensaba que los perros pudieran ser útiles para la medicina, pero hemos demostrado que es así».

Los perros tienen 60 veces más receptores olfativos que los humanos, y, gracias a iniciativas como esta, se ha demostrado que son capaces de oler las moléculas segregadas por un tumor y sus diagnósticos son fiables en un 95 %. Se calcula que un 30 % del cerebro de esta especie está dedicado a analizar el olor, lo que supondría una capacidad 40 veces mayor que el de un humano. En su libro Inside of a dog, la experta Alexandra Horowitz explica que «si nosotros somos capaces de notar si nuestro café ha sido endulzado con una cucharadita de azúcar; un perro puede detectar una cucharadita de azúcar en un millón de galones de agua: que corresponde al tamaño de dos piscinas olímpicas llenas».

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