El G20 logra que EE.UU. y China rebajen la tensión y pacten una tregua en su guerra comercial

Empresas norteamericanas podrán vender productos a Huawei


pekín / e. la voz

La cumbre del G20 finalizó en Osaka (Japón) con el esperado anuncio de que EE.UU. y China habían pactado una tregua y el cese de hostilidades para negociar una salida a la guerra comercial que mantienen y que está afectando el crecimiento de la economía mundial. En rueda de prensa, Donald Trump aseguró que la reunión con su homólogo chino, Xi Jinping, fue mejor de lo esperado. Anunció que había acordado con él no implementar la nueva subida de aranceles a las importaciones por valor de 300.000 millones de dólares. A cambio, Pekín comprará más productos estadounidenses.

No se puede decir que estemos ante un acuerdo de alto contenido, pero al menos desactiva la escalada de tarifas recíprocas y abre la puerta a una salida a la crisis comercial. La guinda del trato es la decisión norteamericana de levantar el veto a la tecnológica Huawei y permitir que las empresas estadounidenses le sigan suministrando componentes. Donald Trump no quiso aclarar si la decisión también suponía la salida del fabricante chino de la lista del Departamento de Comercio de empresas peligrosas para la seguridad y que por tanto tienen prohibido hacer negocios con firmas norteamericanas.

Trump se mostró ambiguo y dijo que la decisión se dejaría para más adelante, dando a entender que la revisión formaría parte de la negociación para poner fin a la guerra comercial con China. Por lo tanto, parece que lo acordado no deja de ser una especie de moratoria a la espera de la solución final.

La decisión de Trump no significa que Huawei pueda seguir vendiendo sus equipos de telecomunicaciones a Estados Unidos. La revocación del veto a la empresa tecnológica se puede considerar una concesión a Xi para retomar las negociaciones. Aunque no se ha concretado, es muy posible que los dos países se den de plazo hasta finales de año para alcanzar algún acuerdo. La tregua no implica que se elimine la subida de aranceles que ya se ha aplicado en el último año, la última en mayo cuando el presidente estadounidense decidió romper las conversaciones. 

«Un líder brillante»

En sus declaraciones, Trump no dudó en alardear de su «tremenda» relación con Xi, al que elogió asegurando que es «un líder brillante y un hombre brillante» e incluso no tuvo rubor en afirmar que «es uno de los mejores líderes que China ha tenido en los últimos 200 años». Por la parte China fueron más comedidos. Xi Jinping se remontó a la famosa «diplomacia del pimpón», que practicaron los dos países en la década de los setenta y, en una cita preparada, aseguró que «China y los Estados Unidos se benefician de la cooperación y pierden con la confrontación».

A pesar de la «diplomacia del halago» practicada este sábado, la realidad es que la situación vuelve al punto de partida del final de la cumbre del G20 de Argentina, a finales del 2018. Las diferencias que separan a la primera y segunda economía del mundo siguen siendo muy considerables.

La cumbre del G20 se cerró con una advertencia sobre los crecientes riesgos que acechan a la economía global, pero no fue posible consensuar una denuncia del proteccionismo, ni una defensa de la lucha contra el cambio climático. Todos los países, excepto Estados Unidos, se comprometieron a implementar el Acuerdo de París para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. También se incorporó el objetivo de «reducir a cero» la contaminación de plásticos en los océanos para el 2050.

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