La crisis en la UE complica aún más el proceso de investidura de Sánchez

El candidato sigue sin apoyos y estará en Bruselas cuando Batet anuncie este martes los plazos

La vicepresidenta Carmen Calvo insistió en que no se moverán de su posición con Podemos
La vicepresidenta Carmen Calvo insistió en que no se moverán de su posición con Podemos

Madrid / La Voz

Si la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno se presentaba ya complicada, la crisis desatada en la Unión Europea por el bloqueo en los acuerdos para la designación de los altos cargos ha enrarecido aún más la situación. El presidente en funciones se vio obligado a prolongar al menos hasta este martes su presencia en Bruselas, lo que rompió sus planes de reunirse con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, para comunicarle la fecha de la sesión de investidura. Sánchez se tendrá que limitar a hablar con ella por teléfono para trasladarle la fecha, que, según todos los indicios, será en la segunda quincena de julio. Sánchez enviará una carta a Batet y, después del contacto telefónico, esta anunciará oficialmente los plazos.

«Mañana [por este martes] se sabrá la fecha de la investidura a la que me someteré en las Cortes Generales», señaló el líder del PSOE, que justificó su ausencia en la jornada en la que se anuncie la investidura y pidió «perdón» al resto de grupos destacando la necesidad de defender los intereses del país en el Consejo Europeo como presidente en funciones.

Desde España, y tras haber abierto la puerta a una repetición de elecciones, el PSOE cambió el tono y se mostró optimista respecto a la posibilidad de que haya Gobierno en julio. La vicepresidenta del Ejecutivo en funciones, Carmen Calvo, aseguró que no hay «otro escenario». «No vamos a movernos de esta posición, porque si nos movemos de esta posición, a quienes quieran obstruir y no estén en la labor de ser responsables les estamos diciendo que contemplamos un escenario que seguramente la gente no contempla», señaló Calvo. 

ERC le exige que «haga algo»

Pese a esas advertencias, las posiciones no se mueven. El secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, acusó a Sánchez de hacer «teatrillo o teatro del malo» al presionar al partido naranja para que se abstenga porque, según su análisis, tiene ya previsto y cerrado un acuerdo con Unidas Podemos y los nacionalistas. «De vez en cuando lanza cortinas de humo para intentar blanquear el acuerdo», señaló el portavoz de Ciudadanos. El PP, por boca de su líder, Pablo Casado, y del expresidente José María Aznar, descartó también cualquier posibilidad de apoyar a Sánchez. Las probabilidades de una investidura pasan por tanto por un acuerdo entre Sánchez y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en el que uno de los dos tendrá que ceder en sus posiciones. Pero a ese acuerdo debería sumarse la abstención de ERC para que la investidura pudiera salir adelante.

La portavoz del Consejo de Coordinación de Podemos, Noelia Vera, explicó que acudirán a la nueva ronda de contactos que convocará Sánchez «con voluntad de acuerdo», pero le exigirán una propuesta de «gobierno al completo» que incluya programa y ministros de Unidas Podemos.

La portavoz de ERC, Malta Vilalta, señaló que en su partido hay un debate interno sobre el sentido del voto y preguntó al líder del PSOE si está «dispuesto a llegar a una investidura fallida porque no ha hablado con nadie». «Le pedimos que de alguna forma se mueva, se pronuncie, que diga qué piensa hacer. Que haga algo», dijo, en referencia a las exigencias de su partido de abrir un diálogo sobre el derecho de autodeterminación. Y también el presidente del PDECat, David Bonvehí, adelantó que apoyarán la decisión que tome JxCat en el Congreso sobre la investidura, aunque aún queda tiempo.

Todos los partidos creen que el otro va de farol

g. b.

Las posiciones siguen inamovibles, con Podemos exigiendo ministerios, y PP y Cs rechazando abstenerse

La necesidad de permanecer en Bruselas cuando hoy se haga público el día en el que se pondrá en marcha el reloj de la investidura arrebata a Sánchez una oportunidad de comparecer solemnemente tras el anuncio para tratar de elevar la presión sobre Unidas Podemos, pero también sobre el PP y Ciudadanos, para que accedan a facilitar su elección como presidente del Gobierno sin contrapartidas, amparándose en la necesidad de que España cuente con un Ejecutivo en plenas funciones y con el mayor respaldo posible ante los importantes cambios que se avecinan en la Unión Europea.

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La votación debe ser un martes para que si hay repetición electoral sea en domingo 

La investidura de Pedro Sánchez deberá votarse un martes para que, en caso de repetición de elecciones, se celebren en domingo. Por lo que las fechas posibles para esa votación, que tendrá lugar en la segunda jornada del debate en el Pleno del Congreso, se reducen al martes 9 de julio, o bien los siguientes, 16 ó 23.

La Constitución establece que, «si transcurrido el plazo de dos meses desde la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones». Ya hubo una repetición en el 2016 tras la fallida investidura de Sánchez. Ahora, y como el plazo de los dos meses naturales coincide con dos meses de 31 días, julio y agosto, el calendario de la investidura debe adaptarse para no causar un desajuste que lleve a unos comicios en sábado o en lunes. Además, hubo un cambio legal en el 2016 ante el riesgo de una segunda repetición de las elecciones en plena Navidad. Así, los partidos modificaron la ley electoral para introducir una disposición adicional estableciendo que, en los casos de repetición de los comicios por falta de investidura, se acortaran los plazos del procedimiento electoral, bajando de 54 a 47 días. 

Opciones: 9, 16 y 23

Con esas reglas, si Pedro Sánchez y Meritxell Batet deciden situar la sesión de investidura para la próxima semana, la primera votación debería ser el martes 9 para que los dos meses acaben el lunes 9 de septiembre y, si para entonces nadie hubiese logrado ser elegido presidente, al día siguiente se disolverían las Cortes y la repetición de las elecciones generales tendría lugar el domingo 27 de octubre.

Ahora bien, si el debate se fija para la semana del 16 de julio, ese plazo de dos meses acabaría el 16 de septiembre, el decreto se publicaría al día siguiente y los comicios pasarían al 3 de noviembre. En este caso, coincidiría con el puente de Todos los Santos (primero de noviembre), lo que podría incidir en la participación.

La tercera alternativa, celebrar el debate de investidura los días 22 y 23 de julio, llevaría al 23 de septiembre el plazo de los dos meses, lo que conduciría a unas nuevas elecciones generales el 10 de noviembre.

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