La ONU pide evacuar a los migrantes de Libia tras un bombardeo que dejó 44 muertos

La UE y las Naciones Unidas piden una investigación para determinar si supuso un crimen de guerra

Un niño recogeropa después del ataque al campo de migrantes de Tajura, Trípoli
Un niño recogeropa después del ataque al campo de migrantes de Tajura, Trípoli
R. P.
Redacción/La Voz

Un bombardeo que dejó 44 muertos  y más de un centenar de heridos el pasado miércoles en el campamento de Tajura, al este de Trípoli (Libia), llevó a Charlie Yaxley, portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, a pedir la evacuación de todos los centros de detención de desplazados ante el riesgo de que estos se vean afectados por los conflictos armados que hay en el país.

Según el propio Yaxley, los 6.000 migrantes que hay en estos campos por toda Libia (en su mayoría de Sudán, Eritrea y Somalia) se enfrentan a dos situaciones de emergencia humanitaria: las consecuencias de la guerra o recibir un trato que atenta contra los derechos humanos en los centros de detención. «Necesitamos evacuar a las personas de estos centros de manera urgente», apostilló el portavoz.

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea en funciones, Federica Mogherini, apoyó la propuesta de Yaxley junto a la Unión Africana, alegando que la inmigración «debe gestionarse en cumplimiento de los estándares del derecho internacional».

Libia es el principal punto por el que miles de africanos abandonan sus países para llegar a Italia por sufrir persecuciones o por sus situaciones económicas.

Investigación independiente

Tanto la UE como la ONU y la Unión Africana han solicitado que se investigue de forma independiente el bombardeo en el campo de Tajoura para dilucidar si dicho ataque puede constituir un crimen de guerra y para averiguar quién es el responsable del mismo, aunque las primeras acusaciones apuntan a Jalifa Haftar, líder del sublevado Ejército Nacional de Libia, que asedia Trípoli desde el pasado 4 de abril para derrocar al Gobierno del Acuerdo Nacional, que cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas.

En una publicación en la revista Foreign Affaris, el analista del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores Mattia Toaldo alertó de que Haftar «ha entendido que la migración para él es lo que el Estado Islámico es para los kurdos» al considerar a los migrantes posibles futuros terroristas y, por tanto, una amenaza para el militar. Según Toaldo, Francia está ayudando a Haftar a transformarse «de un señor de la guerra deshonesto a un actor político legítimo» para gobernar Libia.

El mariscal sirvió en el Ejército con Muamar Gadafi, pero fue exiliado por el dictador y se unió posteriormente a los rebeldes que lo abatieron. Tiene apoyo en el este de Libia por liberar la ciudad de Bengasi, que hasta el 2012 fue uno de los bastiones del Estado Islámico en el norte de África.

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