Bruselas lleva a España ante la Justicia por la polución en Madrid y Barcelona

El incumplimiento de las normas de calidad del aire acarreará un expediente de infracción

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La Comisión Europea denunciará a España por sus altos niveles de contaminación Los problemas están centrados en la ciudad de Madrid y en el área metropolitana de Barcelona, donde los límites de contaminación se han superado desde 2010

bruselas / sabón

A la Comisión Europea se le agotó la paciencia. Ni la advertencia lanzada a principios de año, ni el toque de atención formulado el pasado 11 de julio y ni tan siquiera la carta amenazante filtrada hace unos días por el Ministerio de Transición Ecológica han surtido efecto. Pese a los sucesivos tirones de orejas, que iban aumentando de intensidad, ni el Ayuntamiento de Madrid ni el de Barcelona han tomado las medidas aconsejadas para reducir la excesiva contaminación que generan día a día, fundamentalmente debido al tráfico rodado, y que genera un grave riesgo para la salud de los ciudadanos. No va a esperar más y mañana mismo llevará a los respectivos municipios ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que inicie un procedimiento de infracción.

Es, en realidad, un mero trámite, porque la decisión ya se había tomado unos días, aunque hoy deberá ser ratificada por el Colegio de Comisarios para que el jueves se inicie el procedimiento que, aunque será farragoso y largo, lo más probable es que desemboque en una fuerte multa.

La Comisión Europea ha llevado ya ante los tribunales a Alemania, Francia, Italia y Reino Unido por casos similares, pero el pasado mayo decidió parar el expediente de España en su última fase y evitó así llevarlo ante la Justicia europea, etapa que abriría la puerta a importantes sanciones económicas.

En aquel momento, el Ejecutivo comunitario informó de que suspendía el proceso porque el paquete de medidas presentado por España para corregir la situación en la capital, que incluye la puesta en marcha de Madrid Central, era suficiente para «hacer frente a las carencias detectadas siempre y cuando se ejecuten correctamente».

Sin embargo, en el caso de la capital de España todo cambió después de las elecciones municipales y, especialmente, tras la entrada en el gobierno municipal del PP en coalición con Ciudadanos. Una de las primeras medidas del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, fue suspender las multas a los automóviles contaminantes que accedían al centro de la capital, una zona libre de emisiones conocida como Madrid Central. Ante estos titubeos y a lo que Bruselas entendió como una falta de compromiso a la hora de mejorar la pésima calidad del aire, el Ejecutivo retomó un expediente que, en realidad, había iniciado en el 2015, al igual que con el área metropolitana de Barcelona.

Prima la salud

Hace algo más de dos semanas, un juez, primero de forma cautelar y luego de forma definitiva -aunque la medida está a la espera del recurso del Ayuntamiento-, decidió recuperar las multas por acceder a Madrid Central, con lo que la suspensión de la moratoria dictada por Martínez-Almeida suponía en la práctica recuperar la medida estrella del plan anticontaminación implantado por la anterior alcaldía, dirigida por Manuela Carmena. En su dictamen, el magistrado incluso argumentó el fallo alegando que la salud de los ciudadanos y la protección del medio ambiente debía primar sobre el servicio que se ofrecía a los automovilistas.

En Barcelona, el Ayuntamiento presidido por Ada Colau también empezó a verle las orejas al lobo y hace unos días anunció un paquete de medidas para contrarrestar la polución causada por el tráfico. Incluso planteó la posibilidad de implantar un peaje para acceder al centro de Barcelona, tal y como se hace desde hace años en Londres y en otras ciudades europeas. Sin embargo, el anuncio ha llegado tarde.

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