El bazar de los apoyos de los posibles socios: del AVE al incremento de la financiación

Además de ceder ante Iglesias, Sánchez debería pagar facturas millonarias a sus otros hipotéticos aliados para ser investido hoy

El secretario de organización del PSOE y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, con José María Mazón, el único diputado del Partido Regionalista de Cantabria
El secretario de organización del PSOE y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, con José María Mazón, el único diputado del Partido Regionalista de Cantabria

Madrid / La Voz

Además de ceder a las exigencias de Unidas Podemos, lo que tendría un alto coste presupuestario, Pedro Sánchez necesita satisfacer las demandas de sus otros posibles socios de investidura, que incluyen incrementos de gasto en favor de sus comunidades que repercutirían en una reducción en la financiación e inversiones del resto. En otros casos, el precio del sí o la abstención lleva aparejadas cesiones políticas para mantener la estabilidad del Ejecutivo durante la legislatura. Estas son algunas de las facturas que debería pagar Sánchez. 

PNV

AVE, Iberdrola y Seguridad Social. Experto en negociaciones y en guardarse sus bazas hasta el último momento, el PNV, cuyo apoyo Sánchez considera fundamental, tiene preparada su factura. Tras lo ya arrancado a Mariano Rajoy y a Pedro Sánchez a cambio de apoyar sus Presupuestos, los nacionalistas vascos exigen ahora que el Gobierno impida que la Comisión Nacional del Mercado de Valores recorte las retribuciones a la empresa eléctrica Iberdrola, con sede y tributación en el País Vasco, y también que el Estado aumente su aportación a los sobrecostes de las obras del soterramiento de la alta velocidad para el País Vasco a su entrada a Vitoria, en donde el Estado ha invertido ya 436 millones de euros. Además, los nacionalistas vascos insisten en su histórica reclamación de cesión de la gestión de la Seguridad Social en su comunidad. 

Compromís

Más financiación de inmediato. Compromís ha dejado claro que su voto favorable no dependerá del acuerdo con Unidas Podemos, sino de que Sánchez ceda a sus propias demandas. Estas incluyen un compromiso de mejora en la financiación de la Comunidad Valenciana y un mecanismo inmediato de compensación económica temporal hasta que se apruebe otro modelo. Unas medidas que inevitablemente repercutirán en la financiación de otras comunidades. En caso contrario, se mantendría en la abstención o incluso votaría en contra. 

PRC

AVE a Cantabria y Hospital de Valdecilla. El único diputado que votó el martes a favor de la investidura de Sánchez, el del Partido Regionalista de Cantabria, no ha salido precisamente gratis. Sánchez se ha comprometido a la llegada del AVE a Cantabria en el 2024, a la mejora del tren Santander-Bilbao, a un apeadero ferroviario en el polígono de La Pasiega y a que el Estado pague los 121 millones de euros que costaron las obras de reconstrucción del Hospital de Valdecilla, en Santander.  

ERC

Mesa de partidos. «Estamos condenados a entendernos». Eso es lo que le dijo el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, al candidato a la investidura. No se refería solo a su necesaria abstención en la votación de hoy, que supeditó a que haya un acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos, sino al escenario futuro, en el que ERC sería imprescindible para que el Gobierno de Sánchez tuviera mayoría. «Somos imprescindibles en la gobernabilidad. Son lentejas», le espetó, y advirtió ya que reclamará una mesa de diálogo entre partidos para abordar la situación en Cataluña no solo en esa comunidad, algo que Sánchez ya ha aceptado, sino también en Madrid, lo que el PSOE ve por ahora innecesario. Además, ERC reclama la creación de una polémica comisión de investigación sobre los atentados en Barcelona en el 2017. Y, para apoyar unos hipotéticos Presupuestos exigirá más inversión en infraestructuras en Cataluña y una mejor financiación. 

La irrupción de Íñigo Errejón sería perjudicial para la izquierda 

g. b.

La posibilidad de que, en caso de que no se llegara a un acuerdo con Unidad Podemos, unas nuevas elecciones pudieran perjudicar al partido de Pablo Iglesias ha sido una constante de presión del PSOE durante las negociaciones entre ambas formaciones. Además del posible coste que podría suponer el que los ciudadanos vean a Unidas Podemos como el culpable de que no hay aun Gobierno de izquierdas, los socialistas han dejado ver que en unos nuevos comicios generales en noviembre el ex número de Podemos, Íñigo Errejón, podría presentarse con su propio partido y arrebatarle a Iglesias el liderazgo del primer partido a la izquierda del PSOE y el papel de socio de los socialistas. Lo cierto es que en Unidas Podemos son perfectamente conscientes de esa posibilidad, pero consideran que la irrupción de Errejón a nivel nacional sería tan perjudicial para el PSOE como para ellos, y es en realidad otro de los factores que impulsarían a los socialistas a no ir a unas nuevas elecciones ni siquiera aunque hoy fracasara la investidura de Pedro Sánchez. El motivo es que la entrada de un nuevo actor político de izquierdas en unas elecciones generales tendría un efecto similar al que ha tenido para el PP y Ciudadanos la irrupción de una fuerza como Vox. Si el hecho de que haya habido tres fuerzas políticas en el espacio de la derecha ha perjudicado a los populares por la dispersión del voto y el desperdicio de sufragios en muchas comunidades donde Vox no logró escaños, a la izquierda podría sucederle lo mismo, con el peligro de verse superada por las tres derechas, como ha ocurrido en Madrid. Aunque el PSOE lograra mejorar sus resultados en unas próximas generales a costa de Unidas Podemos, la disputa por el voto entre Iglesias y Errejón llevaría probablemente a que entre ambos sumaran menos de los 42 escaños que tienen ahora los del partido morado en el Congreso.

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