Draghi, listo para bajar más los tipos y volver a comprar deuda en septiembre

Pierde la esperanza de que la economía recupera vigor en la última parte del año


redacción / la voz

Nunca antes un banquero central había manejado tan bien como Draghi el arte del lenguaje. Siete años se cumplen precisamente hoy de aquella famosa frase con la que salvó al euro de una muerte casi segura. Entonces le bastaron tres palabras: Whatever it takes. Ayer fueron dos: O inferiores. Esa fue la breve, pero esclarecedora, coletilla que añadió el consejo de gobierno del BCE al habitual comunicado que sigue a sus reuniones y en el que explican lo allí acordado.

Hasta ahora, Draghi y los suyos mantenían que los tipos de interés continuarían en «los niveles actuales». Y que eso sería así hasta al menos el primer semestre del 2020. Pero ayer a eso de «niveles actuales» añadieron lo de «o inferiores». Un cambio que, dicen los analistas, abre la puerta a una rebaja, otra, de tipos. Recorte que podría producirse tan pronto como en septiembre. En el consejo de gobierno del día 12. Empezando por lo que el BCE le cobra a los bancos por el dinero que no mueven. Y por el que en países como Bélgica ya han empezado a cargar comisiones a sus clientes. Facilidad de depósito que se llama.

El precio oficial del dinero lleva anclado en el 0 % desde el 2016. Y la facilidad de depósito lleva cinco años en terreno negativo. Desde el 2013 está en el -0,4 %. Y las quinielas apuntan a que en septiembre bajará al -0,5 %

Pero eso no es todo. El italiano, que se despedirá del timón del guardián del euro cuando acabe octubre, no tiene ninguna intención de quedarse de brazos cruzados hasta entonces. Ya no confía como antes en que la economía enfile decidida el camino de la recuperación en la segunda mitad del año. Ha perdido esa esperanza. «Las perspectivas son peores y peores», sentenció en la rueda de prensa posterior al consejo de gobierno de la autoridad monetaria. «No nos gusta lo que vemos», repitió varias veces y «no aceptamos niveles de inflación permanentemente bajos», añadió.

Por eso ha dado orden a sus equipos para que tengan preparada la munición para disparar, si hace falta -que parece que sí- en septiembre. Y ese arsenal incluye retomar las compras de deuda que tan bien le han funcionado todos estos años. Incluso la posibilidad de retocar el objetivo de inflación está sobre la mesa. Parece que ese intocable mandato del «cerca pero por debajo del 2 %» ya no lo es tanto. Sobre todo, porque no hay manera de cumplirlo. El propio Draghi lo admitía en la rueda de prensa posterior al consejo: «Hemos reflexionado sobre si tenemos que mantener el objetivo del 2 % o movernos a otro. Es un cambio importante, así que lo miraremos seriamente».

En resumidas cuentas, más estímulos monetarios durante más tiempo para ayudar a una economía que no acaba de tirar. Dentro de dos meses el guardián del euro tendrá sobre la mesa más pistas sobre cómo marchan las cosas. Y será entonces cuando decida si actuar ya o seguir esperando.

Visto bueno a Lagarde

Por lo demás, el máximo órgano del BCE dio ayer su visto bueno a la elección de Christine Lagarde para suceder a Draghi al frente de la institución. «El Consejo de Gobierno no tiene objeciones a la candidata propuesta, que es una persona de reconocido prestigio y experiencia profesional en asuntos monetarios o bancarios». «Será una destacada presidenta del BCE», vaticinó después el italiano.

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